miércoles, 3 de agosto de 2016

Crítica: HISTORIAS PARA SER CONTADAS

Lamentos prolongados   

Teatro Mocha Graña presenta Historias para ser contadas de Oswaldo Dragún, dirigida y adaptada por Cristian Aldoradín e Isabel Korzo Park. Con las actuaciones de Carmen Amelia Álvarez, Juan Pablo Bustamante, Luis Cárdenas-Natteri, Herbert Corimanya, Isabel Corzo y Ángel Portocarrero.

Todo inicia con cuatro historias de la vida cotidiana, narradas por un gran elenco; cabe resaltar el trabajo impecable que tienen los actores, como la puesta en escena y de cómo ellos logran transmitir en el espectador sus vivencias narradas, llevándonos desde el goce  al sufrimiento.

La primera historia contada es del Mono que se convirtió en hombre: todo transcurre con el origen del hombre primitivo y de cómo ellos aprenden a descubrirse, dándose cuenta que con el trabajo van evolucionando. La segunda historia es del Vendedor de pelotas: narra el caso de un hombre de familia que se ve obligado a trabajar a pesar del dolor insoportable  de muela; siente que su mujer no lo comprende y le exige llevar el dinero a casa, tomando así la decisión de irse a trabajar, puesto que olvida guardar reposo por indicaciones del doctor y termina por que darse loco por el dolor de muela.

La tercera historia es de la Peste bubónica en África del Sur: esta historia narra cómo Panchito Gonzales se siente responsable por enviar carne de rata para el consumo de la población de África, dando lugar a su despido y con la conciencia culpable por las decisiones equivocadas que tomó. La cuarta historia, la del Hombre que se convirtió en perro, narra el conflicto de personalidad que llega a tener un hombre  debido al trabajo que le ofrecieron como perro de una cochera; además, por el trato de su pareja que lo lleva a dudar y actuar como un animal.

En estas historias, los personajes nos muestran una realidad agridulce, donde nos sumergen y envuelven con cada historia. Esta obra es una llamada de atención a sensibilizarnos y de liberarnos de aquellos prejuicios que tengamos. Es importante saber para quién y para qué se trabaja; finalmente es el hombre quien decide su camino y quienes lo condicionan. Pero bueno, esa es otra Historia para ser contada.

María Victoria Pilares
3 de agosto de 2016