Naturaleza perversa
Una historia triste, muy profunda, muestra los cambios que pueden ser manifestados en grupos de personas, o en todo caso el desenmascaramiento y cómo destruye los vínculos entre los que rodean la acción. La estética de la obra ya es lúgubre, con colores opacos en el vestuario, las presencias tienen algo terrorífico que se mezcla con lo tierno, se combina en buenos movimientos, buen despliegue corporal e interpretativo.
El juego de la presencia ausente (el apuntador como abusador de los niños) y la intervención directa en el comportamiento de los personajes en escena, los dos amigos, Teresa y el chico pequeño. Este jugaba un rol importante, como un eje conductor que finalmente recaía en Teresa, la esperanza de todos, la luz, lo que añoraban hasta el ocaso, la única ilusión poder mirar a Teresa y saber que aún hay razones por las que existir.
Cómo esa cercanía de inspiración, terminaría transformando o desenmascarando una crueldad, capaz de desbordar todo sentido, para manipular y anular a los demás; Teresa se vuelve el dogma del sistema, la opresión, la tiranía. Los actos que se van desencadenando desde la guía de Teresa son abominables, el personaje trasciende una construcción particular, se vuelve única porque es un reflejo obvio del sistema de opresión en el que vivimos. Teresa los confunde, Teresa los aplasta, los lleva a donde ella quiere, muy buena interpretación de la actriz y el desarrollo de personaje que tuvo desde el cabello, el antes y el después marcado desde una estética física. En general, todos los artistas tuvieron buenas interpretaciones, tanto en desarrollo de personaje, como en voz y drama.
La obra maneja muy bien la sorpresa, a través de juegos de luces y poética visual, hay una experiencia de instalación de la existencia, el mundo de Teresa es atrapante, las actuaciones son buenas, se comunican bien y generan un universo único que invita a habitarlo. Los momentos de crueldad son cúspides emotivas, las acciones han ido de sorpresa en sorpresa de tal manera que el conflicto siempre está vigente, hay una bomba de tiempo explotando, algo malo se cocina dentro del colegio, esas aulas son nuestra vida, nuestra existencia.
Al final, cuando muere uno de los personajes principales y Teresa asume el control de la justicia, dirigiendo las acciones del grupo, se manifiesta la necesidad de crueldad, de terror, para vivir los procesos sociales, la condena a muerte de un inocente es el reflejo de un mundo que se asfixia esperando que algo cambie; pero no se puede descubrir dentro de una naturaleza perversa, que camina naturalmente sin la posibilidad siquiera de un mundo mejor.
Moisés Aurazo
17 de agosto de 2026
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