"No hay arte si no eres primero persona"
Desde hace unos meses, un blog dedicado a la Crítica Teatral, con textos de opinión y poesía, está dando que hablar. Se llama Taberna Crítica y es administrado por Zejo Cortez, un joven poeta, dramaturgo y comunicador, que se ha planteado la difícil tarea de mantenerlo actualizado, de acuerdo a un riguroso calendario: los lunes, una columna de opinión; los martes, una publicación de poesía; los jueves, entrevistas a actores de Teatro; y los viernes, Críticas de Teatro.
"Taberna Crítica saltó a la red este enero. Tenía como experiencia el aprendizaje obtenido de una revista de Madrid donde publicaba las Críticas de Teatro, durante casi año y medio (trabaja en esa revista hace tres). Abrir Taberna Crítica, me da la posibilidad de realizar entrevistas, que me agrada bastante: preguntarle a la gente por qué hace lo que hace, cuál es el motivo y el objetivo por el que lo hace", comenta Zejo.
“Hice el balance anual de lo mejor del Teatro Peruano en el 2011 (la mejor puesta en escena, puesta en escena para niños, mejor dramaturgia peruana, mejor actor, actriz, etcétera) para la revista La Huella Digital, es una revista digital de la Universidad Complutense de Madrid”, nos cuenta Zejo. “En principio llegué ahí gracias a Ángel L. Rubio, que en ese momento era director de la revista, para publicar distintos artículos de publicidad, cultura y poesía.” Posteriormente, sólo continuó con sus publicaciones de poesías, pues Zejo afirma ser poeta de nacimiento.
“En ese tiempo fui creciendo y aprendiendo a conciencia acerca del Teatro, gracias a mi maestro, Edgard Guillén, quien me impulsó a entrar en la Crítica Teatral.” Fue así que comenzó a publicar sus críticas en La Huella Digital, hasta que tuvo regularidad y la idea de hacerlo en nuestro país era el paso lógico. “Fue así que abrí la Taberna Crítica, en blog cuyo nombre viene de una reunión en el Queirolo de Pueblo Libre con Edgard y mi amigo Benjamín Edwards.”
El señor Edgard Guillén es, qué duda cabe, toda una institución teatral en nuestro país. “La amistad con Edgard se ha visto fortalecida por el Teatro”, afirma Zejo. “Él me enseñó y enseña aún, lo que sabe del Teatro. Él me ayudó a armar mi tercera biblioteca, enteramente de Teatro.” Las obras que escribe Zejo (pues estudió Dramaturgia en dos escuelas) también son analizadas por Guillén, lo que ha contribuido enormemente en este inacabable aprendizaje de teatro.
Además, Guillén acompaña a Zejo a ver algunas obras de teatro y su opinión es por supuesto, muy significativa “Te cuento algo: fui con Edgard a ver La Fiesta de cumpleaños de Harold Pinter (Edgard trabajó textos de Pinter en Lima por primera vez con "El amante"); yo ya había ido a verla, y con Edgard fui la segunda vez. No se entendió casi nada. Obviamente la obra es absurda, pero hasta en ese absurdo debe existir un fino hilo conductor, que no fue bien llevado en dirección. Entonces, cuando terminó la puesta, Edgard empezó a preguntarle a la gente qué le había parecido lo que acababan de ver, y la gente le respondió: 'Eh, bueno, es la historia de una familia', 'Eh, estuvo interesante', 'Sí, fue bonito'. Ahí ves qué es lo que hay: dinero para hacer estos trabajos, actores disponibles, pero como se anda en una carrera de puesta tras puesta, producir y producir, no hay una responsabilidad a conciencia de parte de algunas personas de Teatro, para que se hagan cosas de calidad. Cosas también que entretengan, pero no que entretengan porque no entendiste o porque se apelaba a chistes corrientes y tontos.”
Sobre lo que es el Teatro Independiente en el Perú, Zejo tiene un particular punto de vista. “El Teatro Independiente es el Teatro que no está subvencionado por el Estado; por lo tanto y, por ejemplo, el Teatro del Centro Cultural Católica, es independiente.” Pero, ¿cuál es la problemática que enfrenta el teatro de gran producción? “El inconveniente con las 'grandes compañías' es que quieren demostrar que pueden hacer grandes trabajos, con grandes producciones y eso hace que descuiden el trabajo del actor”, reflexiona Zejo.
“No digo que sean malas personas o que todo es un desastre, pero descuidan la búsqueda y la investigación, no académica y formal, sino la del actor y director, la emocional, además del rigor." Para Zejo, el éxito de la puesta estriba en que tanto el actor como el espectador logren una fluida comunicación. “La brecha está en el traslado del mensaje de la obra y lo que ha afectado e influido en el actor, que no es bien guiado por el director. Por eso, si hay una dirección que no tiene las herramientas necesarias o si no hay una sensibilidad para trasladar el mensaje del autor idóneamente, sientes un vacío cada vez que observas una puesta.”
Sobre la Crítica Teatral, Zejo afirma que “está inmersa en el proceso de comunicación teatral. Creo que la Crítica es una más de las miradas del proceso teatral. Están la mirada del dramaturgo, la del director (que engloba a el asistente, los luminotécnicos, los que se encargan del sonido...), y la del actor. La Crítica debe contribuir al hecho teatral en buenos términos.”
Zejo cita a Kant, que partiendo desde la perspectiva filosófica de crítica, sostenía que ésta era un juicio de valor, objetivo, respecto a algo. “En la actualidad, la palabra Crítica tiene una connotación negativa, errónea. Sobre todo, cuando uno hace la crítica y a algunas personas no le gustó por más que la hayas fundamentado; te dicen: 'la crítica es negativa', 'el flaco tiene rencor' o 'qué cerveza habrá bebido', entre otras.” Además, Zejo menciona que acudió una vez al Centro Cultural Británico y escuchó a Mariana de Althaus decir que “creía que los Críticos de Teatro guardan amargura por no haber encontrado el éxito deseado".
“No hay arte si no eres primero persona”, reflexiona Zejo. “No eres artista, si no eres sensible con lo que pasa a tu alrededor, si no eres comprometido con lo que le concierne a tu ciudad o al lugar donde vives. El arte es social, es responsable.”
Citando a Stanislavsky en su libro 'La preparación del actor': si uno va al Teatro para lucir sus manos bonitas, sus pies bonitos, para alardear que ha hecho Teatro o para agarrarse del Teatro para publicitarse, mejor dedíquense a otra cosa. “Pienso que debería tratarse a las Críticas de Teatro como una fuente de investigación de cierta eficacia o certeza en los distintos ámbitos relacionados al hecho teatral.”
Finalmente, cuando Zejo asiste a ver una obra de teatro, nota dos cosas, así como en el Circo de Ate o en un teatro de Miraflores o en la vida misma: “O te ven con desprecio e indiferencia, o te ven con simpatía, intentando caer bien. Curioso: tampoco te dicen nada, todo aparenta estar completamente tranquilo y en paz. Pocos realmente intentan conocer tu trabajo o conocerte y entablar una cercanía sincera. El Teatro es una muestra, como cualquier arte, de lo que hay en la vida o en cualquier lugar. El Teatro está hecho por humanos. Vas a ver el pensamiento de la sociedad de la época, vas a ver qué es lo que la gente opina de la vida, de su vida, de su mundo circundante... en el Teatro. No me refiero a la puesta en sí, sino a toda la ceremonia que involucra ir al Teatro. Todo corresponde a cómo somos como personas. Es así”, concluye. Visiten Taberna Crítica y saquen sus propias conclusiones.
Sergio Velarde
25 de abril de 2012
La vigencia de Hernando Cortés
Una de las personalidades fundamentales de nuestro teatro peruano es sin duda, Hernando Cortés. Algunas de las obras en las que participó, como Muerte de un viajante o ¿Quién le teme a Virginia Woolf?, lo llevaron a ser considerado como nuestro mejor actor de teatro. Como director y dramaturgo fundó el grupo Teatro El Tábano y escenificó sus propias obras dramáticas. Acaso la más célebre de ellas sea La Ciudad de los Reyes, escenificada a mediados de los años sesenta y con un fuerte aire brechtiano. Ocho sencillos y a la vez contundentes cuadros nos muestran las insalvables brechas sociales entre los pobres y los ricos; y esta vigencia de la temática es indudable pues, a pesar de las décadas transcurridas, la pieza pareciera que fue escrita en la actualidad.
La Ciudad de los Reyes nos muestran personajes comunes y corrientes, pero en situaciones muy particulares: una pareja que debe vender a su hijo para salir de la crisis económica; el empleado público que prefiere mantenerse con sus pequeñas coimas, antes que ser ascendido a otro cargo; el portero del edificio residencial, menospreciado por los inquilinos; la obrera que busca la creación de un sindicato ante los constantes abusos, el estudiante universitario muerto en una revuelta; el hombre de negocios que busca su propio beneficio a costa de los demás; el militar que se convierte en candidato a la presidencia del país; y especialmente, la chola que es abusada constantemente. Justamente este cuadro, llamado Abuse usted de las cholas, sea el que más versiones haya tenido, a cargo de reconocidas actrices como Aurora Colina y Delfina Paredes.
La Ciudad de los Reyes llega a escena nuevamente como un homenaje póstumo a su creador Hernando Cortés, fallecido el año pasado. La puesta en escena gana en fluidez, al desprenderse del vestuario en color blanco y las máscaras que ocultaban los gestos de los actores, cuando fue presentada hace varios años en La Casona de San Marcos. Este nuevo estreno de La Ciudad de los Reyes en el Centro Cultural CAFAE, a cargo del grupo Teatro El Tábano, conformado actualmente por los actores Walter Huallpa, Jorge Silva, Orietta Foy y Juan Maldonado, con el inspirado acompañamiento musical de Miguel Sánchez, comprueban la vigencia de Hernando Cortés como un dramaturgo de importancia capital en nuestro país.
Sergio Velarde
21 de abril de 2012
Clásica comedia sin pierde
Representada escénicamente por primera vez en 1666 y escrita por un Moliere enfermo y resentido contra los galenos, El médico a palos es y será siempre una comedia infalible, de la cual resulta muy difícil defraudar al público con su puesta en escena. Y es que las aventuras y desventuras del leñador Sganarelle, quien es confundido por un destacado doctor, pareciera no tener pierde. Un siempre inspirado Moliere nos cuenta cómo Martina, esposa de Sganarelle, convence a los criados de Geronte que el mencionado personaje es en realidad, un médico capaz de curar los males más terribles. Claro está, por medio de una buena paliza. Así, este “médico a palos” llega a casa de Geronte y la comedia se desata con la aparición de la hija enferma y el pretendiente menospreciado.
El médico a palos, que forma parte de las obras de abril en el “Mes de las letras” organizado por el Centro Cultural Británico, llega a escena con un colorido vestuario, máscaras para todos los actores, caja negra y contados elementos en escena. Como no podía ser de otra forma, la acción dramática recae en los divertidos diálogos de una adaptación muy funcional del texto original y en las convincentes actuaciones del elenco, en el que destacan Nelson Tafur en el papel principal y Cecilia Monserrate, muy solvente y carismática, como su mujer. La comedia es muy bien manejada por todos los actores en general, quienes aprovechan la exageración de sus ademanes para compensar la nula gestualidad facial que les obligan las máscaras.
Ya son sabidas las limitaciones técnicas que ofrecen los auditorios descentralizados del Británico, hecho que por cierto, no empaña en lo absoluto su genuino interés por la difusión gratuita de propuestas teatrales de diversos grupos del medio, seleccionados previamente. Acaso sean estas limitaciones las que hayan llevado a la Asociación Cultural Arte Escénico y a su director Willy Gutiérrez, a montar de manera austera y clásica El médico a palos, una de las comedias más infalibles e ingeniosas del clásico dramaturgo francés. Siguen de manera itinerante en el Británico: Ojos bonitos, cuadros feos de Mario Vargas Llosa y La orgía de Enrique Buenaventura; sus reseñas, en breve.
Sergio Velarde
18 de abril de 2012
Pretencioso drama con las mejores intenciones
Resulta siempre alentador encontrar en nuestra cartelera limeña el estreno de un nuevo grupo teatral, demostrando que las artes escénicas sí les importan a los jóvenes, quienes se reúnen para sacar adelante con mucho esfuerzo y sacrificio un espectáculo de teatro. Polemizar sobre si el proyecto es acaso sólo “flor de un día” o sobre la calidad del producto en sí, pues resulta secundario. Es esa mística teatral, con mucha entrega y pasión en el escenario, la que se puede percibir en la puesta de Secretos, de la autora uruguaya Raquel Diana, estrenada en El Galpón de Pueblo Libre, bajo la dirección de Manuel Trujillo y Gean De Almagro y presentada con las mejores intenciones por la flamante organización cultural La Fuente de Castalia.
Secretos se desarrolla en una casa vieja y sucia, en donde se encuentran cinco mujeres con muchos secretos que compartir: la abogada (Magaly Martini) que intenta vender la propiedad, una anciana (Carla Gamero) que clama ser la dueña, una empleada de limpieza (Claudia Mantari) que tiene a su hijo encarcelado y una mujer (Claudia Hidalgo) que fue torturada salvajemente en el sótano de la casa. En medio de ellas, una escritora (Paola Vera), que aparentemente es su creadora e invisible ante las demás, va desarrollando sus dramas. Lamentablemente, la dramaturgia no ayuda a desentrañar del todo los misterios que rodean a las mujeres y algunos personajes resultan muy desdibujados, como el de la anciana. El pretencioso drama parece no tener rumbo fijo, salvo el de contener algunas secuencias de lucimiento para el joven elenco, que se esfuerza en sacar adelante sus personajes. Otro texto, acaso más inspirado, con personajes más cercanos en edad a las jóvenes actrices, hubiese resultado más adecuado.
Esta puesta en escena de Secretos tiene a favor la desbordante energía que emana de la juventud de las actrices. En contra, esta misma juventud que no ayuda a cuajar las caracterizaciones de los personajes, que se ven irremediablemente falsas. El personaje omnipresente de la escritora pudo haberse desarrollado de otra manera, con otro vestuario y maquillaje para sus intervenciones en la “ficción”, así también como para su aparición “real” en el último cuadro. Sin embargo, la dirección de actores logra mantener la atención hasta el final, consiguiendo algunos momentos muy logrados dramáticamente, con algunas pinceladas de humor. Celebramos el estreno de Secretos y la aparición de esta nueva agrupación teatral, La Fuente de Castalia, que ya anuncia dos montajes para este año: El Pórtico del Cielo de Román Sarmentero y Desayuno durante la noche de Ricardo Prieto.
Sergio Velarde
14 de abril de 2012
La Conquista según Pizarro
El incansable colectivo Teatro de la Resistencia presenta la segunda fase de su proyecto Atahuallpa, intentando otra mirada. La primera fase, planteada como “teatro de documento” desde la perspectiva de nuestro último Inca, se estrenó en el marco del X Festival de Teatro Peruano Norteamericano del ICPNA en el 2010; y ahora, con el mismo formato, elenco y director, llega este nuevo montaje, pero desde el punto de vista español, desde la mirada del conquistador Francisco Pizarro. El director Beto Romero profundiza ahora en cronistas españoles como Pedro Sánchez de la Hoz, Francisco de Jeréz y Pedro Pizarro, para darnos un nuevo panorama de la historia que todos aprendemos parcialmente en la etapa escolar, y que por cierto, constituye un importante aporte histórico, pues el montaje ofrece algunos datos poco conocidos y un par de notables secuencias de teatro puro, que bien valen la pena disfrutar.
Tres actores vestidos de blanco recrean escénicamente los hechos acontecidos en Cajamarca de 1532, e intentan dar una explicación lógica sobre cómo un puñado de españoles lograron dominar en tierras extrañas a miles de indios, a través de los episodios más relevantes escogidos de nuestra historia. Como menciona el director en una entrevista realizada por Rosana López-Cubas, estos “momentos” históricos específicos dosifican la gran cantidad de información, aprovechando dentro de la trama dos magníficas secuencias: el primer encuentro entre Pizarro y Atahuallpa; y el juicio y sentencia del Inca, a todas luces arbitrario y abusivo, por parte del reino español. Asimismo, el tenso drama y la vasta cantidad de información son aliviados por un agradecido sentido del humor.
Ahora con el protagonismo de Pizarro, en manos del actor Pedro del Castillo (antes lo fue Daniel Zarauz en la Fase I), el ritmo de la obra es marcado por los extensos monólogos del conquistador, sobre sus orígenes, motivaciones y algunas narraciones sobre sus batallas; y que todavía falta afianzar en fluidez y dicción por parte del actor. Los resultados en general son positivos, especialmente gracias al apoyo de los excelentes Zarauz y Cynthia Schreiber, quienes interpretan a los personajes secundarios como Almagro, Luque y Felipillo. La escenografía, la elección de la música y el aprovechamiento de las luces en el escenario de la Alianza Francesa de Miraflores, impecables. Beto Romero y Teatro de la Resistencia consiguen con esta nueva fase de su proyecto Atahuallpa, intentando otra mirada, una propuesta novedosa y bien articulada, que nos hace esperar su última y definitiva fase (contando esta vez con Schreiber en el rol protagónico) con bastante expectativa.
Sergio Velarde
06 de Abril de 2012
¿Deformación o estilización del cuerpo?
Daniel Dillon es un director teatral que alcanza sus mayores logros con montajes extremos y libres de cualquier asomo de complacencia. Así lo fueron su intensa revisión del asesino Roberto Zucco (2006) de Bernard-Marie Koltès; su insólita puesta de Estudio en escena (2006) dentro del Festival de Teatro del ICPNA; e Historia de un hombre (2011), una personalísima (re)creación de la pieza de Borias Trauben en clave de performance. Un busto al cuerpo, en versión libre del original de Ernesto Caballero, estrenado de manera itinerante en el Centro Cultural CAFAE, es un montaje de escuela, como parte de las prácticas pre-profesionales de estudiantes de la ENSAD, y en donde Dillon pone a prueba a las actrices Yasmine Incháustegui, Lidia Mallqui, Angie Rodríguez y Roxana López para llevar a buen puerto el proyecto.
Una madre intelectual, una hija rebelde y una locutora radial con proyección televisiva, todas ellas llamadas Cristina, enfrentan de manera distinta el tema de la cirugía plástica. Lo trillado que puede parecer el tema es sabiamente presentado en escena con mucha ironía y humor negro. El discurso acerca de hasta dónde podemos llegar con la agresiva deformación o estilización (según sea el punto de vista) de nuestro propio cuerpo resulta interesante. La discusión de las Cristinas en la galería sobre el verdadero significado del cuadro con el piercing en el pezón es el mejor ejemplo de esta contraposición de conceptos. ¿Podemos transformar y mutilar nuestro propio cuerpo con total impunidad? ¿Acaso lo hacemos por libre elección o por presiones de la sociedad? ¿Afectamos a los demás con esta decisión? Preguntas que llevan a la reflexión al espectador, y que es finalmente, el leitmotiv de cualquier obra teatral.
Dillon logra sacar adelante una puesta en escena que corrige la sobreactuación y los problemas de dicción de las actrices con un montaje estilizado y fluido, con cambios de escena limpios y ordenados, y con la utilización del proyector multimedia para generar los diferentes espacios en los que se desarrolla la trama. De igual forma, todos los desnudos están plenamente justificados. Obviamente, la presencia de dos actrices para interpretar por turnos el papel de la hija se debe a motivos académicos, pero ese detalle no distrae mucho del mensaje que quiere mostrar el autor. Un busto al cuerpo no supera a su anterior montaje, estrenado en el 2009 en el Teatro Racional, pero es un respetable ejercicio escénico para estas cuatro intérpretes aún en proceso.
Sergio Velarde
05 de abril de 2012
Virtudes y defectos de la “impro” como espectáculo
Se considera a la Comedia del Arte en la Italia del siglo XVI como la génesis de la improvisación teatral, para luego ser utilizada por directores y teóricos de teatro como parte fundamental del entrenamiento actoral. En nuestro país, la improvisación llegó, tal como lo menciona el maestro Reynaldo D’Amore, con la creación del Club de Teatro de Lima, que hasta el día de hoy maneja este estilo como parte del desarrollo integral de sus alumnos. Aunque para muchos la improvisación sólo puede (y debe) ser utilizada para salvar algún olvido de letra en escena, lo cierto es que es una técnica importantísima (para el actor) para estar siempre alerta y atento en el escenario y no “mecanizarse”, pues no hay misterio para él en el desarrollo de la historia planteada.
El director Walter Chullo, responsable de entretenidos espectáculos de improvisación como El Baúl Mágico y Sírvase un payaso, propone ahora, en el Teatro Julieta de Miraflores, un formato familiar al estilo sitcom, comedia de situaciones, para poner a prueba las capacidades como improvisadores de su elenco. La familia Rendija es clan disfuncional a más no poder: Alejo (Rolando Reaño), el padre bueno para nada; doña Dolores (Piero Morote), la díscola abuela del clan; Dan (Christian Sepede), el hijo “malandro”; Angelita (Mariana Cortijo), la perspicaz hija menor; la Chacha (Fiorella Arauco), la eterna empleada sin goce de haber; y el Gringo (Henry Peláez), jovencito alienado siempre de visita por casa. Todos ellos deben pasar por historias distintas en cada función, de acuerdo a los pedidos del público, quien propone las situaciones iniciales y algunos parlamentos que los improvisadores deben decir en determinados momentos. La historia debe seguir y es necesario un buen entrenamiento para que la acción no decaiga en ningún momento.
El auge de los espectáculos limeños de improvisación es innegable y tienen un público cautivo desde hace bastante tiempo, que de alguna manera legitima este formato como una categoría independiente de entretenimiento teatral. Y con todos los defectos y virtudes que conlleva convertir a la improvisación como espectáculo per se. En el caso de La familia Rendija, curiosamente, la puesta en escena alcanza sus puntos más altos durante el entremés, entre las dos secuencias dentro de la casa. En este cambio de ambiente, que puede ser literalmente cualquier lugar, los intérpretes son guiados por Chullo, quien por micrófono les cambia el estilo de actuación cada 30 segundos, con lo que la secuencia no da tregua al espectador, lo que sí sucede a menudo cuando la familia Rendija permanece dentro de su hogar. Buen trabajo del elenco en general, bien secundados por el músico Armando Abanto, con algunos chispazos notables que nos hacen olvidar los tiempos muertos, los tropiezos y aquellos gags sin remate contundente. La “impro” tiene para largo y La familia Rendija es un digno espectáculo que lo demuestra.
Sergio Velarde
25 de marzo de 2012
Delirantes realidades imaginadas
Ganadora de la Convocatoria 2011 de Ayudas a la Producción y Exhibición de Artes Escénicas en Perú CCE-AECID, Ficción es una creación colectiva que demuestra contundentemente el porqué de esta designación. A través de las vivencias personales de tres mujeres muy particulares entre sí, somos partícipes de las constantes irrealidades a las que somos sometidos y torturados, tanto ellas como nosotros, a través de la programación de nuestra “caja-boba”, que es presentada aquí como un inmenso y feroz campo de destrucción de la verdad, la realidad y la personalidad de quien se atreve a seguir su juego. Las telenovelas enlatadas ochenteras y los forzados programas de conversación son descubiertos en toda su desgraciada desvergüenza. Manejando con acierto el apoyo multimedia, las actrices se mueven entre adefesieras escenas dramáticas, absurdas confesiones en un reconocible talk show y desopilantes monólogos, en los que dejan asomar sus verdaderas personalidades.
La ficción es nuestro pan de cada día, pareciera ser la premisa del montaje. Y es que cada secuencia del espectáculo nos demuestra que pareciera que vivimos realidades paralelas en todo momento. La verdadera felicidad sólo existe en un mundo imaginario, pues las caretas que utilizamos ante los demás parecieran estar perpetuamente pegadas. Existe un buen aprovechamiento del histrionismo de cada actriz, así como de sus particulares atributos físicos y vidas profesionales, que ayudan a recrearlos saltos entre la realidad y la ficción. El juego interactivo con el público resulta vital para identificarnos con estas irreverentes heroínas, especialmente logrado en la conferencia sobre lo que significa el término “ficción” y en el talk show en mención. Ficción es el feliz resultado de un laboratorio de experimentación actoral que pretende criticar el status quo del sistema, pero generándose como un típico producto del mismo.
Esta puesta en escena dirigida por Luisa Fernanda Lindo aprovecha hábilmente las fisonomías de las actrices Patricia Biffi, Katerina D’Onofrio y Tábata Fernández-Concha, para mostrarlas desgarbadas y anticuadas de manera hilarante, tanto en pantalla como sobre las tablas. Cada una de ellas cumple a cabalidad su cometido de desmitificar a esa edulcorada y chirriante ficción que nos llega a través de la pantalla chica. La última escena, con las tres señoritas ya libres del ajustado corsé de su particular utopía, degustando café con tostadas en una mesa y riéndose a mandíbula batiente, resulta de los más inspirada. Ya se anuncia la próxima temporada de Ficción, que se realizará en el mes de junio en el Auditorio del Centro Cultural Ricardo Palma. No dejen de asistir a uno de los montajes más pintorescos y divertidos del año.
Sergio Velarde
16 de marzo de 2012
Thriller, comedia y ciencia-ficción
En el renovado Teatro Larco se viene presentando un curioso montaje que lleva por título Puertas comunicantes, a cargo de la Asociación Cultural Plan 9 y de su incansable director David Carrillo, siempre atento a aquellas novedosas piezas dramáticas de reputados escritores universales. Puertas comunicantes es un insólito thriller con toques de ciencia-ficción y también de comedia, escrito por el prestigioso dramaturgo inglés Alan Ayckbourn en 1994, que incluye viajes a través del tiempo en la historia de un hombre que está arrepentido de los crímenes que mandó cometer en el pasado, y que finalmente cambiará la vida de tres mujeres de diferentes épocas cada una. Se trata pues, de una ingeniosa comedia dramática, muy en la línea de los excelentes montajes que viene presentando esta asociación y que le devuelven los brillos perdidos a este histórico teatro miraflorino.
Acaso puede afirmarse que la trama de Puertas comunicantes es disparatada, pues nos propone la existencia de una puerta en una habitación de un lujoso hotel, con la facultad de hacer regresar en el tiempo 20 años a quien se atreva a cruzarla. Y además, aderezada con dos crímenes cometidos en el pasado y un asesino al acecho. Sin embargo, la puesta en escena de David Carrillo, un director que ya experimentó el tema cronológico en la notable Demasiado poco tiempo, convierte aquellas secuencias con personajes avanzando o retrocediendo en lapsos de 20 años, en absolutamente creíbles e hilarantes. Inicialmente ambientada en el Londres del 2014, la confesión del anciano Reese sobre los crímenes de sus dos esposas, hace peligrar la vida de la joven “dominatrix” Phoebe, quien ante la presencia del asesino Julian, regresa en el tiempo a través de la puerta comunicante, para encontrarse con Ruella, la segunda esposa de Reese. La lógica es lo de menos en este intrigante relato, con influencias de películas como Volver al futuro o Psicosis, pero es inmensamente comprensible y disfrutable.
Las protagonistas Anneliese Fiedler y Melissa Giorgio como Phoebe y Ruella, respectivamente, son lo suficientemente convincentes para hacernos creer la disparatada historia e involucrarnos en la trama. Acompañan acertadamente Óscar López Arias, Haysen Percovich, Marijú Nuñez y el mismo director David Carrillo en los papeles secundarios. La música y la iluminación le confieren un aura siniestra a las infames puertas comunicantes, bien resueltas escénicamente. Puertas comunicantes logra el objetivo de entretener y de crear un ambiente de suspenso y misterio, a la vez de conmovernos en la tierna escena final, con la revelación de la nueva vida de Phoebe y el trunco reencuentro de las dos cómplices. Un recomendable thriller cómico de ciencia-ficción, que nos acerca a un dramaturgo de prestigio, como lo es Alan Ayckbourn.
Sergio Velarde
11 de marzo de 2012
Divertidísimo espectáculo a media máscara
Como oposición al teatro clásico y humanista, surge en Italia en el siglo XVI la llamada Comedia del Arte, un estilo teatral que se nutría de la improvisación, del uso de medias máscaras, de personajes arquetípicos y de temas como los equívocos amorosos, los amores no correspondidos, la suplantación de personalidades, con fiesta y carnaval perennes a lo largo de todo el espectáculo. Justamente, se presenta en el Centro Cultural CAFAE una obra denominada Comedia del Arte, de autor anónimo y adaptada por el propio grupo a cargo, de nombre Carpe Diem e integrado por alumnos de la Escuela Nacional Superior de Arte Dramático ENSAD. Una iniciativa de la institución que exige una cierta cantidad de horas en temporada a su alumnado, y que nos permite disfrutar de excelentes montajes, como lo es el de la presente reseña.
Comedia del Arte rescata lo mejor de los espectáculos cómicos del renacentismo, narrando las aventuras de los sirvientes Brighella (Fiorella Chicoma - Ivanna Salgado) y Arlequín (Narayana Campos), quienes deben ayudar a sus respectivos patrones Octavio (Sergio Armas) y Horacio (Luis Trelles), para conseguir a sus amadas, obviamente a cambio de dinero. En medio de ellos, el Doctore (Narayana Campos), padre de Isabella (Leonela Pajares), la quiere unir a la fuerza con el Capitano (Sergio Armas); mientras la viuda Ardelia (Ana María Aparicio) llora por amor, siendo cortejada sin éxito por el Doctore. Por otro lado, el anciano don Pantaleón (Pablo Vega), quiere comprometerse con Isabella, aunque sus hormonas revolotean al aparecer la criada Esmeraldina (Sofía izquierdo), quien a su vez es cortejada por Arlequín. Divertidísimos enredos amorosos, llenos de picardía y carnaval, en el que sólo importa conseguir provecho de la situación y encontrar el amor esquivo.
La directora Sofía Palomino aprovecha del todo a sus actores, especialmente en su gestualidad y plasticidad, tal como lo hizo en la puesta en escena de Arlequín, servidor de dos patrones, estrenada en el frontis de la ENSAD. Corrige el uso del playback con música y voz en vivo. Pero ahora, dentro de un auditorio, debe afinar algunos detalles técnicos como la iluminación, que debe ser más precisa; la entrada y salida de los actores a través de los telones, que evidencian los camerinos; y los ruidos provocados por los cambios de vestuario, que distraen de lo que ocurre en escena. Eso sí, observar a los actores divertirse entre ellos, dentro del contexto de la obra y sin salir de personaje, resulta impagable, como toda buena Comedia del Arte. Un nuevo acierto del elenco de la ENSAD, con la producción del grupo Carpe Diem, que este año se convierte sin duda, en toda una revelación.
Sergio Velarde
04 de marzo de 2012