viernes, 16 de julio de 2021

Crítica #601: FIAED 2021


¡Viva la verdadera Resistencia Diversa!

Triste constatar actualmente las fechorías del repugnante grupo radical “La Resistencia”, dedicado a destilar odio, prepotencia, racismo y violencia contra todos aquellos que no comulguen con su distorsionada postura. Aquellas son “resistencias” que no solo son repudiables, sino que deben ser sancionadas con todo el rigor de la ley. Todos tienen el derecho de hacer escuchar su voz, pero de ninguna manera a través de la fuerza y del atropello hacia los demás. Es por eso que un excelente evento de verdadera resistencia es el V Festival Internacional de Artes Escénicas por la Diversidad – FIAED, actualmente en cartelera virtual, en el que podemos disfrutar de historias que nos promueven el respeto, la tolerancia y sobre todo, la diversidad.

El acoso escolar (bullying), que para muchos especialistas siempre ha existido desde que las escuelas acogieron a sus alumnos de manera generalizada, estuvo invisibilizado hasta hace algunos años. Felizmente, la sociedad entera poco a poco va sensibilizándose acerca de esta problemática real, que ha venido cobrando muchas víctimas (incluso mortales) a nivel mundial. Mosca es un espectáculo que forma parte de estas apreciables iniciativas, basado en un niño español que fue víctima de este mal social. La puesta virtual escrita por Gustavo del Río y Virginia Rodríguez bajo la dirección del primero, que toma su título de uno de aquellos “juegos de manos” en los centros educativos españoles, es un emotivo y contundente ejercicio teatral para tres actores, quienes interpretan al padre, la madre y la profesora de Pedro, un niño acosado de once años. Y este último rol es hábilmente asumido por los tres intérpretes, quienes nos gritan que finalmente “Todos somos Pedro”. Excelente trabajo en conjunto de Martín Martínez, Camila Medina y Bertha Bohorquez.

La realidad también tiene un lugar dentro de las ficciones del FIAED 2021. Ante la saturación de series y programas que retratan de manera equivocada o superficial a la comunidad LGBTIQ+, como personajes exóticos, histéricos o sobreactuados, siempre es bienvenido un proyecto que nos muestre la realidad, pero de una forma estilizada y artística. Tal es el caso de Tránsitos, puesta ganadora de Iberescena con dramaturgia de David Teixidó y Mariana Percovich y dirigido por el primero, con un elenco de actores no profesionales de España, Argentina y Uruguay, pero que nos transmiten sus historias con total convicción, conformado por Agustín Daulte, David Priego, Delfina Martínez, Sergio Satanassa, Nicole Avventurato, Júlia Simó y el mismo Teixidó. Visibilizamos a personas trans, no binarias, homosexuales y dragqueens, transitando por la sociedad, en medio de enfermedades, miedos, pasiones y frustraciones. Un valiente y emotivo espectáculo testimonial.

La risa también asoma en dos espectáculos del FIAED 2021: Smiley, una historia de amor de Guillem Clua es una emotiva y divertida pieza en la que dos homosexuales (Roberto Palacios y Aníbal Samos) se enamoran a pesar de las notables diferencias entre ambos, en una sorprendente versión arequipeña dirigida por Marco García-Velarde y Jessica Vidal; y La casa de papel… de baño, hilarante remedo de la conocida serie española interpretado por el colectivo Las Reinas Chulas de México, con un empoderado elenco femenino y feminista integrado por Nora Huerta, Marisol Gasé, Cecilia Sotres, Conchi León y Ana Francis Mor, quienes nos dan toda una lección de artivismo. Este festival ofrece propuestas para todos los gustos, todas ellas muy valiosas y entretenidas, que sí significan una resistencia que importa: la de hacer respetar los derechos de todas las personas, sin excepción. Bravo por la directora y productora Carolina Silva Santisteban y por la Resistencia Diversa.

Sergio Velarde

16 de julio de 2021

miércoles, 14 de julio de 2021

Crítica: LOS MELLIZOS ESTÁN DORMIDOS


Teatro bizarro

Después de ver este breve montaje, uno llega a la conclusión que el amor puede ser tan bizarro como las ambiguas reacciones de pareja o la misma organización de un evento virtual. Por cosas del destino, me llegó primero un enlace equivocado para ver Los mellizos están dormidos y luego de unos minutos, otro enlace, pero esta vez para el conversatorio sobre la misma puesta que aún no había visto. Finalmente, puede ver el montaje en diferido a través de un enlace nuevo en YouTube. Fue muy bizarro todo esto, el entrar a una sesión de discusión antes de ver la obra.

Pareciera que esa desesperación inicial por la que pasé fuese un preludio de la cantidad de emociones que después apreciaría en el montaje. En un principio, pensé que se trataba de teatro abstracto, pues la ambientación tan sucinta y la iluminación apuntando hacia un solo lugar me lo hacían presagiar. La escenografía me hizo recordar además, a la técnica de dibujo bodegón.

Cynthia Bravo y Gian Paul Miranda encarnan a una pareja con conflictos muy psicológicos. Me gustó que los diálogos sean naturales y coloquiales. Por otro lado, lo más impactante del montaje fue los abruptos cambios de humor del personaje de Bravo. Miranda, por su parte, es un actor cuyos personajes siempre me impactan, desde su participación en Cautivos. En esta oportunidad vi que su personaje tenía un temperamento explosivo e irónico, pero que pudo haberse reflejado mejor. Adicionalmente, la frase “Los mellizos están dormidos”, que era la principal excusa de ambos personajes para enfrentarse, daba una sensación de extrañeza y lucía algo repetitiva.

Finalmente, pienso que el montaje fue demasiado breve, pero uno sí que sale con muchas preguntas sobre el amor y la pasión. Como indicó el director Flavio Giribaldi, este proyecto no pretendió enviar un mensaje, pero sí mostrar una relación entre los personajes de Él y Ella. Los mellizos están dormidos fue una microobra muy atractiva en lo visual y destaca por la ambientación, que fue muy bien cuidada.

Enrique Pacheco

14 de julio de 2021

Crítica #600: BICENTENARIO


Esperanza para un país sin memoria

Acercándose las celebraciones por los doscientos años de nuestra independencia (al menos, formalmente), la Dirección de Producción de la Escuela Nacional Superior de Arte Dramático Guillermo Ugarte Chamorro ENSAD viene presentando la temporada de Bicentenario, una creación colectiva dirigida por Ricardo Delgado Ayala, un interesante director de quien vimos la notable Curandero (2017) con el colectivo Angeldemonio, entre otras puestas presenciales. Bicentenario es un espectáculo en línea, que si bien se presenta en formato grabado, acierta al devolvernos el verdadero sentido del teatro: no solo cuenta con una sólida narrativa sobre un escenario en tiempo real, sino que además cumple con una de sus más preciadas virtudes, que es la de refrescarnos aquella memoria a la que el peruano promedio le cuesta tanto mantener.

El proceso que tuvo Bicentenario duró dos años, según palabras del director, en los que se exploraron las vidas de héroes y especialmente, heroínas de nuestra historia, teniendo como base la danza Tatash, proveniente de Huánuco y además Patrimonio Cultural de la Nación, que le rinde homenaje a la siembra y cosecha de la papa. Nuestras inigualables danzas folklóricas son la muestra palpable de un pueblo que no olvida sus orígenes y que transmite de esta manera sus historias por generaciones. La puesta de Delgado Ayala es pues, una fluida y enérgica coreografía, rica en detalles y símbolos, que nos cuenta las hazañas y sacrificios de muchos peruanos y peruanas, que lucharon por nuestra libertad con valentía y coraje. Ya desde el inicio, en el que los ocho actores se esconden indistintamente detrás de cuadros de nuestros próceres de la independencia, nos damos cuenta no solo que todos podemos sumar en la construcción de una verdadera patria independiente, sino que no debemos olvidar a muchos hombres y mujeres silenciados por la historia,  pero que lucharon por nuestra libertad e independencia.

Un excelente trabajo colectivo, como ya nos tienen acostumbrados los proyectos de la ENSAD en los últimos años, es el que nos demuestran Alexis Caballero, Juliet Pacahuala, Rafael Mena, Katerin Ganoza, Kelly Carrillo, Allison Huarcaya, Dennis Gutarra y Jorge Luis Castillo, quienes interpretan con brío y convicción a Bolívar, San Martín, Olaya y Túpac Amaru II, pero también a nuestra grandes heroínas, como María Parado de Bellido, Micaela Bastidas o Manuela Sáenz, así como otras menos conocidas como Tomasa Tito Condemayta, Brígida Silva de Ochoa o Rosa Campuzano. Significativo también el intercalar estas historias con las vergonzosas frases de muchos políticos y “padres de la patria” de nuestra actualidad, para darnos cuenta que acaso no hay mucho que “celebrar” en este bicentenario.

Y es que la crítica y el sarcasmo no le son ajenos al Bicentenario de Delgado; y eso es más que pertinente, especialmente en estos días en los que carecemos de un mandatario proclamado por argucias legales, provenientes seguramente de la corrupción, la conveniencia y hasta la más pura discriminación. La puesta cumple sobradamente como un registro histórico de nuestros heroico pasado y bochornoso presente; y como espectáculo que tiene a nuestra danza huancaína como una de sus máximas fortalezas es un inmejorable vehículo para contarnos historias que no debemos olvidar. Bicentenario sí que nos trae esperanza, fortalece nuestra identidad y nos invita a pensar de verdad en nuestro país, uno que va a cumplir doscientos años de “libertad”. ¿Celebrar o reflexionar?

Sergio Velarde

14 de julio de 2021

martes, 13 de julio de 2021

Crítica #599: CAPÍTULO 1: CERRO OLIMPO


Deconstruyendo el mito

Si las historias virtuales de Jorge Pecho nos vienen mostrando a sus personajes mitológicos como épicos héroes y heroínas envueltos en tensos dramas contemporáneos, pues les acaba de aparecer su contraparte estética: la creación colectiva escrita por Paris Pesantes, producida por Alexandra Sotelo con idea original y dirección de Paulo Mendoza, titulada Capítulo 1: Cerro Olimpo, que se encuentra en las antípodas. En esta hilarante comedia también los dioses coexisten entre nosotros, pero de épicos no tienen ni un cabello. Basta con ver el movido videoclip de introducción a la puesta en línea, en un ritmo urbano tan pastiche como entrañable, para anticipar la deconstrucción completa de esta docena de personajes de la mitología griega.

Todo inicia con la aparición de un rocambolesco Hermes (Jesús Oro), quien hace las veces de anfitrión de una videollamada pública para presentar al resto de dioses: el engreído Ares (Urias Santillán), la voluptuosa Afrodita (Tracy Alcántara), el creativo Hefesto (Luis Cárdenas-Natteri), la frívola Atenea (Daniela Sosa del Río), el egocéntrico Poseidón (Marco Antonio Ñique), el vanidoso Apolo (Gonzalo Whitehead), la obsesiva Artemisa (Natalia Bonifaz), la empoderada Hera (Maylee Diaz), la experta en hierbas Deméter (Gretha Bazán) y la vidente Hestia (Ysabel Saldarriaga). Cada uno de los actores consigue sólidas caracterizaciones en esta primera secuencia, con las que luego generarán toda una serie de divertidos enredos, cuando dos de ellos, Atenea y Poseidón, decidan postular como la nueva autoridad de nuestra ciudad.

A pesar de la dilatada duración del espectáculo, las diversas historias que se van tejiendo en pequeños grupos se sostienen gracias al carisma de los intérpretes y al completo desparpajo con el que interactúan entre ellos. Quizás lo más cómico de la puesta es que, en todo momento, estos estrafalarios dioses se refieren despectivamente de los mortales, cuando justamente ellos muestran varios de los comportamientos y actitudes que compartimos nosotros como humanidad. Presentada por Dimensión Olimpo, Capítulo 1: Cerro Olimpo deconstruye y desmitifica a estos clásicos personajes en gran forma, convirtiéndose en una (primera) jocosa apuesta de la que esperamos, por supuesto, que se desarrolle en toda una saga en el futuro.

Sergio Velarde

13 de julio de 2021

lunes, 12 de julio de 2021

Crítica #598: DRAMATIS PERUANAE


Celebrando nuestra dramaturgia

El estreno de Dramatis Peruanae, antología de cinco piezas breves de autores peruanos e interpretada por la IV Promoción del Conservatorio de Artes Escénicas de la Universidad La Salle de Arequipa, significó un acierto en varios niveles, siendo el principal el de evidenciar que sí existe (por supuesto que sí) una sólida dramaturgia peruana, una que nos habla sobre nuestra idiosincrasia, nuestra cultura, nuestra identidad. Desde dos clásicos, como El de la valija (1953) de Sebastián Salazar Bondy y Se administra justicia (1967) de Sara Joffré, hasta tres piezas más actuales como La tinta del Coronel de Mauricio Rodríguez-Camargo, La alegría de Mariana de Althaus y Quijote de Daniel Dillon. 

El desempeño actoral fue parejo, muy bien orquestado por el consumado director Diego La Hoz, con la asistencia del actor Renato Ramírez. Con todas las dificultades y limitaciones que acarrea sacar adelante un proyecto virtual de esta envergadura, los estudiantes egresados supieron estar a la altura para valorar y enriquecer escénicamente todo el sarcasmo, el humor y el drama de estas diversas historias de sabor peruano. Los pocos imprevistos que lamentablemente siempre produce nuestra conectividad no afectaron el trabajo conjunto de Anthony Medina Paredes, Imanol Rivera Abarca, Mariam Begazo Gutiérrez, Solansh Ylla Salas, Heber Rodríguez Mendoza, María Fernanda Ortiz Vidal, Cinthia Quiroz Gutiérrez, Claudia Castro Pedro, Valeria López Quintanilla, Rody Núñez Mogrovejo y Anthony Vargas Campana, todos ellos muy solventes.

En un primer momento, la crisis sanitaria nos dejó sin teatro presencial, pero la virtualidad ahora nos permite (re)conocernos y (re)encontrarnos con nuestras artes escénicas, a lo largo de todo nuestro territorio nacional. Es por ello que es oportuno mencionar el otro acierto de Dramatis Peruanae, que lo constituyó el elenco participante compuesto por nóveles actores de Arequipa, Piura, Cuzco y Lima. Esta experiencia virtual fue una excelente manera de celebrar las vísperas de nuestro bicentenario, disfrutando del talento de nuevos intérpretes, de la mano de autores peruanos que sumaron y vienen sumando a nuestra valiosa producción dramática.

Sergio Velarde

12 de julio de 2021

Crítica: PANORAMA DESDE EL PUENTE


El drama de los inmigrantes

No todo puede ser tan malo en estos tiempos pandémicos. Uno de sus pocos aspectos positivos es que nos ha permitido (re)descubrir algunos textos clásicos, actuados o interpretados aunque sea de manera virtual, pero en vivo. Pues bien, el colectivo Los Intérpretes nos trajo la lectura dramatizada de una de las obras más populares de ese autor fundamental en la historia del teatro contemporáneo que es Arthur Miller. La pieza: Panorama desde el puente. El proyecto dirigido Luis Yataco, a pesar de los ya conocidos problemas de conexión, lució sólido y fluido gracias al trabajo en conjunto del impecable elenco.

Escrita en 1955, Miller conjuga dos ejes temáticos que no han perdido un ápice de actualidad, especialmente en nuestro país: las tribulaciones que deben pasar los inmigrantes y las sórdidas relaciones propias del machismo más tradicional. Un inmigrante italiano llamado Eddie, casado con Beatriz, se encuentra enamorado, sin saberlo del todo, de su sobrina Catherine. Los problemas empiezan con la llegada a su casa de dos familiares, Marco y Rodolfo, también inmigrantes, y la muchacha termina prendada de este último. Mérito de la propuesta escénica el de saber valorar la riqueza de la dramaturgia y transmitir así toda la humanidad que desprenden estos agobiados personajes.

La presencia de un consumado actor como Miguel Iza (Alfieri) no opacó el buen desempeño de sus compañeros, especialmente los de Christian Ojeda (Eddie) y Marinés Acosta (Catherine), muy bien secundados por Fiorella Luna (Beatriz), Paul Mendoza (Marco) y Gustavo Iparraguirre (Rodolfo). Panorama desde el puente, montada por Cattone en el lejano 1988, es una muestra de la genialidad de Miller para realizar su denuncia social y que pudimos disfrutar gracias a esta lectura dramatizada, bien dirigida y gestionada por Yataco y Los Intérpretes, haciendo más llevadero este encierro sanitario del que poco a poco empezamos a salir.

Sergio Velarde

12 de julio de 2021

Crítica: DEMÉTER, TIEMPOS DE CAOS


Las aventuras mitológicas continúan

A estas alturas resulta imposible desligar al director y dramaturgo Jorge Pecho de las puestas virtuales mitológicas, un filón que ha sabido aprovechar muy bien. Y es que no solo ha logrado adaptar a la escena virtual contemporánea diversos personajes y pasajes clásicos, sino que estos son presentados con mucha espectacularidad, gracias a secuencias pregrabadas bien editadas y efectos de animación muy vistosos. Si bien ya anotábamos en proyectos anteriores acerca de la diferencia en la calidad de la imagen y el sonido entre las secuencias grabadas y en vivo, esta ha disminuido progresivamente, consiguiendo obras virtuales cada vez más sólidas. Deméter, Tiempo de caos no ha sido la excepción.

Resulta muy interesante cómo Pecho plantea la acción. Presentados estos espectáculos como una auténtica “serial”, es necesario conocer los acontecimientos previos de las puestas anteriores, ya que cada una es consecuencia de la otra. Luego de un breve prólogo en el que se nos explica los antecedentes (vistos en El divorcio de Hera y en Titanomaquia, el fin de los tiempos), nos enteramos que el mundo se encuentra azotado por desastres naturales de enormes proporciones. Es así que entra en escena la ex - diosa de la naturaleza, Deméter (Leonela Alarcón), quien descenderá hasta el mismísimo Inframundo para encontrar a la organización terrorista responsable de la desgracia y a su líder, la violenta Kore (Ale Carrasco). Además, Deméter cuenta con el apoyo de un misterioso personaje que responde al nombre de Caballero Verde (Jano Baca).

Los actores cumplen con sus roles holgadamente, tanto en las escenas grabadas (en las que vemos principalmente las acciones heroicas) como en las secuencias en vivo, perfectamente articuladas para el producto final. A destacar la dirección de arte de Luis Peche. Los apenas perceptibles errores, sobre todo por las fallas en la conexión, son superados con habilidad por el elenco. Pecho va consiguiendo con cada una de sus apuestas mitológicas, incluida esta Deméter, Tiempos de caos, no solo apreciables productos virtuales, sino todo un renovado interés por las clásicas historias mitológicas, que retratan a cabalidad las emociones humanas.

Sergio Velarde

12 de julio de 2021

sábado, 10 de julio de 2021

Entrevista: ALEJANDRO TAGLE


“Un actor debe tener mucha disciplina.”

Oficio Crítico conversó con el joven actor Alejandro Tagle, quien es uno de los afortunados intérpretes que estarán nuevamente participando en teatro presencial. La puesta en escena es la comedia familiar del reconocido guionista y dramaturgo peruano Eduardo Adrianzén, ¡Somos Libres!, en el Circuito Mágico del Agua y se estrenará el jueves 15 de julio a las 4:00 p. m. Se trata de una historia acerca de la llegada de la independencia al Perú, y de cómo la libertad significa un cambio diferente para cada peruano. La obra es dirigida por Leonardo Torres Vilar y coproducida por El Estudio S. A. C. con el Circuito Mágico del Agua.

La temporada se realizará desde el 15 hasta el 25 de julio, de jueves a domingo a las 4 p. m. en la Logia del Circuito Mágico del Agua del Parque de la Reserva; y del 28 al 31 de julio con funciones dobles, a las 3 p. m. y 4:30 p. m. Las entradas están a la venta a través del correo somoslibresteatro@gmail.com, y del WhatsApp 984247141.

Sergio Velarde

10 de julio de 2021

Crítica: PUNTO DE ENCUENTRO


Los excesos en el humor

Mencionábamos en la reseña de Equilibrio la gran responsabilidad que tiene cualquier colectivo escénico al decidirse a hacer comedia. Esta tiene que hacerse muy en serio; de lo contrario, el espectáculo puede resultar literalmente en cualquier cosa. Por otro lado, debe precisarse que no todos los espectadores tenemos los mismos gustos, y es ahí justamente donde radica la riqueza de cualquier arte: “Hay colores para todos los gustos”. Es por ello que es necesario respetar todos y cada uno de los estilos de hacer arte, así no calcen con nuestra propia concepción; ningún estilo es mejor que el otro, ya que todos tienen finalmente un público objetivo. Pues bien, Punto de encuentro apuesta de lleno por el humor subido de tono, por los gags con excesos de doble sentido y connotación sexual, y lo hace con total desparpajo.

El actor y profesor de clown Percy Velarde, habitual colaborador de la AAA, dirige una trama absolutamente disparatada: Punto de encuentro es una aplicación virtual que le permitirá a los usuarios solitarios y frustrados encontrar a la pareja soñada. Su directora, la experta en ligues llamada Yeyé, se encarga de orientar a los incautos clientes. Sin embargo, cuando ella misma decide conseguir una cita no tiene los resultados esperados, así que empieza a tramar una oscura venganza. Las situaciones plagadas de humor de trazo grueso no parecen amilanar a los actores Lizbeth Camarena, José Luís Bolaños, James Berwaldt y Yesenia Medina, quienes se divierten a sus anchas en sus roles.

En puestas como estas no valen las medias tintas: una vez que se toma la decisión de realizar este tipo de espectáculos, pues se debe asumir el compromiso y llegar hasta las últimas consecuencias. En ese sentido, el elenco cumple las expectativas con mucho desenfado y carisma, dibujando bien a sus personajes. Presentada por Teatro de Cuarta, Punto de encuentro no será una puesta virtual que entusiasme a todos; pero sí que es una comedia repleta de humor de alto calibre, que estamos seguros su público objetivo sabrá apreciar.

Sergio Velarde

9 de julio de 2021

jueves, 8 de julio de 2021

Entrevista: KELLY CARRILLO


“No seamos ajenos a lo que nos está pasando.”

Bicentenario es una creación colectiva dirigida por Ricardo Delgado Ayala, presentada en el marco de la Conmemoración del Bicentenario de la Independencia del Perú por la Dirección de Producción de la Escuela Nacional Superior de Arte Dramático Guillermo Ugarte Chamorro ENSAD. Oficio Crítico entrevistó a una de las actrices integrantes del elenco, Kelly Carrillo, quien nos contó sobre su formación y experiencia en las artes escénicas.

A puertas de celebrarse los doscientos años de independencia del Perú, ENSAD se trazó como objetivo la creación de una obra de teatro experimental Bicentenario. Para ello se pidió la participación de estudiantes y egresados de las especialidades de actuación, educación artística y diseño escenográfico. Este proyecto tiene como eje en común realzar la temática independentista evidenciando la diversidad cultural de nuestro país, fortaleciendo nuestra identidad y con el deseo de generar un debate sobre cómo hemos crecido como Nación durante estos años. Bicentanario se encuentra disponible de manera gratuita hasta el 24 de julio, de jueves a sábado a las 8:00 p. m. La transmisión se realizará por la plataforma de Facebook Live de la cuenta oficial de ENSAD https://www.facebook.com/ensadperu/

Sergio Velarde

8 de julio de 2021