jueves, 11 de abril de 2019

Crítica: NOTAS DISONANTES


Sinfonía de un drama

“Notas Disonantes” es el último montaje de creación original del colectivo teatral Proyecto Norte, cuyos miembros se conforman por los jóvenes actores y actrices Alana La Madrid, Francisco Holguín, Paola Neyra y Jesús Bazalar, con la dirección de Pancho Tuesta y Roberto Vigo. El escenario fue un el ex-teatro Ensamble, ahora llamado La Histriónica.

La obra es un montaje musical que, a pesar de su corta duración, destaca por la espectacular voz de Paola Neyra, la cual dejó a más de uno totalmente impresionado. "Notas Disonantes" aborda los conflictos existenciales de una aspirante a cantante soprano, luego de ver quebrado su destino en un matrimonio frustrado.

Neyra interpreta a Katerina, una cantante de ópera con una precisión vocal muy impresionante. En su canto destacan su fuerza de voz y su énfasis en los agudos. De igual forma, cabe mencionar que Holguín realizó un trabajo notable, cantando en algunas escenas. Sin embargo, quedó en un segundo plano en comparación con la melodiosa voz de Neyra.

Una primera escena impactante da inicio a la obra: Mariana (Alana La Madrid), iluminada sobre una tenue luz, narra las diversas situaciones que sucederán en la obra. Esto es muy interesante pues, por momentos, da la impresión de tratarse de una obra de teatro testimonial. Sin embargo, este recurso es usado porque el montaje será elaborado a partir de los recuerdos de Mariana.

En esta obra, la luz cobra un papel muy importante, ya que no solo se encarga de iluminar a los actores, sino que también enfatiza los momentos centrales. En cuanto a la escenografía, esta recrea ambientes del interior de un hogar, con muebles sencillos y fáciles de mover de una escena a otra.

Finalmente, hay que destacar la apuesta de los directores Tuesta y Vigo al encarnar en sus personajes conflictos internos con relación a la temática de género, tópico muy vigente. Por un lado, Mariana y Katerina, además de amigas con sueños en común, pasan por un fugaz noviazgo. Sin embargo, es raro que ese amor se disuelva tan rápido con el matrimonio de Katerina. Por otro lado, la escena más tensa ocurre cuando el personaje de Jesús Bazalar, quien lucha por autodefinir su identidad sexual, se enfrenta a su padre, un claro representante del patriarcado.

“Notas Disonantes” estuvo en corta temporada durante los fines de semana del mes de marzo a las 8 pm en el teatro La Histriónica avenida Bolognesi 397 – Barranco.

Enrique Pacheco
11 de abril de 2019

Crítica: EL DÍA QUE ABRAHAM DECIDIÓ MORIR


El pasado nos persigue hasta curar sus huellas con el presente

Función 9/4/2019

La trama de esta obra está muy bien planteada dramatúrgicamente: los diversos conflictos de cada personaje confluyen para resolver el conflicto central sobre la madre de Abraham y sobre el trauma de no haber salvado de ahogarse a un vecino, siendo este campeón de natación.

En este montaje dirigido por Javier Valdés, vemos cómo dos generaciones se complementan actoralmente en escena. Es maravilloso ver a Mario Velásquez accionando, con un impecable trabajo, donde hace hablar al silencio y donde el público decodifica su gestus y a Rodrigo Palomino, quien cumple bien su rol asignado por el director, pues se compromete con su personaje y solo debe mejorar el volumen de su voz. No está clara la propuesta de Abraham saliendo a cada llamada para el inicio de la obra.

Cada personaje trabaja bien los sentidos, tiene claro sus objetivos en cada escena y compone la energía adecuada para crear la atmósfera vital de este montaje.

Los tránsitos por el espacio hechos por los actantes de manera reiterativa para denotar que se está cambiando de lugar y situación no contribuye a situarnos en la escena siguiente, se debería encontrar otras formas de situación para cimentar más el montaje, lo mismo con las proyecciones.

Además, mejorar la dicción de algunos integrantes jóvenes del elenco para que el montaje fluya aún mucho mejor. El cliché de caminar/correr del personaje Lila no favorece lo que la actriz buenamente logra en escena.

El Teatro de Lucía es un espacio tan íntimo y maravilloso, donde este montaje logra encajar perfectamente. Vale la pena apreciarlo.

Dra. Fer Flores
11 de abril de 2019

Crítica: FE DE RATAS


La fe perdida

Bajo la producción de Pánico Escénico Teatro, se desarrolla la temporada de la obra Fe de Ratas (en la AAA), escrita por Diego La Hoz y dirigida por Fito Bustamante.

Una azotea es el lugar elegido por tres jóvenes (Pedro, Fabio y Boris) para organizar un largo viaje del cual no pretenden volver. En medio de la reunión, surgen las inseguridades, los miedos y los recuerdos de una vida, que hasta el momento, no parece ser la que soñaron tener. Pero, ¿qué circunstancias los unen? ¿Por qué deciden irse? ¿A dónde?

En palabras del autor: “(…) Con esta obra buscamos revisar la propuesta base de nuestro trabajo en el escenario: el minimalismo itinerante, la revaloración del actor en escena como instrumento físico de comunicación y la composición del símbolo que se desprende del juego verbal y del no verbal (…)”*. Pues bien, en el montaje de Fito Bustamante también se encuentran algunas de las características mencionadas, como el trabajo físico del actor, que enriquecía algunas escenas como por ejemplo, la escena de Boris intentando volar o la escena de Pedro sentado en el carrito de supermercado contando cómo conoció a Fabio.

UNA APROXIMACIÓN AL UNIVERSO MASCULINO

El inicio se marca con la aparición de los tres actores, en medio de la oscuridad, quienes suben al escenario rápidamente, el cual está acondicionado con vasta utilería (cajas, una pequeña estructura cubierta de grafiti, un mueble viejo, una mesa, entre otros) que retrata el ambiente de un lugar deteriorado.

Cuando al fin se encuentran, la desconfianza y el recelo se evidencia entre Boris (Roni Ramírez) y Pedro (Martín Berríos), siendo Fabio (Alonso Romero) el intermediario entre ambos. Entre discusiones, bromas y juegos, cada uno va revelando parte de su historia, la cual parece fragmentada por la desilusión, los problemas familiares y sus propias inquietudes como hombres.

La narrativa expone la carga emocional que pesa sobre los personajes, quienes desean cambiar su realidad, pero no saben cómo, ni por dónde empezar. Es posible entonces, rescatar la visión masculina sobre algunos temas, como la fe, la desesperanza, el miedo, los sueños, la urgencia del cambio, la violencia, entre otros que podrían explorarse. Al evidenciarse la presencia de subtextos, es necesario precisar de forma contundente algunos códigos de interpretación, a fin de sacarle mayor provecho a esta figura.

Un estreno siempre es el primer impulso de la obra, por ello el ritmo de la misma aún debe asentarse; otro punto importante es uniformizar la dicción, la cual puede comprometerse debido al esfuerzo en la interpretación física de los actores. Fe de Ratas plantea algunos cuestionamientos que nos llevan a repensar acerca de la posibilidad del cambio, del amor propio y la confianza en uno mismo, más allá de las circunstancias adversas y el futuro incierto.

*Entrevista a Diego La Hoz, en el marco de la temporada de Fe de Ratas que dirigió en 2010. Encontrado en web: http://federatas-el.blogspot.com/

Maria Cristina Mory Cárdenas
11 de abril de 2019

lunes, 8 de abril de 2019

Colaboración regional: YO QUIERO SER PRESIDENTE


Experiencia impactante

En el marco del festival de teatro organizado por la Municipalidad de Arequipa, conmemorando el Día Internacional del Teatro, se presentó en el teatro Ateneo la obra “Yo quiero ser presidente”, por la compañía Víctor Zegarra Montes.

Sobre lo técnico

La obra es impecable, inspirada desde la técnica del bufón, con una crítica directa hacia muchos de los temas actuales como la política, la religión y la sociedad.

Los personajes están muy bien construidos y estructurados desde la corporalidad y la exageración, buscan reflejar una poética definida desde la técnica del bufón. Es un mundo de seres ácidos, grotescos, tullidos, bulliciosos y coprolálicos… es decir, bufones, con caminatas singulares, formas de hablar especiales, mudas, gestos, risas y carcajadas, fruto de una búsqueda y un estudio de la técnica en la que, director y actores, sé que se han internado por muchas horas. ¡Aplausos por eso!

Los elementos de la puesta son pocos, casi nulos: una caja que servirá de podio (o de lo que se desee), una mesa, una cruz; todos aprovechados de manera inteligente y creativa, que solo cobran sentido cuando los actores interactúan con ellos.

Se han creado imágenes impactantes que dotaban a la obra de una plástica abrumadora; figuras bien pensadas que se quedan en la retina y en la imaginación, que encontraban siempre un equilibrio en la escena y nos hacía entender de forma concreta lo que estaba sucediendo.

Quisiera resaltar la evidente creación desde lo teatral, esa voluntad expresa de buscar una poética en el actor como principal componente de la escena y la ficción, esa renuncia al recurso que siempre resta a “lo teatral” y que termina con mostrar en escenario artificios técnicos, que más que teatro, hacen parecer que uno está en una sala de cine. En esta puesta, nada de eso, y todo del actor.

Las luces ayudaban a las transiciones de escena a escena, a marcar la importancia en acontecimientos determinados, y junto a la música, ayudaban a la construcción del hecho escénico y no eran meros adornos como se ve muchas veces.

La dirección ha sabido explotar de manera prolífica las escenas, el texto y los actores, todos los elogios anteriores se resumen en eso.

Sobre el fondo

El texto (quizás lo más flojo de la obra) se componía de escenas sueltas unidas por la gran temática: un partido político nos presenta a su candidato mesiánico para las próximas elecciones.

La idea era lanzar crítica sobre crítica, hasta no dejar títere con cabeza; para ello, se echa mano de textos ajenos, hasta algunas publicaciones y canciones de internet, siempre en búsqueda de la sátira, de la broma. Esto nos deja como resultado textos completamente inteligentes, con gran impacto en el público (recuerdo uno en especial sobre la migración) y otros que pasan desapercibidos.

La crítica se dispara para todos lados

En la política se abre fuego contra todos los partidos nacionales (aunque la izquierda se la lleva fácil), haciendo la sátira de siempre con los políticos de siempre, justa pero repetitiva. Nuestra endeble política nacional es fácilmente criticable, y de por sí es farsesca. Los actores han sabido darle como a piñata a todos los personajes políticos del momento (repito, la izquierda se la lleva fácil).

Denuncias contra el maltrato a la mujer y los casos de pederastia, nepotismo y consumismo de la iglesia católica también están presentes. Una de las imágenes más fuertes de la obra es lograda por la única actriz, Estefani Bengoa, recordando las esterilizaciones forzadas, cantando y amamantando como madre patria a los demás actores.

Es muy interesante lo que propone la obra y utiliza de manera muy inteligente al bufón para hacerlo. Desenvaina la sátira, fiel amiga del artista, con un humor ácido, irónico y que oscilaba entre el chiste pensado y el fácil, ese que estalla en carcajada después de un carajo, una puteada, una punteada o una teta al aire. Dentro de la bufonada se entiende y comprende.

Como espectador ha sido una experiencia realmente impactante, plástica y entretenida. Aun cuando yo, en lo personal, no suelo disfrutar ese lado de la estética, la obra es atrapante, juguetona, fuera de los esquemas tradicionales en Arequipa, distinta a lo que estamos acostumbrados, por lo que el público lo ha recibido como una innovación, algo nuevo y distinto a lo que nos tienen acostumbrados (o adormecidos) las demás obras.

Este estilo, no solo del bufón, sino el de crear desde lo teatral, desde el vínculo entre el actor y el público, es algo necesario en nuestro medio. Esta obra es una de las mejores del año.
Lo que más aplaudo es el proceso de creación y entrenamiento, proceso que debería darse para todas las puestas.

Mauricio Rodríguez-Camargo
Arequipa, 8 de abril de 2019

Colaboración regional: PROLEGÓMENOS


El teatro visto desde el teatro

El teatro a lo largo de su historia se ha adaptado y transformado a razón de los actores, dramaturgos, directores y todos quienes forman parte de su razón de ser. Y como en todo arte que se precie de serlo, es necesaria una introspección, una visión particular y propia del arte en sí mismo. Es así que surge el “metateatro”, que Jesús Maestro en el artículo “Cervantes y Shakespeare en la literatura metateatral” define como toda teatralización de una acción espectacular, ritual o ficticia, que se lleva a cabo dentro de una representación dramática que la contiene, genera y expresa, ante un público receptor. El uso del metateatro revela la intención de dramaturgo de hablar de teatro, de sus técnicas y funcionamiento, que se convierten momentáneamente en un tema dominante. Manifiesta también un interés por la recreación formal, la propia contemplación e incluso la justificación personal de determinados planteamientos dramáticos. En suma, el espectador asiste a una apología de la expresión teatral.

Un ejemplo claro y casi pionero del metateatro es Luiggi Pirandelo con “Seis personajes en busca de un autor”, una obra controversial para su época y que se ha convertido en un clásico teatral. En palabras de muchos directores y actores, hacer metateatro no es fácil, se requiere una conciencia particular del “yo” del actor y una sólida construcción de personajes para marcar la diferencia entre la realidad metateatral y el personaje construido. Asimismo, demanda un amplio y claro trabajo de dirección e investigación.

Piura es una ciudad con un crecimiento teatral muy próspero. Nos enorgullece saber que cada día los directores y actores apuestan por nuevas técnicas teatrales y variedad de puestas y el metateatro ha estado presente en nuestra cartelera regional desde hace algún tiempo. Esta vez con la obra Prolegómenos de la española Gracia Morales Ortiz. La obra fue estrenada el pasado 27 de marzo, en el Día Mundial del Teatro, en el CC Escenarios, con la dirección de Arturo Cabellos, la producción de Stéfany Cienfuegos y las actuaciones de Arturo Cabellos como Carlos, Rogger Agurto como Juan Antonio y Guillermo Torres como Fernando, el luminotécnico.

La obra cuenta la historia de dos actores y su deseo por terminar la obra que están representando hasta el final, mientras involucran sus recuerdos y su propia interpretación de lo que son y lo que hacen en el escenario. Prolegómenos es una obra que raya en lo absurdo y es muy rica en matices y variantes como suele ocurrir con el metateatro. En cuanto a la puesta, es importante resaltar el grado de complicidad y la buena química que tenían los actores en escena y el uso de los elementos que, a pesar de su simplicidad casi minimalista, aportaban frescura y color al clima general de la obra. En cuanto a las actuaciones, es importante resaltar el personaje de Carlos, bien interpretado por Arturo Cabellos, con el toque preciso de humor y simpatía para conectar con el público. Por su parte, Roger Agurto en el personaje de Juan Antonio, aportó seriedad y elegancia que por momentos perdía el peso escénico requerido para contrastar con el otro personaje un tanto más relajado. Mención aparte merece el personaje del luminotécnico, que a pesar de su breve aparición, aportó velocidad y un cambio interesante en el ritmo general del texto.

En cuanto a la dirección, se resalta la intención de agregar mayor jocosidad a un texto cuya intención primaria es ser absurdo sin dejar de ser real; eso nos dio como resultado un obra cercana para el público, a la que sin embargo, le faltó precisión en determinados cambios, como por ejemplo, los cambios de escena y las rupturas de cuarta pared; asimismo, mayor sincronía entre los actores para marcar de mejor forma las repeticiones conscientes del texto, que la dramaturga coloca, y a quien  se menciona en repetidas ocasiones dentro de la obra, dejando en el publico la sensación de irrealidad que si no se resalta como es debido puede generar aún más confusión.

Resaltamos la intención del director y actores de adentrarse en la técnica del metateatro y nutrirla con nuevas propuestas.

Katiuska Granda
Piura, 8 de abril de 2019

domingo, 7 de abril de 2019

Crítica: TRECE Y MARTES


En martes, ni te cases ni te embarques

Colectivo Creativo presentó en el Teatro Auditorio de Miraflores la comedia Trece y martes (2016) del autor franco-español Jean-Pierre Martinez y bajo la dirección de Ricardo Morante. La obra de este autor contemporáneo ha sido representada con buena aceptación en países como España, Francia, Argentina y Uruguay.

Cuatro amigos han planeado reunirse nada menos que un martes trece. Cristina y Jerónimo –interpretados por Ena Luna y Victor Barco- esperan en casa a sus amigos de siempre, Natalia y Patricio –interpretados por Katherina Sánchez y Sergio Velarde-; sin embargo, Patricio retrasa su llegada debido a un viaje de trabajo en la selva. Al revelarse que el avión de Patricio se ha estrellado en el río Amazonas, Natalia enloquece por su esposo. Mientras, Jerónimo se entera, en medio de la confusión, que se ha ganado el premio mayor de la lotería. Entonces surge el conflicto de emociones: acongojarse por la pérdida de su amigo o estallar de alegría por hacerse millonario, y claro, todo frente a la viuda.

ACERCA DEL MONTAJE

La puesta se desarrolla en la sala de la casa; hay una pintura, un mueble, una mesa y utensilios básicos para una reunión. No se proponen cambios drásticos ni trascendentales en el juego de luces, ni la ambientación. Se acompaña el desarrollo de las acciones con una voz en off, que hace las veces de narrador de noticias. En ese sentido, el montaje a nivel visual no corre riesgos y se mantiene sin sobresaltos.

La atención del espectador se centra en las interpretaciones y la dinámica sostenida con agilidad por el elenco. Un logro importante de la puesta fue que la convención teatral pudiera mantener la energía y vivacidad que se ofrece en la descripción de la trama. De esta forma, el receptor conecta con el hecho cotidiano propuesto en escena con el receptor.

EL HUMOR EN LA COMEDIA

En palabras de Esmeralda Gijón Zapata*: “El humor es una concepción personal del mundo y de la vida, y una actitud frente a ella”**.

Planteado lo anterior, y considerando que la puesta limeña fue adaptada a los usos cotidianos de nuestro lenguaje, se entiende que hay una interpretación particular del humor (por parte del director, de los actores y del espectador). En este punto, surgen algunos detalles que juegan en contra de esa interpretación del humor, tan imprescindible en una comedia; en el caso de Trece y martes, con toques de tragedia muy sutiles. Las exageraciones en la expresividad y/o el habla rimbombante en algunos personajes, si bien pueden aportar singularidad (y funcionan para llamar la atención del espectador), también pueden resultar demasiado llegado un momento.

Esta comedia además de utilizar el humor físico (que recae en la interpretación), exterioriza un tipo de humor verbal que nace del lenguaje, entonces el uso de chistes simples y predecibles se notaron, sobre todo hacia el final.

Finalmente, Trece y martes nos da la oportunidad de reflejarnos en una cotidianidad, en una situación que podría sucederle a cualquiera –por más remoto que parezca- con los reveses y alegrías de la vida misma.

*Española especialista en la obra de Tirso de Molina y notable arabista (experta en la lengua y la cultura árabe).
**Herrán Santiago, Andrea. “El humor como recurso didáctico en el teatro Tirso de Molina”. España. 


Maria Cristina Mory Cárdenas
7 de abril de 2019

sábado, 6 de abril de 2019

Colaboración regional: GRACIAS A LUCHO RAMÍREZ


Moviendo las caderas

“Moviendo las Caderas”  fue un evento hecho en Cusco este último sábado 30 de marzo, como una forma de agradecer al maestro Lucho Ramírez, que como buen maestro no le gusta que lo llamen así, pero cómo no hacerlo, si es un referente del teatro peruano; habita y nutre con energía vital y con acciones que reverberan en tiempo y espacio de quien lo ve en escena o ha tenido el privilegio de compartirla.

En tiempos donde los afectos y cercanías se representan con un “like”, es tan importante vernos, sentir la respiración y sudor del otro en escena para estar vivos, para decirnos que no estamos solos, aún hay más locura en el mundo que lucha por lo que quiere y en este caso fueron 15 puestas en escena que se juntaron para compartir y ofrendar el oficio en el bello espacio del teatro de Casa Darte.

Ver en escena reunidos a espectáculos de diferentes concepciones estéticas, búsquedas y rumbos es siempre un alimento y una forma de aprender, más aun cuando se hace para brindar toda la mejor energía, brindar tributo y agradecer a alguien que siempre ha estado dispuesto a compartir.

Los compañeros que nos acompañaron fueron Dalia Ivanova: Historia Dalinescas, Los improvincianos, Richard Peñalva, Nino Mirones con cuentos, La Escuela de Violín del Cusco, Oswaldo Povea, Mike con música, Mikhail Gonzales con cuentos, Mauro Guiretti con música, Tania Castro con música y cuentos, Expresión Flamenca con danza, Carol Arzubialde con danza, Migue Gutti con “5 metros de poemas”, La Hoja con un concierto,  Eduardo Flores y Mauricio Rueda con “Los Tambores”, emblemática obra que fue compartida por Lucho Ramirez a los compañeros de Cusco.  

Por ello es importante agradecer a cada uno de los artistas que compartieron su arte esa noche y además, a la organización: la Asociación Cultural Ukhupacha, Grupo Darte, Mauricio Rueda y Charlotte Giusti, Intruso Teatro -Eduardo Flores, Juglar-, Dalia Paz, Viajera del Sur- Anahí Araoz y Teatro Laboratorio Cusco – Miguel Gutti. Además, la Asociación Cultural Ukhupacha acaba de abrir su convocatoria para el IV Festival de Teatro Independiente Ukhupacha 2019.

Miguel Gutti
Cusco ,6 de abril del 2019

Colaboración regional: IMPRO EN ICA


HUACACHIMPRO

El 2015 transcurría con normalidad, cuando llegó una invitación que cambiaría la impro en la ciudad de Ica. “Pentaclown”, grupo artístico de la capital, realizó su presentación dejando sueños.

Lily (impulsadora y fundadora del grupo) decidió formar un grupo de improvisación en Ica. Pasaba el tiempo entre clases y el trabajo. Uno de sus mentores fue el capo iqueño de la impro Alejandro Cavero Balta. En el camino, conoció a Cristian Custodio y Mahylyn Cáceres en los talleres de Santiago Giraldo, miembro de “Pentaclown”. Los tres compartían el mismo sueño, pero el tiempo no estuvo de su lado.

2018… Lily tiene suerte y dicha de participar en una obra de teatro del G.T.I. “OASIS”, donde conoce otros soñadores: Claret, Jhimmy, Lucero y Anthony… “Sentí que encontré a mis hermanos perdidos. Ya tenía la idea de hacer algo con ellos y justo el 29 de agosto, me invitaron a realizar un número artístico en la Facultad de Enfermería de la UNICA”, ella sintió que era el momento de probar. Coordinó con Cristian y Claret para preparar algo y salió una radio improvisada, que es un juego de impro que fue del agrado del público. Esa diversión les sirvió de motivación para formar “Huacachimpro” un 7 de setiembre, cuyo nombre hace referencia al lugar turístico de Ica que fue elegido por votación.

Las primeras presentaciones las realizaban en casa de Lily, pequeños shows para amigos y vecinos. Luego vinieron los baby showers, pubs, cumpleaños y el homenaje al maestro Johnny Mendoza. Las calles tampoco se salvan de estos niños grandes, que invitan una y otra vez a los peatones a jugar con ellos. 

En la actualidad, siguen preparándose a sabiendas que el mundo de la improvisación es muy amplio y combina muchas habilidades como el baile, canto, música y actuación, que poco a poco lo están incorporando en sus rutinas. Santiago Giraldo, a quien le tienen un cariño y admiración como persona y artista, se ha convertido en padrino del grupo y los visita cada cierto tiempo. “Di que sí” de Lima también los capacita.

La meta como grupo nuevo es poder formarse como improvisadores y servir de referentes en Ica, con la intención de que todas las personas, de cualquier edad, puedan encontrar en la improvisación teatral una herramienta para la vida, para que liberen la imaginación, para jugar, disminuir el estrés y resolver problemas diarios.

Saben que el camino para un grupo nuevo de arte y en provincia es sacrificado y muchas veces no valorado, pero la mirada de estos jóvenes, esa “rebeldía” de ver una sociedad con mentalidad cultural, nos hace pensar, que… tal vez no sean los únicos y que más miradas quieran ser aplaudidas.

Visiten su Fanpage, Huacachimpro.
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No quiero dejar pasar la oportunidad de opinar sobre dos puestas en escena que se presentaron en nuestra ciudad…

“SUEÑA QUIJOTE”, bajo la dirección de Hadria Ccopa y Katherine Perez y primera obra de teatro realizada por la Casa Cultural Qhimera, un proyecto que tomó un poco más de cuatro meses, con un reparto de niñas entre 8 a 13 años. Novela escrita por el español Miguel de Cervantes Saavedra y adaptada por Ccopa y Perez.
Opinar de esta obra es escribir en primer lugar del reparto: un elenco de niñas maravillosas que se aventuraron al igual que Don Alonso a soñar. Cada personaje era interpretado con naturalidad, como si se tratase de profesionales. Ver niñas jugando a ser otro te llenaba de energía y aplaudirlas de pie solo es el principio.
La dirección trabajó todos los detalles que permitían al espectador ingresar en la historia desde el inicio y no despegarse hasta pasados los aplausos. La música del grupo “Mago de Oz” le daba el toque perfecto.
Felicitaciones a todos y esperamos con ansias la próxima obra… “La Bella y la Bestia”.

“NUEVE VESTIDOS PARA ELLA”, bajo la dirección de Rafo Calderón. Es una puesta en escena experimental, que combina la poesía y el teatro, la cual no se apreció en su real magnitud. Nervios de las actrices (poetisas iqueñas y autoras de los poemas dramatizados) y problemas técnicos (falta de micrófonos) no permitían entender las conexiones de cada escena. Estuvo dividida en dos actos, con un entremés de canto en vivo. Lo rescatable fue el público, quienes superaron las expectativas y el aforo del recinto.
Me tomé la molestia de preguntar a algunos espectadores sobre la puesta, pero la mayoría no entendió, ya que fueron con la expectativa de ver una obra teatral (porque fue difundida como tal).
Mi recomendación sería ofrecerla al público como puesta experimental de poesía y teatro.

“El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana. Y al hacerse humana, habla y grita, llora y se desespera” Federico García Lorca

Josue Harold López Segovia
Ica, 6 de abril del 2019

Crítica: DR. OINC


Una granja con valores

“Dr. Oinc”, creación de la dramaturga Cecilia Zapata y dirigida por Ismael Contreras del equipo Palosanto, fue montada por segunda vez (primera versión en el 2016) con un nuevo elenco, conformado por Jano Herrera (Carcán - Dr. Oink), Yasmine Incháustegui (Doña Pata), Francisco Rodríguez (Lino el Felino) y Marne Cortijo (Lanuda la oveja), con Marisa Contreras en la dirección de arte.

En primer lugar, hay que reconocer el gran trabajo de Palosanto por ganarse el cariño del público, pues la función de “Dr. Oink” fue un verdadero éxito. El auditorio del Centro Cultural CAFAE-SE estuvo totalmente lleno y las entradas agotadas. En esta oportunidad, Ismael Contreras propuso una obra cuya acción dramática gira en torno al descubrimiento del gato Lino del verdadero valor de la amistad, al aprender a decirle la verdad a sus otros amigos, la Oveja, doña Pata y Carcán.

El trabajo del equipo de escenografía y utilería, para recrear un ambiente campestre con elementos de la realidad como árboles y una granja, fue lo más resaltante. Estos dieron una sensación apacible al público, especialmente, al infantil que parecía bastante contento. Refiriéndonos a la iluminación, fue muy curiosa la forma en la que las luces amarillas se reflejaban sobre la escenografía y combinaban muy bien con todos los colores.

Del elenco de actores destacó Rodríguez, pues su actuación al fingir una enfermedad para timar a sus amigos fue muy realista y, en varios momentos, llegó a generar empatía con el público. Si pudiésemos elegir un elemento a destacar de todo el montaje sería el uso del humor como una herramienta pedagógica. Doña Pata (Yasmine Incháustegui), en muchos de sus diálogos, apela a la ironía para dar moralejas éticas sobre la importancia del trabajo. Esto último llama mucho la atención del público infantil, ya que entiende el mensaje y lo comenta durante la función. A los niños también les encantó que los personajes, casi durante toda la obra, cantasen en vivo y transmitiesen una moraleja.

Es muy admirable la precisión de los actores respecto a su control escénico. Estos no aburrieron al público y generaron comentarios de los niños durante las escenas siempre. Refiriéndonos al vestuario, este fue realista y de estridentes colores. Asimismo, el empleo de maquillaje sobre el rostro de los actores fue un gran punto a favor de la obra. Así es como “Dr. Oink” nos recuerda el valor de la veracidad en todos los momentos de la vida. 

“Dr. Oink” está en temporada hasta el 14 de abril en el Centro Cultural CAFAE-SE (Av. Arequipa 2985, San Isidro).

Enrique Pacheco
6 de abril de 2019

martes, 2 de abril de 2019

Crítica: SANTIAGO


Dos décadas después

El Gran Teatro Nacional apuesta por una de las obras más importantes del teatro peruano y repertorio del grupo Yuyachkani, Santiago, presentándola en el Día Mundial del Teatro.

Casi veinte años después de su estreno, este montaje inicia en la penumbra dentro de una iglesia de los andes; este espacio religioso monstruosamente es apoderado por una atmósfera donde el viento es cómplice del silencio para recrear escénicamente la salida en procesión al Santiago.

El montaje inicia con dos incomodidades: es dicho en quechua y lo otro es que lo dicho es a volumen muy bajo, no escuchas, “no entiendes”, sabiendo que el cuerpo/gestus habla antes que la palabra; con cierto tino, uno puede “entender” lo que ocurre.

Las acciones de arreglar el amplio escenario del teatro que ahora funge de iglesia son repetitivas: arreglar/mover/limpiar/trasladar las bancas por los recónditos de la iglesia están presentes desde el inicio hasta casi el final de la propuesta; y la otra es el de vestir a los santos en tiempo casi literal, no contribuyen al ritmo de la creación colectiva.

Roberta Carreri, en Huellas en la nieve, nos plantea la importancia de adaptar nuestro entrenamiento con el paso de los años y, por ende, transformar y reactualizar mis acciones en escena y mi espectáculo.

El tiempo es implacable para todos, en el 2000 había otra energía en el trabajo, si pretendemos hacer lo que hace 20 años comunicábamos con el cuerpo, en el 2019 debemos adaptarnos a los cambios; nada funciona como hace 20 años, ¿por qué debemos repetir lo mismo de hace 20 años?

Amiel Cayo, con gran destreza escénica, no se deja dominar por el amplio espacio del teatro: su integridad como ser actoral lo inunda todo, es el que dinamiza el espacio para salir de la energía monótona que están los otros dos actantes, se sube al lomo del otro Santiago, que es el teatro, para domarlo y deleitarnos con su ya conocido trabajo.

Imágenes visuales que funcionaban maravillosamente en la casa de los Yuyas, pero en este nuevo espacio algo no encajaba. Muestra de ello eran las enormes pinturas colgadas cerca a la parrilla de luces, que hacían aún mucho más infinitas las alturas. También la entrada del caballo y algunas acciones no eran para ese teatro. Faltó la transposición plástica/iconográfica de lo que funcionaba en su casa, hacia el monstruo llamado Gran Teatro Nacional.

Recuerdo la procesión de Santiago en la casa de Magdalena, majestuoso, con su lluvia de pétalos de flores, la pelea de lo natural vs lo sobrenatural, en un espacio semioscuro como son las iglesias de los andes alumbradas por velas y cirios y el momento cumbre de la entrada de la procesión -con la banda y su ritualidad tan característica en la estética de los Yuyas- al Santiago (antes Santiago matamoros). Eso se hizo en esta función, pero sin la magia y grandilocuencia escénica de antaño, el espacio les jugó en contra.

Dra. Fer Flores
2 de abril de 2019