Teatro a la carta
La X Productora trae directamente al corazón de Barranco Electro Showck, comedia escrita y dirigida por Paco Varela y protagonizada por Tame Dávila, Fernando Pasco, Betto Gómez y Paola Vera. Capital Restobar, ubicado en plena avenida Grau, es el peculiar lugar elegido para ser la sede de esta propuesta. Digo peculiar porque, a pesar de que el teatro ha ido evolucionando y encontrando nuevos tipos de espacios en los últimos años, sigue siendo poco usual que una obra teatral se desarrolle al interior de un restaurante. ¿Logra el cuarteto de actores hacer que el montaje funcione, o es que las desventajas y obstáculos que presenta un recinto como este son demasiado flagrantes como para suscitar un disfrute completo del espectáculo?
Dávila interpreta a Ricky Arce, un cantante que ha accedido a volver a los escenarios después de una larga ausencia. Lo que debía ser un retorno triunfal termina siendo un desmadre monumental debido al disparatado equipo que está encargado de traer al artista de vuelta a las tarimas locales.
Electro Showck es una comedia de enredos y en ese sentido, el texto de Varela funciona. En lugar de apoyarse en una dramaturgia clásica, que sigue la transformación de su protagonista en tanto este persigue un objetivo claro, el autor apuesta por hilar gags cómicos uno tras otro, creando mini escenas y/o momentos actorales individuales, a dúo o en grupo, en los que permite a su elenco dar rienda suelta a su histrionismo y carisma. Los conflictos van desde lo anecdótico a lo electrizante (literalmente), y se van resolviendo de forma sencilla y humorística. No es un texto profundo, pero tampoco busca serlo; los personajes no son complejos ni tienen una dimensionalidad emocional completa, pero tampoco necesitan una; no hay una trama en sí, sino más bien una situación (el retorno a los escenarios del protagonista) enmarcada por enredos, errores y accidentes. En corto, a nivel de texto la obra funciona precisamente porque sabe exactamente lo que ofrece y no pretende ser nada más de lo que es: divertimento fácil, puro y casual.
Esta misma prerrogativa se encuentra muy presente en la dirección. Varela tiene buena mano y gran tino para dirigir comedia, orquestando los gags de manera eficiente y genuinamente graciosa. Las entradas y salidas de los personajes son precisas e hilarantes, las canciones que él mismo compuso no solo encajan, sino que elevan la obra, justificando por completo su existencia, y el código actoral está plenamente equilibrado entre los cuatro miembros del elenco. Ahondando más en el trabajo actoral, Dávila, Pasco, Gómez y Vera logran algo que para mí es importantísimo, sobre todo en una comedia, que no siempre ocurre: lucen como si se estuvieran divirtiendo. Y a pesar de que sus personajes son deliberadamente unidimensionales, esa única nota la tocan muy bien, cada uno aprovechando su comedia propia y ganándose a pulso las risas del público. Hay un mérito importante también que comparte todo el equipo en lo que respecta al uso de la comedia física, resultando esta siempre orgánica, fluida y caóticamente divertida.
¿Recomiendo entonces ver Electro Showck? Sí. ¿Es una obra trascendental que te dejará con reflexiones profundas sobre la condición humana? No. Pero como dije, tampoco pretende serlo. Y no todas las obras requieren serlo, tampoco, aunque esa ya es otra discusión. Lo que sí es, es una comedia musical que te arrancará más de una carcajada. Que la olvides inmediatamente después de verla es irrelevante, ya que durante su hora de duración cumplió con su objetivo: hacernos sentir bien.
Yo, particularmente, no soy muy partidario del tipo de recinto elegido para el desarrollo del montaje, ya que para mí fue bastante difícil ignorar al mesero que traía platos y bebidas incluso después de iniciada la función, las conversaciones sobre el menú en una mesa de al lado, o la persona sorbiendo su sopa en otra de las mesas contiguas. En esto sí soy un poco más tradicionalista, y creo que el teatro, incluso el puramente comercial, merece y necesita un espacio apropiado que permita una concentración e inmersión plena. En todo caso, recomiendo, como siempre, que vayan para que forjen su propia opinión al respecto. Están los viernes y sábados hasta el 3 de octubre y según tengo entendido extenderán su temporada durante el resto del mes morado. ¡Nos vemos en el teatro!
Sergio Lescano
26 de setiembre de 2026

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