domingo, 16 de octubre de 2016

Crítica: IPACANKURE

Entre el misterio y la precariedad  

“Ipacankure” de César Vega es la segunda obra en competencia en el XIII Festival de Teatro Peruano Norteamericano y es dirigida por José Antonio Buendía, de buen trabajo.

La puesta en escena es sencilla, un dormitorio sin nada más que una cama, una bacinica y una caja de madera llena de naranjas. Todo es pobre y sucio, lo que nos da desde el inicio la sensación de precariedad y es fácil asumir que esta nos acompañará durante toda la obra, pero aún no sabemos cómo ni de qué forma.

Sin embargo, ni bien entra en escena el primer personaje (llamado “Uno” en el programa de mano, aunque luego nos enteraremos de que se llama Raúl), las dudas acerca de la manifestación de la precariedad empiezan a disiparse. ¿O quizás las dudas solo empezarán a aumentar?

Y es que creo que, a grandes rasgos, eso es lo que es Ipacankure: un gran misterio que se desarrolla en medio de la más grande precariedad. Es precaria la situación económica de ambos personajes, ya que Raúl acepta que “Dos” entre en su vida porque no puede pagar por sí mismo el cuarto en donde quiere vivir. Es precaria su relación de amistad, en la cual “Dos” ejerce un extraño poder sobre Raúl y la violencia no es algo extraño entre ellos. Es precaria la relación que Raúl tiene consigo mismo, ya que él no consigue ser sincero y decir lo que realmente quiere. Es precaria su relación con el mundo exterior, en el cual Raúl es un vendedor ambulante alcohólico y “Dos” no entiende su lugar. Y, por supuesto, está Ipacankure, este nombre que “Dos” recuerda pero del que no logra recordar ni su origen ni quién es. Ipacankure solo es.

Se me hace difícil intentar explicar concretamente algo más. Esta obra no es para buscar interpretaciones ni subtextos. Creo que esta obra es para dejarse llevar y hundirse con los personajes en su propia vorágine y salir a flote de cuando en cuando, en medio de esta danza en donde el amar y odiar se alternan constantemente.

Me parece también que esta obra es definitivamente una de personajes y está hecha para el lucimiento de los mismos. En base a eso, diré que los actores hacen un buen trabajo y logran que el público entre en su perturbador mundo.

Ipacankure termina su corta temporada el día domingo 16. Al salir, el público puede calificarla, así que anímense y vayan al festival.

Daniel Fernández
16 de octubre de 2016