miércoles, 26 de octubre de 2016

Crítica: EL DOLOR

La resistencia de la espera  

Cuando uno sabe que está a punto de ver una obra de teatro dirigida por Alberto Isola, en este caso un unipersonal,  las expectativas nunca son pocas, pues estamos hablando de uno de los mejores directores de nuestro medio. Pero si a eso le agregamos que dicho unipersonal es actuado por la actriz Alejandra Guerra, las expectativas se vuelven el doble, mucho más para los que hemos tenido la suerte de ver al director y la actriz trabajando juntos, como en “El continente negro”, gran estreno del año pasado.

En esta oportunidad Isola y Guerra se juntan en la obra “El dolor” de Marguerite Duras, escritora francesa, quien nos narra sus vivencias en el París de finales de la Segunda Guerra Mundial, una época difícil para el mundo, qué duda cabe, y que para Duras significó tener su vida atrapada en la incertidumbre del tiempo que avanzaba y noticias que no llegaban.

Alejandra Guerra se mete en la piel de la escritora en un gran despliegue actoral, y en un espacio muy íntimo y acompañada solo por un diario, un teléfono y un abrigo, nos hace vivir esa gran incertidumbre y nos hace pedir al destino que nunca nos haga pasar por una experiencia similar. Guerra nos conmueve, incluso cuando se nos presenta como una mujer fuerte. Sí, es fuerte, pero está desolada y eso nunca se deja de sentir. Por ejemplo, no podemos más que sentirnos cómplices de sus temores y dudas cuando se pregunta si debiera seguir esperando a Robert, su esposo. Han pasado seis años de la guerra y quizás ella ya deba esperar a alguien más, quizás ya deba recomenzar su vida. ¿Qué haríamos nosotros?, ¿hasta cuándo esperaríamos a que vuelva ese amor?

Para terminar, diré que creo que “El dolor” es una obra llena de verdad, de realidad y la dirección y la actuación están totalmente a la altura de tan duro texto. La crítica social está presente en todo momento y es como si los años no hubieran pasado, ya que las injusticias son las mismas: “Roosevelt ha muerto y el gobierno declara tres días de duelo nacional, pero ni uno solo para los inmigrantes muertos. No hay luto para los pobres”. Con cuánta exactitud pudiéramos repetir esa línea hoy.

Me quedo con un mensaje final que esta obra nos deja y es que mientras la humanidad siga viendo las grandes injusticias como algo que solamente le debe importar al grupo afectado y no a todos, estas seguirán ocurriendo y se seguirán repitiendo.

“El dolor” va todos los fines de semana, sábados y domingos, en la Alianza Francesa de Miraflores y hasta el 13 de noviembre. Es altamente recomendada.

Daniel Fernández
26 de octubre de 2016