jueves, 11 de mayo de 2017

Crítica: BECA Y EVA DICEN QUE SE QUIEREN

La nueva ola del amor

“El amor sin pecado es como el huevo sin sal”

La comunidad lésbica se hace presente, gracias a Palpita Teatro y el MALI – Museo de Arte de Lima, que presentan la premiada obra Beca y Eva dicen que se quieren, ganadora del V Certamen Teatral Leopoldo Alas Mínguez para textos teatrales LGTB en 2011 del dramaturgo Juan Luis Mira, bajo la dirección de Manuel Trujillo, la dirección adjunta de Leticia Narvarte y las actuaciones de Nazaret Ortiz y Priscila Arévalo. La trama nace de una experiencia personal, en donde el autor se inspiró en la historia de amor de sus dos estudiantes.

La historia de Eva y Beca, dos estudiantes de secundaria de 17 años, inicia con la llegada de la segunda a su nuevo colegio. A la hora del break, ella observa a Eva y esta última se le acerca para romper el hielo. Beca le ofrece de la manzana que estaba comiendo para entablar una amistad. Entre ellas surgieron miradas, risas, coqueteos y preguntas. Ambas sentirán una conexión que se volverá amor, y si bien las dos están seguras de lo que sienten la una por la otra, a veces Beca piensa que no es necesario que los demás sepan de su relación. Pero por exigencia de Eva, Beca se dejará convencer para que todos se enteren de su romance.

Eva y Beca dicen que se quieren es una historia real, directa, sincera y divertida, con un lenguaje muy coloquial. Es la típica historia de amor, pero esta vez sin príncipe y sin final feliz, ya que las dos protagonistas son mujeres. Me encantó la naturalidad con la que se desenvolvían las actrices, a pesar de ser las únicas en la puesta de escena, ya que por momentos tomaban otros papeles para que la historia sea más entendible. Se notó la química entre ambas. La música y las escenas, así como el cambio de vestuario estaban acorde con la propuesta. También hubo fluidez en los diálogos e incluso algunos pensamientos fueron profundos y reflexivos.

A través de esta obra se intenta llegar a la sociedad con un toque de sutileza, tocando el tema de la homosexualidad, para que muchos no se sientan aludidos, “si bien es cierto, no podemos tapar el sol con un solo dedo”. Creo que la mayoría de los espectadores se habrá hecho la misma pregunta que me hice yo: ¿Porque siempre los finales de la mayoría de las obras son predecibles? En especial, los finales de amor siempre terminan mal, pero el mensaje que nos deja la obra es que la vida sigue. Y que entendamos que “la vida no es lo que te pase, sino con quién te pase”. Gracias por la función.

María Victoria Pilares
11 de mayo de 2017

domingo, 7 de mayo de 2017

Crítica: HOTEL ALKAR

Cierra los ojos, y desaparecerá

"No hace falta conocer el peligro para tener miedo; de hecho, los peligros desconocidos son los que inspiran más temor." Alejandro Dumas

Hotel Alkar es una micro-obra mexicana, escrita por Juan Manuel Labarthe (ganadora como mejor obra en Microteatro México) bajo la dirección de Sebastián Eddowes, con las actuaciones de Sylvia Majo y Jesús Oro. Cuenta con un pequeño texto dramático y se presenta en la temporada Por Locura en la Sala 3 de Micro teatro, los jueves, viernes, sábados y domingos en función estelar, hasta el 21 de mayo a partir de las 8:00 pm (domingos 7:00 pm).

Hoy en día se escucha cada vez más del microteatro y es porque vino para quedarse. La temática es simple: son micro-obras con un máximo de 15 minutos de duración, para solo 15 personas, que cuentan con espacios pequeños pero acogedores, donde el espectador se siente dentro de la obra. La puesta en escena inicia con la aparición de Carlos, un huésped alterado que baja a la recepción del hotel para pedir ayuda, porque escuchó unos disparos y quiere saber qué es lo que está ocurriendo. Pero grande será la sorpresa que se llevará al ser ignorado por Ileana, la recepcionista del hotel, ya que esta le indicará que la deje trabajar. Es así como se dará el desenlace entre estos dos personajes, pues por insistencia de Carlos, este se enterará de cosas que quizás nunca debió preguntar. Ileana intentará persuadirlo y hacerle dudar de lo que él cree, llevándolo así a entrar en un miedo a lo desconocido, o aquello que no podemos o no queremos entender.

Es una obra inquietante, que tiene toques de misterioso, terror y humor negro. Me atrevo a decir que el escritor tomó como referencia la película El resplandor, dirigida por Stanley Kubrick,ya que el final tiene una gran similitud: es algo retorcido y es ese misterio el que lo hace especial. Es un excelente texto lleno de suspenso, con buen trabajo corporal, buena iluminación. En general, fue buena la escenografía, ya que daba un ambiente tétrico y es lo que se requería. Por otro lado, sentí que las vestimentas del personaje de Ileana no coincidían con la temática del hotel, ya que daba la sensación que su personaje sería otro. Faltó naturalidad en la voz del personaje de Carlos. Me hubiese gustado que la obra durara un poco más, para así descubrir otros secretos del hotel Alkar, pero así es el microteatro. Gracias por la función.

María Victoria Pilares
7 de mayo de 2017

martes, 2 de mayo de 2017

Crítica: FINANCIAMIENTO DESAPROBADO

Lo que no nos mata nos hace más fuerte

Otro/Colectivo Teatro y el Museo de Arte de Lima – MALI presentaron Financiamiento Desaprobado, obra escrita por Tirso Causillas y dirigida por Nani Pease, ganadora del festival Sala de Parto 2014 y que contó con las actuaciones de Carlos Victoria, Tirso Causillas, Lilian Nieto, Sylvia Majo, Sammy Zamalloa y Emmanuel Caffo, presentada del 10 de marzo al 10 de abril 2017.

"Financiamiento desaprobado" es una excelente obra con un toque de tristeza, que te hará pensar sobre lo que tienes y de lo que puedes perder, ya que nadie está libre de nada. La puesta en escena es muy realista, busca sensibilizar a los espectadores a tener tino con las personas que sufren cualquier enfermedad. La historia narra la vida de Julián, un joven que descuida casi toda su vida por cuidar a su padre, que sufre de la enfermedad de Alzheimer. Un día, mientras dormía Julián, su padre sale de casa y nunca más vuelve. Al darse cuenta Julián que su padre no está, irá a buscarlo sin saber que será la última vez que lo volverá a ver.

 Cuando su tía se entera de la desaparición de su hermano, sin catalogar la situación, juzgará a su sobrino. También podremos ver que, en medio del dolor de Julián, surgirán personas que solo intentarán sacar provecho de la desaparición de su padre. Para el intermedio de la obra, encajó muy bien la canción "Si me dejas ahora" de José José. También se puede apreciar la música original del Loko Pérez. Por su parte, la escenografía que se usó fue minimalista y agradable.

Mis respetos a todo el elenco por esta grandiosa obra. Desde mi punto de vista, quedé muy satisfecha con esta gran función. En especial, quiero agradecer a los actores principales por mostrarnos una realidad que quizás muchas personas desconocen, sobre cómo es lidiar y vivir el día a día con un familiar enfermo y sentirse inútil al no poder ayudarlo. Comparto el sentimiento de Julián, porque sé qué es lo que significa cargar un peso tan grande y la satisfacción de saber que se hizo todo lo que pudo, pero a veces eso no es suficiente para los ojos de las personas que te rodean. El mensaje que nos brinda esta obra es el de valorar, amar y querer a las personas que tenemos cerca. A veces la vida da un giro de 360 grados y se puede acabar en un minuto. Retroceder el tiempo es inútil, cuando ya todo está hecho. Nada traemos y nada nos llevamos, solo somos un pasajero más en esta vida.

María Victoria Pilares
2 de mayo de 2017

Crítica: LOS PUTATIVOS

Tormentos en una noche

"La gran ventaja de los hoteles es que son un refugio perfecto para los amantes.”

El Teatro Auditorio de Miraflores presentó por una corta temporada (del 20 y 27 de abril), la comedia del dramaturgo Hugo Daniel Marcos “Los Putativos”, dirigida por Rainer Albinagorta y con la producción de Ítalo Gómez. Todo transcurre en el hotel “La libélula encantada”, un lugar muy particular donde cada huésped se llevará más de una sorpresa. En esta puesta en escena participan dieciocho personajes, que entre confusiones, engaños y mentiras, harán reír a más de uno a carcajadas. La temática de esta obra es la utilización de palabras en doble sentido, los malos entendidos, algunos chistes un poco subidos de tono, la ingenuidad y la picardía.

La historia Inicia con los enredos provocados por la herencia de dos herederos que no se conocen, un mafioso, una parejita de recién casados, la mucama, las tías de la tercera edad, el conserje, el abogado, el botones y otros personajes más, que te darán la bienvenida al hotel“La libélula encantada”. La puesta tiene una duración de hora y media, con una escenografía sencilla: un salón que hacía de recepción y que al mismo tiempo contaba con divisiones individuales para el disfrute de cada parroquiano que iba de visita a este gran hotel.

Los elementos en la obra estaban bien posicionados para que los actores se desenvuelvan con mucha facilidad. Los vestuarios estaban acordes a cada personaje que representaban. El inicio fue bueno, porque captó la atención del espectador, pero a medida que se iba desenredando la trama pierde interés. Me parece que para esta obra contaron con demasiados actores, faltó naturalidad en algunos; por ratos, el ambiente se sentía muy denso. Mi sugerencia sería que  cambiaran el morbo por un humor más fino y más elegante. Se nota la voluntad y decisión por parte del elenco: quiero decirles que todo esfuerzo y perseverancia trae éxito. Gracias por la función.

El elenco estuvo conformado por un actor de gran trayectoria como Raúl Beryón, al lado de Renatto Argüelles, Jano Dantas, Rainer Albinagorta, Moisés Dávila, Mescal Ibarra, César Chocano, Liliana Mujica, Mirella Mau, Janice Tello, Víctor Flores, Jasmine Soria, Alberto Cortez, Amyla Pelayza, Cindy Cárdenas, Yesica Luz, Lucho Cárdenas y Valeria Távara.

María Victoria Pilares
2 de mayo de 2017

lunes, 1 de mayo de 2017

Crítica: MACBET

Ambiciones en tiempos modernos

Continuando con las celebraciones por el magistral legado de Shakespeare, llega la Tragedia de Macbeth (1606) a nuestra cartelera teatral, pero nada menos que en una versión libre adaptada a nuestra realidad latinoamericana. Más allá de las discusiones sobre si la pieza es enteramente de la autoría del Bardo Inglés o si, debido a su corta extensión, no es más que un resumen de la obra original, Macbeth sí que retrata profunda y certeramente la ambición política y sus fatales consecuencias. En medio de brujería, profecías y visiones del más allá, asistimos al desmoronamiento psicológico de Macbeth y su esposa, debido a los crímenes que cometieron ambos por su insaciable sed de poder. El mayor mérito de la contextualización en tiempos modernos para este Macbet (sin “h”), a cargo de Vanessa Vizcarra (buena dramaturga, excelente directora y mejor actriz) en el Teatro de la Universidad del Pacífico, sea acaso el hecho que nunca luzca forzada en escena y sin perder el espíritu del original.

El detalle de la “h” resulta curioso: como es una letra “muda”, acaso este Macbet busque desechar cualquier detalle superfluo que distraiga de la historia central; o acaso solo sea una referencia a que el presente drama está ubicado lejos de tierras de habla inglesa, ya que la “h” sí suena en extranjerismos. Sea como fuere, lo que más llama la atención de este espectáculo es el soporte multimedia del que hace uso la directora (utilizado con cierta discreción en Creoenunsolodios en el mismo escenario el año pasado), que tiene aquí una importancia vital para el desarrollo de las acciones. Notables las escenas con transmisiones de video en vivo y en directo, como en el noticiero; sin embargo, otras secuencias similares, con los actores interactuando con grabaciones realizadas con anterioridad, deben pulirse para surtir el mismo efecto.

Novedosa la analogía de las Brujas del original con aquella guapa presentadora de noticias interpretada por Denise Arregui, revelando el complejo y vital rol de la prensa en nuestra sociedad. El relato de ambición y traición política llega claro y contundente, sin tropiezos. Para lograr esta excelente puesta en escena, Vizcarra se apoya en un grupo de sólidos actores capaces de interpretar con versatilidad los diferentes roles del drama: Arregui, Rómulo Assereto, Alejandro Córdova, Leslie Guillén, Marcello Rivera, Renato Rueda y Mariajosé Vega están intachables en sus respectivos cometidos. Macbet comprueba, una vez más, la maestría de la producción literaria de Shakespeare, su total pertinencia en nuestros días y la imprescindible revisión periódica de ciertos textos clásicos que nos desnuden la cruda naturaleza humana y su necesaria reflexión posterior.

Sergio Velarde
1° de mayo de 2017

sábado, 29 de abril de 2017

Crítica: SOMOS LIBRES

La caótica libertad creativa

Estrenada discretamente en el ICPNA de Miraflores el año pasado, la puesta de Somos libres de la Asociación Cultural Winaray goza de un rápido reestreno gracias a la Escuela Nacional Superior de Arte Dramático (ENSAD), en donde el joven autor y director Cristian Lévano nuevamente explora a sus anchas las diversas posibilidades que dispone para llevar a escena sus desconcertantes textos de costumbre, pero siempre con total libertad creativa. Desde su debut en ¿Qué hiciste Diego Díaz? (2008), Lévano ha explorado la complejidad del ser humano buscando retratar en sus historias, muchas de ellas servidas con un delirante humor negro, nuestras propias debilidades y frustraciones para encontrar luego la manera de corregirlas y potenciarlas. Así llegaron Dana (2009), Francisco (2010), El misterioso asesinato de You Payaso (2011) y Me toca ser el nene esta noche (2016), sin contar sus aventuras teatrales para toda la familia.

En Somos libres, el argumento es el sencillo pretexto para que Lévano elabore una corrosiva puesta en escena, que equilibra sin mucho desborde la sórdida y estilizada atmósfera en la que se mueven los siniestros personajes: cinco decadentes y delirantes seres que intentarán ser “libres” a través de un pacto anual que consiste en la muerte de uno de ellos, dentro de una paupérrima y esperpéntica vivienda. A la cabeza, la Madre castrante e infernal que arrea a sus anchas al parlanchín Anselmo, al inquietante Lisandro, al confundido Esperanzo y a una Niña que estará destinada irremediablemente a continuar su legado. Mientras el tiempo corre imparable, el grupo se dedica a discutir sádicamente sobre la elección idónea de la próxima víctima, aquella que alcanzará la tan ansiada “libertad”, en medio de perturbadores encuentros sexuales, canibalismo y algunos aberrantes hábitos como beber orines y tragar excrementos.

Como ya es costumbre, la Sala ENSAD permite apreciar un admirable diseño de producción, que encuentra la imposible belleza dentro del sucio caos escénico, con un ritmo que no decae y llega sin tropiezos a su inexorable final. Participan en este reencuentro de Winaray, actores que fueron parte del colectivo en sus primeros años como Henry Sotomayor (de ¿Qué hiciste Diego Díaz?) y Gabriela Chero (de Francisco), junto a los más recientes como Sergio Ota (Me toca ser el nene esta noche), Yuri Cárdenas y Juan Gerardo Delgado (de El oso de abril, 2016), así como la novel Kelly Carrillo, quien interpreta a una suerte de surrealista cadáver marioneta. Somos libres, acaso la puesta más libérrima, innovadora y arriesgada de Winaray, exuda una exuberante personalidad propia en medio de desperdicios e inmundicias.

Sergio Velarde
29 de abril de 2017

jueves, 27 de abril de 2017

Estreno: SALVADOR

TEATRO FAMILIAR

Presenta el Centro Cultural de la Universidad del Pacífico
Dirección: Fernando Castro / Concepto: Eduardo Ramos
Dramaturgia: Federico Abrill, Alexa Centurión, Eduardo Ramos

La obra se estrena el sábado 06 de mayo en el Teatro de la Universidad del Pacífico.
Las entradas están en preventa en Teleticket.
Las funciones son los sábados y domingos a las 4 p.m.

El Centro Cultural de la Universidad del Pacífico y La Nave Producciones presentarán, desde este sábado 06 de mayo, el espectáculo familiar Salvador. Las funciones serán todos los sábados y domingos a las 4:00 p.m.

La obra cuenta la historia de un grupo de niños que no encajan en las convenciones sociales de lo que se considera normal. A través de la puesta en escena, conoceremos su mundo, sus sentimientos y su vínculo con el mundo adulto. Este último está representado por excéntricos maestros, quienes realizan denodados esfuerzos para que estos niños sean “normales”. Los profesores llevan a cabo esa tarea con especial empeño porque tienen la plena convicción de que están haciendo lo mejor para los niños.

Salvador, un famoso y exitoso arquitecto, ha sido convocado para unir dos pueblos separados por un río. Dicho encargo se torna complicado, pues la presión que ambos pueblos ejercen para resolver su problema lo frustra. En medio de unas disputas, Salvador termina cayendo al río. Ahí se sumerge mágicamente en una etapa de su vida que lo marcó para siempre: su niñez. Se encuentra con amigos de la infancia en su colegio, que están castigados por diferentes motivos, pero pronto descubren que no existe una sola forma de resolver las cosas y que juntos podrán solucionarlas.

El elenco se encuentra compuesto por Montserrat Brugué, Andrea Fernández, Eduardo Ramos, Lilia Romero y Diego Sakuray. La obra se estrena el sábado 06 de mayo a las 4:00 p.m. en el Teatro de la Universidad del Pacífico, ubicado en Jr. Sánchez Cerro 2121, Jesús María. Las entradas se encuentran a la venta en Teleticket a partir del 17 de abril.

INFORMACIÓN IMPORTANTE
Estreno: sábado 06 de mayo de 2017.
Temporada: del sábado 06 de mayo al domingo 16 de julio de 2017.
Días de función: sábados y domingos a las 4:00 p.m.
Lugar: Teatro de la Universidad del Pacífico ubicado en Jr. Sánchez Cerro 2121, Jesús María.
Venta de entradas: Teleticket de Wong y Metro, y los días de función, en la boletería del teatro.
Inicio de preventa: lunes 17 de abril.

PRECIOS DE ENTRADAS Y PROMOCIONES:
Entrada general: S/. 40.00
Niños, estudiantes y jubilados: S/. 20.00

Preventa general: S/. 25.00

Para mayor información, contactarse con:
Carla Revilla | 971448388| carlarevilla@gmail.com

Rony López Mija | 947 158 956 | ronymija@gmail.com

martes, 25 de abril de 2017

Crítica: LUZ DE GAS

A la tercera va la vencida

Luego de dejarnos desconcertados en su irregular debut en nuestro país, con una apócrifa adaptación llamada Lima Laberinto XXI (2015) y de regalarnos, posteriormente, dos antológicas actuaciones en otro atípico montaje llamado Clausura del amor (2016), el español Darío Facal vuelve a hacer de las suyas, dirigiendo esta vez una pieza clásica como lo es Luz de gas (1938) del británico Patrick Hamilton, que llegara a la pantalla grande en dos oportunidades: en 1940, dirigida por Thorold Dickinson; y en 1944, dirigida por George Cukor y protagonizada por la notable Ingrid Bergman, quien ganó por ella su primer Oscar. La mención de las adaptaciones cinematográficas no es impertinente: Facal, dentro de su puesta en escena, le rinde tributo a la versión fílmica en una decisión que, como para no perder la costumbre, dividirá opiniones y creará polémica.

Como ya es sabido, “luz de gas” hace referencia al muy efectivo método psicológico de acoso, basado en la malvada manipulación de la realidad, que consigue que la víctima dude de sus sentidos y razonamiento, y por consiguiente, de su propia voluntad. Método que emplea Jack Manningham (Javier Valdés) para volver loca a su esposa (Lucía Caravedo, musa de Facal en nuestro país), quien escucha inexplicables ruidos en el ático, a su vez que pierde misteriosamente objetos personales dentro de su habitación. Testigos del progresivo deterioro mental de la mujer, las sirvientas Nancy (Stephanie Orúe) y Elizabeth (Delfina Paredes), dentro de la casa; y el inspector Rough (Alfonso Santiestevan) con el sargento Cobb (Eduardo Camino), fuera de ella. La tensión de la obra se mantiene gracias al brillante aprovechamiento del espacio que ofrece el Teatro Británico y a los aciertos en la producción y dirección artística, así como a las impecables actuaciones del elenco.

Se mencionó anteriormente que Facal le rinde tributo a la versión para cine de Luz de gas, tal como lo escribe en el programa de mano: “Me resultaba imposible eludir la intertextualidad que un texto como este establece con la tradición cinematográfica de la que es deudora y añadir así otro nivel de lectura y complejidad al montaje”. Pues bien, el irreverente Facal inicia su espectáculo proyectando un fragmento inicial de la cinta de Dickinson ¡sobre los mismísimos Valdés y Caravedo, mientras actúan sobre el escenario la misma escena proyectada! Además, diversos fragmentos son insertados a lo largo de la puesta, en una arriesgada decisión que puede ya sea distanciar al espectador (que puede tomar la obra como una simple teatralización de la película) o convertir al presente montaje en una delicia visual con visos de genialidad. Este tercer proyecto de Facal no solo alerta oportunamente sobre una problemática tan actual que afecta a la mujer, sino que acaso redime a su director con un muy interesante montaje. Luz de gas confirma que a veces, a la tercera va la vencida.

Sergio Velarde
25 de abril de 2017

sábado, 15 de abril de 2017

Crítica: PENÚLTIMA COMEDIA INGLESA

Siempre engañan las apariencias

Los juegos de roles siempre han estado presentes en el teatro, desde Las criadas (Jean Genet, 1947), en donde las hermanas Claire y Solange asumen el personaje de la señora para la que trabajan; hasta Cuento del hombre que vendía globos (Gregor Díaz, 1975), en el que dos mendigos fingen ser aristócratas para burlar a la castrante autoridad, por citar dos ejemplos. Pues bien, orientados hacia la comedia mezclada con perversión sexual, estos juegos son los grandes protagonistas en Penúltima comedia inglesa (Marco Antonio de la Parra, 2013) estrenada como parte del Festival Directores en Acción del Centro de Formación Teatral Aranwa el año pasado y reestrenada posteriormente en el Club de Teatro de Lima, siempre con la dirección del novel Sergio Anchiraico.

Presentada en teatro circular, Penúltima comedia inglesa no deja adivinar su sinopsis con facilidad. Inicia con Carlos (el señor de la casa) intentando seducir a Rita (la criada). Sin embargo, a los pocos minutos los roles cambian: es ahora Irma (la señora de la casa) la que coquetea con Jaime (el mayordomo). Pero luego nos enteramos que toda esta situación no es más que una nueva farsa. Entonces, la única verdad que podemos inferir a manera de sinopsis, por las palabras que ellos mismos dicen y como señala en su reflexión Piero Miovich, es que una mujer y un hombre, en continuo juego sexual de roles de amos y sirvientes, conviven en una aislada mansión en Inglaterra, en medio de un estado de emergencia y caos, con mendigos acechando en las calles y personas que, por alguna extraña razón, se encuentran en el  sótano.

El montaje enreda adrede al espectador, en medio de paranoia, tortura y fetichismo, mientras que cada uno de los personajes busca tener el control de la situación. Pero Anchiraico además, hace hincapié en la crítica que señala el también autor de El continente negro (1994) hacia la clase alta y sus ridículos comportamientos y caprichos, así como a las apariencias que deben seguirse para ocultar la propia decadencia, como cuando Ella y Él buscan excusas para no ser vistos al salir para buscar provisiones. Bien Paco Caparó, diferenciando sus personajes con mucha precisión; y muy bien Ursula Kellenberger, llevando siempre al límite su trabajo interpretativo. Notable el detalle de las marcas en la pared al final, para enterarnos que la representación que acabamos de presenciar no fue (ni acaso será) la última. Producida por Idea Original, Penúltima comedia inglesa maneja diestramente su contenido cruel y erótico, regalándonos un entretenido espectáculo que podría aparentar ser meramente superficial, pero que es en realidad una dura crítica hacia nuestra risible idiosincrasia.

Sergio Velarde
15 de abril de 2017

viernes, 14 de abril de 2017

Crítica: LA EDAD DEL EXILIO

Frustraciones y crisis adolescentes

Escrita por el dramaturgo alemán Frank Wedekind, Despertar de primavera (Frühlings Erwachen, 1891) fue un drama que generó polémica en su momento, debido a una trama protagonizada por adolescentes envueltos en crisis existenciales, sexo y suicidio, dentro de una sociedad conservadora y castrante en el siglo XVIII. Esta “tragedia infantil” (catalogada así por su autor) inspiró también un popular musical en Broadway (Spring Awakening, 2006), espectáculo traducido y montado con regularidad en todo el mundo. Para su primer proyecto teatral,  la productora Gato Volador y su joven director Flavio Giribaldi se encargan de la reescritura del texto original de Wedekind ambientada en tiempos modernos para el estreno de La edad del exilio. Se trata de una decisión para nada descabellada, ya que nos encontramos, actualmente como sociedad, inmersos en una coyuntura de necesario cambio, en la que se enfrentan los valores tradicionales frente a los justos reclamos de reforma social.

Giribaldi, a quien vimos como Lorca en España 36: Bodas de sangre (2015), conduce sin mayores tropiezos la historia y bosqueja bien a sus ocho personajes principales, todos ellos jóvenes adolescentes en constante búsqueda y presas de sus pasiones y frustraciones, en el escenario del teatro Mocha Graña: el youtuber Max (Miguel Dávalos, a quien vimos en la notable Luz oscura), la ingenua Wendla (Daniela Trucíos, de Tiernísimo animal/La luz de la lluvia), el angustiado Mauricio (Eric Otero, de Los perros), la despreocupada Ilse (Paula Zuzunaga, de El alma buena de Zsechuán), el aplicado Otto (Daniel Menacho), la engreída Thea (Deborah Baquerizo), la rebelde Marta (Marjorie Roca) y el atrevido Hans (Alejandro Pérez).

Al igual que en Bare: Expuestos (2014), otra puesta de temática similar, ciertos personajes y sus respectivas historias dejan algunos cabos sueltos. Sin embargo, muchas escenas dentro del montaje resultan perturbadoras y contundentes, especialmente las de Dávalos y Trucíos. Los adultos dentro de la historia, como los padres y profesores de los muchachos, son interpretados limpiamente por Daniel Suárez y por una enérgica Lilian Schiappa-pietra. Las luces, escenografía y utilería utilizada en la puesta pueden afinarse a lo largo de la temporada. A pesar del abrupto final y de lucir algunos actores algo mayores para interpretar adolescentes, La edad del exilio sí que depara algunos buenos y sentidos cuadros de decepción y confusión en la pubertad, respetando así la fuente original de Wedekind y logrando un auspicioso debut del colectivo Gato volador.

Sergio Velarde
14 de abril de 2017