"Sin compromiso, no eres actor de teatro"
“Ingresé al taller de teatro en mi colegio (el Leoncio Prado de Huánuco), para no estar en el de matemáticas”, así nos cuenta Miguel Ángel Malpartida, mejor actor de reparto 2011 para El Oficio Crítico por su destacada actuación en El Triciclo, sobre su ingreso al mundo de la actuación. “Me enseñó el profesor Sotil, quien era del área de Letras, pero que supo motivar mi interés hacia las artes escénicas.” Más tarde, Miguel Ángel llega a Lima a terminar la Secundaria, en el colegio Pedro Gálvez de Pueblo Libre. “Estuve un año en la academia, porque supuestamente debía entrar a la universidad, pero gracias a Dios no ingresé”, recuerda. Fue así que en el 2002 postula e ingresa a la ENSAD, en aquel entonces, ubicada en la Quinta Presa en el Rímac.
Uno de los profesores que marcaron a Miguel Ángel en la ENSAD fue, como no, Sergio Arrau. “Y lo fue, porque me jaló un ciclo”, recuerda. “Pero gracias a eso, le puse más empeño al curso y a mi carrera en general”. Miguel Ángel menciona que Sergio fue más que un simple profesor. “Tomábamos el mismo bus y el solo escucharlo, realmente era como recibir una clase, aprendí mucho de él.” Otro profesor importante dentro de su formación fue Carlos Acosta. “Y a pesar de su constante negativa a ponerme una buena nota, ya que parecía que no le satisfacía mi trabajo. Igual, su método al inicio me sirvió de mucho”, confiesa.
El grupo La Manzana (…) Teatro
Junto a los actores Alexander Carbajal y Leo Zevallos, Miguel Ángel forma el grupo La Manzana (…) Teatro, participando en montajes como Los 3 Caballetes, una adaptación de la obra Los 4 Caballetes de Eugenio Griffero; Los Asesinos, una adaptación de La Noche de Los Asesinos de José Triana (con la cual participan en la Muestra Regional Costa Centro 2010); y en la mencionada El Triciclo de Fernando Arrabal. “Tuvimos al inicio un director, llamado Wilmer Perea, que fue base importante para el grupo, pero después decidimos continuar con una dirección colectiva”, menciona Miguel Ángel, quien considera el no tener un director formal más como una desventaja. “Sin embargo, debo reconocer que al final funciona, a pesar de ser como estar en una relación disfuncional”, aclara. “Nos turnamos para observarnos, luego debatimos y llegamos a un acuerdo, hasta tener al final la misma idea.”
Sobre la lograda caracterización de su personaje en El Triciclo, Miguel Ángel menciona que aplica el método de Stanislavsky. “Parto de las emociones, grafico lo que voy a hacer y todo lo “carburo” antes”. Menciona que para el montaje de Fando y Lis de Arrabal, se negó a ver la película basada en dicha obra, pues no quería formarse una idea predeterminada de su personaje. Justamente, para este año Miguel Ángel planea retomar este proyecto, pero ahora como director. “Creo que la obra aún está proceso”, afirma. “Faltan cosas por mostrar, por eso iniciaremos una nueva etapa.” Finalmente, recomienda a los jóvenes descubrir realmente su verdadera vocación y afirma, con toda razón, que sin un verdadero compromiso no se puede ser un actor de teatro.
Sergio Velarde
15 de enero de 2012
domingo, 15 de enero de 2012
miércoles, 4 de enero de 2012
Entrevista: DANIEL ZARAUZ
"Debes sentir satisfacción antes, durante y después"
Arequipeño de corazón, Daniel Zarauz, mejor actor del 2011 para El Oficio Crítico, estudió en la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa. Y sin mayores aspiraciones, ingresó al Taller de Teatro, que dictaba Luis Álvarez Oquendo. “Fueron tres años de aprendizaje”, recuerda Daniel. “Hicimos varias obras como La pucha, que fue una sátira política; la clásica Antígona; La mueca de Pavlovsky; Un corazón suburbano; entre otras”. Su último trabajo, realizado aquí en Lima con la dirección de Ricardo Morante, fue la versión libre de Prometeo encadenado de Esquilo, que lo convirtió en el ganador de este año.
En 1995, Daniel conoce al grupo Aviñón que dirigía Carlos Vargas. “Me invitaron a ser parte del grupo y empecé a viajar por todo el Perú, participando en las Muestras Regionales y Nacionales de Teatro.” Uno de los montajes de ese tiempo, que recuerda con más cariño, es Vladimir de Alfonso Santisteban. “Trabajé con Aviñón hasta el 2003 y fue toda una experiencia”, menciona Daniel. “En la universidad, la formación fue tradicional; pero en Aviñón buscamos otras alternativas de generar los discursos.” Asimismo, Daniel ha complementado su formación actoral incursionando en teatro experimental y danza.
Experiencia en Lima
“Conocí a Beto Romero (director de Teatro de la Resistencia) en la Muestra de Teatro del 2000 y en el Festival de Teatro Infantil organizado por el ICPNA”, rememora Daniel. “Fue allí cuando Beto me habló de un proyecto llamado Las troyanas. Coincidió que las opciones en Arequipa se iban desvaneciendo, así que a la semana ya me había mudado a Lima para participar en el montaje”. Luego de Las troyanas vino otro montaje que demandó gran esfuerzo físico de los actores, llamado La rebelión de los villanos, que obtuvo las mejores críticas cuando se estrenó en la casa de Yuyachkani. “También entré a experimentar con telas y trapecios para trabajar otros discursos escénicos”, y como resultado Daniel participó en la FITECA 2009 con la obra Desaparecido; y en Espectro de un hombre solo, un espectáculo de danza aérea y teatro, basado en la novela Un lugar llamado Oreja de Perro de Iván Thays, dirigido por Úrsula Carranza.
Además de Carlos Vargas, Daniel reconoce al español Mel Rocher como uno de los pilares en su formación. “Lo conocí en el Taller que dictó en la Casa de España”, recuerda Daniel. “Participé con él en el montaje llamado Los caminos de Federico, basado en textos de Lorca. Aprendí mucho de él”. Menciona que entre los planes que tenía con Rocher, figuraba la adaptación de Hamlet de Shakespeare en código de acrobacia aérea. “Incluso hablamos con Vania Masías y empezamos a desarrollar el texto. Sin embargo, espero que algún día llegue a concretarse”, reconoce.
Daniel conoce por primera vez a Ricardo Morante (director del grupo Aqualuna) en 1996, en un Encuentro de Teatro organizado por Ruth Escudero. “Al principio lo ayudé con el diseño y operación de luces en el Teatro Auditorio Miraflores”, menciona Daniel. “Luego me llama para montar Soñando a Camille (2006), Vidas paralelas (2007), El Sargento Canuto (2009) y Prometeo encadenado (2010).” Daniel se sorprende por la nominación por su última actuación, ya que reconoce que no es bueno para memorizar la letra. “Felizmente, el elenco me ayudó, especialmente Michella Challe”, puntualiza.
“Para considerar la actuación como una carrera debes tener dos o tres áreas de trabajo: puedes enseñar, actuar en televisión, cine o teatro, etc.”, refiere Daniel. “Creo que lo importante es divertirte con lo que haces, debes sentir satisfacción antes, durante y después de lo que hagas.” Recuerda también la letra de Facundo Cabral: “Hagan las cosas por amor, porque aquel que trabaja en lo que no ama, aunque lo haga toda la vida, es un desocupado”. Podremos ver a Daniel Zarauz en acción, desde el 29 de marzo en la Alianza Francesa de Miraflores, con la segunda etapa del montaje de Teatro de la Resistencia, llamado Atahualpa, intentando otra mirada.
Sergio Velarde
04 de enero de 2012
Arequipeño de corazón, Daniel Zarauz, mejor actor del 2011 para El Oficio Crítico, estudió en la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa. Y sin mayores aspiraciones, ingresó al Taller de Teatro, que dictaba Luis Álvarez Oquendo. “Fueron tres años de aprendizaje”, recuerda Daniel. “Hicimos varias obras como La pucha, que fue una sátira política; la clásica Antígona; La mueca de Pavlovsky; Un corazón suburbano; entre otras”. Su último trabajo, realizado aquí en Lima con la dirección de Ricardo Morante, fue la versión libre de Prometeo encadenado de Esquilo, que lo convirtió en el ganador de este año.
En 1995, Daniel conoce al grupo Aviñón que dirigía Carlos Vargas. “Me invitaron a ser parte del grupo y empecé a viajar por todo el Perú, participando en las Muestras Regionales y Nacionales de Teatro.” Uno de los montajes de ese tiempo, que recuerda con más cariño, es Vladimir de Alfonso Santisteban. “Trabajé con Aviñón hasta el 2003 y fue toda una experiencia”, menciona Daniel. “En la universidad, la formación fue tradicional; pero en Aviñón buscamos otras alternativas de generar los discursos.” Asimismo, Daniel ha complementado su formación actoral incursionando en teatro experimental y danza.
Experiencia en Lima
“Conocí a Beto Romero (director de Teatro de la Resistencia) en la Muestra de Teatro del 2000 y en el Festival de Teatro Infantil organizado por el ICPNA”, rememora Daniel. “Fue allí cuando Beto me habló de un proyecto llamado Las troyanas. Coincidió que las opciones en Arequipa se iban desvaneciendo, así que a la semana ya me había mudado a Lima para participar en el montaje”. Luego de Las troyanas vino otro montaje que demandó gran esfuerzo físico de los actores, llamado La rebelión de los villanos, que obtuvo las mejores críticas cuando se estrenó en la casa de Yuyachkani. “También entré a experimentar con telas y trapecios para trabajar otros discursos escénicos”, y como resultado Daniel participó en la FITECA 2009 con la obra Desaparecido; y en Espectro de un hombre solo, un espectáculo de danza aérea y teatro, basado en la novela Un lugar llamado Oreja de Perro de Iván Thays, dirigido por Úrsula Carranza.
Además de Carlos Vargas, Daniel reconoce al español Mel Rocher como uno de los pilares en su formación. “Lo conocí en el Taller que dictó en la Casa de España”, recuerda Daniel. “Participé con él en el montaje llamado Los caminos de Federico, basado en textos de Lorca. Aprendí mucho de él”. Menciona que entre los planes que tenía con Rocher, figuraba la adaptación de Hamlet de Shakespeare en código de acrobacia aérea. “Incluso hablamos con Vania Masías y empezamos a desarrollar el texto. Sin embargo, espero que algún día llegue a concretarse”, reconoce.
Daniel conoce por primera vez a Ricardo Morante (director del grupo Aqualuna) en 1996, en un Encuentro de Teatro organizado por Ruth Escudero. “Al principio lo ayudé con el diseño y operación de luces en el Teatro Auditorio Miraflores”, menciona Daniel. “Luego me llama para montar Soñando a Camille (2006), Vidas paralelas (2007), El Sargento Canuto (2009) y Prometeo encadenado (2010).” Daniel se sorprende por la nominación por su última actuación, ya que reconoce que no es bueno para memorizar la letra. “Felizmente, el elenco me ayudó, especialmente Michella Challe”, puntualiza.
“Para considerar la actuación como una carrera debes tener dos o tres áreas de trabajo: puedes enseñar, actuar en televisión, cine o teatro, etc.”, refiere Daniel. “Creo que lo importante es divertirte con lo que haces, debes sentir satisfacción antes, durante y después de lo que hagas.” Recuerda también la letra de Facundo Cabral: “Hagan las cosas por amor, porque aquel que trabaja en lo que no ama, aunque lo haga toda la vida, es un desocupado”. Podremos ver a Daniel Zarauz en acción, desde el 29 de marzo en la Alianza Francesa de Miraflores, con la segunda etapa del montaje de Teatro de la Resistencia, llamado Atahualpa, intentando otra mirada.
Sergio Velarde
04 de enero de 2012
Entrevista: JACQUI CHUQUILLANQUI
"Dedicarse al arte, sintiendo y pensando"
Ganadora del premio a mejor actriz del 2011 por El Oficio Crítico, Jacqui Chuquillanqui demostró gran versatilidad en los diferentes roles que le tocó interpretar en los últimos años, tanto en drama, comedia o familiar. Así la vimos en Teresa, Paraíso, Octubre Negro, El Caballito Azul y La Pasión de Cristo. Su último trabajo, Navaja en la carne de Plinio Marcos, fue notable al darle vida a una frustrada prostituta martirizada por su prepotente pareja. “Tuve suerte de estar en un colegio que le daba énfasis al arte, como lo es el Santa María Eucrasia”, recuerda Jacqui. “A pesar que mi mamá no quería que fuera vedette (risas), no lo pensé dos veces y llegué a la ENSAD.”
“Estuve en un taller libre de la Universidad Villareal, donde me enseñó el psicólogo Hans Gutiérrez, quien también es director teatral”, nos cuenta Jacqui, quien añade que Gutiérrez fue el “culpable” que esté en el medio teatral. En ese tiempo asistía a ver espectáculos teatrales en el Museo de Arte de Lima. “Vi por primera vez a Ismael Contreras, quien después sería mi profesor y director. También conocí a Jean Cottos, quien me habló de la ENSAD.” Fue así que Jacqui decidió ser no actriz, sino profesora e ingresar a la Escuela Nacional Superior de Arte Dramático. “Soy práctica y estoy segura de haber tomado una buena decisión”, reconoce.
Ya en la ENSAD, tuvo como principales profesores a Contreras, Rafael Hernández y Oswaldo Fernández. “Recuerdo que mis profesores ponían sus ojos en mí, como si tuviera algo más que ofrecer, a pesar que me prohibieron actuar y yo, muy obediente, acepté esa regla.” Jacqui actuó muy poco, salvo con el grupo ABEJA, que le sirvió para corregir muchas taras como actriz. “Aprendía a callar, a obedecer y a probar actuando”, recuerda. “Hice una obra llamada Historia de una muñeca abandonada. Le debo mucho a Juanita Medina, ex-esposa de Ismael, quien me ayudó muchísimo.”
Una nueva etapa
Tiempo después Jacqui se dedicó sólo a enseñar pedagogía teatral; entre los alumnos que más recuerda figuran Mayra Lee (Taller de Era Azul), Verónica Alvarado (Sendar Producciones) y Henry Sotomayor (actor y director teatral). Reconoce que no la llamaban para participar como actriz, porque no la conocían. “Hasta que en el 2008 le dije a Josse Fernández (director del grupo Perú Teatro) que me llamara si había algo para mí”, recuerda. Fue así que entró a la obra La Pasión de Cristo, su primer contacto real con el teatro, pero menciona que “todavía no podía decir que era actriz, decía: yo hago teatro.” Fue el inicio de una nueva etapa en su vida, al dejar la ENSAD y al enfrentar la muerte del padre de su hija.
“Me gustaba que me llamaran para hacer cosas diferentes, con mucho riesgo para una actriz de mi nivel, ya que consideraba que recién empezaba”, menciona Jacqui, quien afirma que si uno se organiza debidamente, puede hacer muchas cosas. “El teatro me ha permitido conocerme un poco más”, afirma. Sin embargo, reconoce que todavía no se anima a dirigir algún montaje. “He dirigido para mis talleres, pero de forma interna”; Jacqui reconoce que tiene buenas ideas y lo positivo de Navaja en la carne fue que tuvo libertad para proponer ideas para así enriquecer el producto final. Finalmente, Jacqui aconseja a los jóvenes que deseen incursionar en el arte, que hagan lo que les dicta el corazón. “Pero siempre con una conexión con el cerebro”, advierte. “Para dedicarse a la carrera del arte o cualquiera, debe hacerse sintiendo y pensando a la vez. Y es que para poder ser creador, se necesita tener tranquilidad, estabilidad y paz”, concluye.
Sergio Velarde
04 de enero de 2012
Ganadora del premio a mejor actriz del 2011 por El Oficio Crítico, Jacqui Chuquillanqui demostró gran versatilidad en los diferentes roles que le tocó interpretar en los últimos años, tanto en drama, comedia o familiar. Así la vimos en Teresa, Paraíso, Octubre Negro, El Caballito Azul y La Pasión de Cristo. Su último trabajo, Navaja en la carne de Plinio Marcos, fue notable al darle vida a una frustrada prostituta martirizada por su prepotente pareja. “Tuve suerte de estar en un colegio que le daba énfasis al arte, como lo es el Santa María Eucrasia”, recuerda Jacqui. “A pesar que mi mamá no quería que fuera vedette (risas), no lo pensé dos veces y llegué a la ENSAD.”
“Estuve en un taller libre de la Universidad Villareal, donde me enseñó el psicólogo Hans Gutiérrez, quien también es director teatral”, nos cuenta Jacqui, quien añade que Gutiérrez fue el “culpable” que esté en el medio teatral. En ese tiempo asistía a ver espectáculos teatrales en el Museo de Arte de Lima. “Vi por primera vez a Ismael Contreras, quien después sería mi profesor y director. También conocí a Jean Cottos, quien me habló de la ENSAD.” Fue así que Jacqui decidió ser no actriz, sino profesora e ingresar a la Escuela Nacional Superior de Arte Dramático. “Soy práctica y estoy segura de haber tomado una buena decisión”, reconoce.
Ya en la ENSAD, tuvo como principales profesores a Contreras, Rafael Hernández y Oswaldo Fernández. “Recuerdo que mis profesores ponían sus ojos en mí, como si tuviera algo más que ofrecer, a pesar que me prohibieron actuar y yo, muy obediente, acepté esa regla.” Jacqui actuó muy poco, salvo con el grupo ABEJA, que le sirvió para corregir muchas taras como actriz. “Aprendía a callar, a obedecer y a probar actuando”, recuerda. “Hice una obra llamada Historia de una muñeca abandonada. Le debo mucho a Juanita Medina, ex-esposa de Ismael, quien me ayudó muchísimo.”
Una nueva etapa
Tiempo después Jacqui se dedicó sólo a enseñar pedagogía teatral; entre los alumnos que más recuerda figuran Mayra Lee (Taller de Era Azul), Verónica Alvarado (Sendar Producciones) y Henry Sotomayor (actor y director teatral). Reconoce que no la llamaban para participar como actriz, porque no la conocían. “Hasta que en el 2008 le dije a Josse Fernández (director del grupo Perú Teatro) que me llamara si había algo para mí”, recuerda. Fue así que entró a la obra La Pasión de Cristo, su primer contacto real con el teatro, pero menciona que “todavía no podía decir que era actriz, decía: yo hago teatro.” Fue el inicio de una nueva etapa en su vida, al dejar la ENSAD y al enfrentar la muerte del padre de su hija.“Me gustaba que me llamaran para hacer cosas diferentes, con mucho riesgo para una actriz de mi nivel, ya que consideraba que recién empezaba”, menciona Jacqui, quien afirma que si uno se organiza debidamente, puede hacer muchas cosas. “El teatro me ha permitido conocerme un poco más”, afirma. Sin embargo, reconoce que todavía no se anima a dirigir algún montaje. “He dirigido para mis talleres, pero de forma interna”; Jacqui reconoce que tiene buenas ideas y lo positivo de Navaja en la carne fue que tuvo libertad para proponer ideas para así enriquecer el producto final. Finalmente, Jacqui aconseja a los jóvenes que deseen incursionar en el arte, que hagan lo que les dicta el corazón. “Pero siempre con una conexión con el cerebro”, advierte. “Para dedicarse a la carrera del arte o cualquiera, debe hacerse sintiendo y pensando a la vez. Y es que para poder ser creador, se necesita tener tranquilidad, estabilidad y paz”, concluye.
Sergio Velarde
04 de enero de 2012
viernes, 30 de diciembre de 2011
Evento: BALANCE FINAL 2011
Como todos los años, El Oficio Crítico propone dos listas de obras y artistas independientes que destacaron en las tablas durante el 2011. La primera es en base a una encuesta realizada por el mismo blog, en la que todo aquel que entre al mismo puede dejar su voto; y la segunda, en la que se consideran los mejores actores, directores y espectáculos, de acuerdo al criterio de quien escribe. Ambas maneras de “evaluación” son por supuesto, falibles y mejorables, y gracias a las opiniones y sugerencias vertidas durante la premiación en vivo en el Centro Cultural CAFAE, este proceso se irá afinando hasta conseguir (si es que esto sea posible) la total justicia e imparcialidad requerida.
Destacar asimismo, que todos los nominados en todas las ternas de la encuesta realizaron un extraordinario trabajo durante el 2011, y que los resultados obtenidos pueden haberse debido a muchos factores, pero que son al fin y al cabo perfectamente válidos. ¡Mis sinceras felicitaciones a todos los nominados y ganadores!
En todo caso, y como ya se ha mencionado anteriormente, sirva la premiación como una mera excusa para poder reunirnos todos a fin de año y recordar aquellos montajes que tanto sacrificio nos costó sacar adelante. Esa es la verdadera motivación que inspira a este blog y se seguirá trabajando en ello, ahora que tuvimos por fin, esta primera experiencia.
La encuesta a lo mejor del teatro independiente 2011 arrojó los siguientes resultados:
Mejor actriz de reparto:
OLENKA CASTRO por Historias para ser contadas.
Joven actriz quien logra, junto a sus compañeros de elenco, un excelente trabajo actoral en conjunto.
Mejor actor de reparto:
MIGUEL CANO por Todas las sangres.
Formó parte de un elenco de jóvenes actores, quienes dieron vida a los entrañables personajes de José María Arguedas.
Mejor actriz:
KATIUSKA VALENCIA por Electra.
Enérgica e intensa, esta actriz de impecable trayectoria interpretó un difícil papel con gran convicción.
Mejor actor:
JOSÉ MIGUEL ARBULÚ por Pedro y el Capitán.
Convenció con un complejo personaje escrito por Mario Benedetti, sosteniendo un dilatado y emocionante interrogatorio.
Mejor director:
YASMIN LOAYZA por El Soplador de Estrellas.
Joven directora, quien aprovecha al máximo a sus experimentados intérpretes, para regalarnos un montaje aleccionador.
Mejor obra:
EL SOPLADOR DE ESTRELLAS de Ricardo Talento.
Una obra para toda la familia, de sencilla y edificante dramaturgia, pero llevada a escena con convicción y energía intachables.
Por otro lado, en el Balance Anual 2011, El Oficio Crítico consideró entregar los galardones a los siguientes artistas y espectáculos:
Mejor actriz de reparto:
LAURA ARAMBURÚ por El Dragón de Oro
Enérgica y sorprendente la actuación de Aramburú, salida de las canteras del Club de Teatro de Lima, que supo aprovechar la riqueza del texto de Roland Schimmelpfennig, gracias a una inspirada dirección.
Menciones especiales: una intensa SANDRA QUIROZ por Todas las sangres y una divertidísima CYNTHIA SCHREIBER por Estrés.
Mejor actor de reparto:
MIGUEL ÁNGEL MALPARTIDA por El triciclo
Un joven actor, que ya había dado muestras de un buen registro en Los asesinos, y que sorprendió este año con una lograda caracterización, interpretando a un anciano, en la obra de Fernando Arrabal.
Menciones especiales: el hilarante ALFREDO LÉVANO en El misterioso asesinato de You Payaso y el versátil MARIO SOLDEVILLA en La otra Bolena y El anfitrión.
Mejor actriz:
JACQUI CHUQUILLANQUI por Navaja en la carne
Una actriz que sabe moverse en el drama y la comedia con gran facilidad, y que este año conmovió al público con una desgarradora y valiente actuación como una otoñal prostituta en la obra escrita por Plinio Marcos.
Menciones especiales: ANGELITA VELÁSQUEZ, demostrando su enorme talento en Historia de un hombre; y LUCCÍA MÉNDEZ, anticipando una cautivante personalidad en Super Popper.
Mejor actor:
DANIEL ZARAUZ por Prometeo encadenado
Siempre pulcro y veraz en sus actuaciones, se lució este año colgado de dos telas en la adaptación de la obra de Esquilo y en el reestreno de Atahualpa, intentando otra mirada, del grupo Teatro de la Resistencia.
Menciones especiales: ROLY DÁVILA y JOSÉ LUIS URTEAGA por su intenso trabajo en Hebras; y LUIS ALBERTO URRUTIA por su frescura y naturalidad en De repente un beso.
Mejor director:
DAVID CARRILLO por Demasiado poco tiempo
Ser independiente significa no depender de otro, ser autónomo y que mantiene sus propias opiniones; por eso, Demasiado poco tiempo logró escenas memorables y notables actuaciones, gracias a una propia, cuidadosa y estilizada dirección.
Menciones especiales: DANIEL DILLON, por un inquietante experimento llamado Historia de un hombre; y JORGE VILLANUEVA, por insuflar alma y espíritu a El Dragón de Oro.
Mejor obra:
EL DRAGÓN DE ORO de Roland Schimmelpfennig
Un montaje sobresaliente debe saber sensibilizarnos, hacernos reír, llorar y reflexionar: la historia de estos incansables cocineros sirvió de pretexto para construir un mosaico de personajes y escenas desgarradoras e inolvidables.
Menciones especiales: HEBRAS, radical propuesta del grupo Cuer2; y SUPER POPPER, enérgico ejercicio actoral de egresados de la ENSAD.
Gracias a todos por apoyar a este blog y es el compromiso ya adquirido de preparar el próximo año un mejor evento para celebrar a nuestro teatro independiente. ¡Felices fiestas!
Sergio Velarde
30 de diciembre de 2011
jueves, 29 de diciembre de 2011
Evento: DESPUÉS DE LA CEREMONIA
Sergio Velarde y Leonardo Alegre del grupo Yawar.
Director y actor de Prometeo encadenado, Ricardo Morante y premiado Daniel Zarauz.
Elenco y director de ¿Qué tierra heredarán los mansos?
Renato Iberico y Sergio Velarde
Ganadora por Electra, Katiuska Valencia.
Jacqui Chuquillanqui de Navaja en la carne, premiada por El Oficio Crítico.
Angelita Velásquez, nominada por Historia de un hombre, y Sergio Velarde.
Leonardo Alegre y el director de Espacio Libre, Diego La Hoz.
Actor y director de Navaja en la carne, Javier Quevedo y José Medina.
Juan Maldonado y Luis Gustavo Gonzáles.
Nelson Gonzaga, Martín Abrisqueta, Sandro Calderón y Cristian Esquivel.
Actores de Historia de un hombre, Fito Valles y Angelita Velásquez.
Feliz ganadora por Historias para ser contadas, Olenka Castro.
domingo, 11 de diciembre de 2011
Crítica: EL ANFITRIÓN
Historia de dioses y cuernos
Se viene presentando en el Instituto Italiano de Cultura, con la producción del Teatro de Cámara y bajo la dirección de Rafael Sánchez Mena, la obra El anfitrión de Plauto. Se trata de una divertida tragicomedia escrita por el autor latino, pero que en esta versión, inexplicablemente, los dioses mantienen sus nombres griegos. Cuenta como el dios Zeus (Júpiter) decide seducir a la bellísima Alcmena, esposa del general Anfitrión, y se hace pasar por éste adoptando sus rasgos físicos. Para lograr su propósito, Zeus cuenta con la ayuda de su hijo Hermes (Mercurio), quien también usurpa la personalidad del criado Sosia. La trama, llena de enredos de alcoba y personalidades intercambiadas, ha sido revisitada muchas veces, especialmente por Moliere, y este montaje en general, logra arrancar más de una carcajada al público, con una escenografía funcional y un cuidado vestuario.
Paco Varela asume su doble papel con bastante aplomo y precisión (su galante dios Zeus contrasta con su iracundo Anfitrión), aunque en el último cuadro su voz en off debe revisarse, para la total comprensión de la conversación entre ambos personajes. Por su parte, Mario Soldevilla resulta sumamente convincente y enérgico como Hermes, especialmente en su monólogo inicial, crucial para entender la dinámica de la puesta en escena. María Carbajal, Salomé Reyes, Mario León y el mismo Sánchez Mena completan el competente elenco. Otro acierto es el de escuchar canciones interpretadas en vivo por los propios actores, hecho que de por sí eleva su espectáculo por encima de otras producciones, empecinadas aún en continuar con el uso del espantoso playback. En este apartado, Varela y Reyes resultan sobresalientes.
Acaso el único serio reparo que se le podría atribuir a este montaje dirigido por Sánchez Mena, sea el de controlar mejor a sus actores cuando dejan de lado sus personajes y comienzan a bromear entre ellos, provocando peligrosamente la risa fácil; por una cuestión de orden, es preferible no caer en lo gratuito (o hasta en lo chabacano) y conseguir un humor fino, de acuerdo a la riqueza de las acciones y los diálogos. El anfitrión constituye una grata sorpresa en nuestra cartelera y es un digno espectáculo de dobles y usurpadores, que bien merece una revisión.
Sergio Velarde
11 de diciembre de 2011
Se viene presentando en el Instituto Italiano de Cultura, con la producción del Teatro de Cámara y bajo la dirección de Rafael Sánchez Mena, la obra El anfitrión de Plauto. Se trata de una divertida tragicomedia escrita por el autor latino, pero que en esta versión, inexplicablemente, los dioses mantienen sus nombres griegos. Cuenta como el dios Zeus (Júpiter) decide seducir a la bellísima Alcmena, esposa del general Anfitrión, y se hace pasar por éste adoptando sus rasgos físicos. Para lograr su propósito, Zeus cuenta con la ayuda de su hijo Hermes (Mercurio), quien también usurpa la personalidad del criado Sosia. La trama, llena de enredos de alcoba y personalidades intercambiadas, ha sido revisitada muchas veces, especialmente por Moliere, y este montaje en general, logra arrancar más de una carcajada al público, con una escenografía funcional y un cuidado vestuario.
Paco Varela asume su doble papel con bastante aplomo y precisión (su galante dios Zeus contrasta con su iracundo Anfitrión), aunque en el último cuadro su voz en off debe revisarse, para la total comprensión de la conversación entre ambos personajes. Por su parte, Mario Soldevilla resulta sumamente convincente y enérgico como Hermes, especialmente en su monólogo inicial, crucial para entender la dinámica de la puesta en escena. María Carbajal, Salomé Reyes, Mario León y el mismo Sánchez Mena completan el competente elenco. Otro acierto es el de escuchar canciones interpretadas en vivo por los propios actores, hecho que de por sí eleva su espectáculo por encima de otras producciones, empecinadas aún en continuar con el uso del espantoso playback. En este apartado, Varela y Reyes resultan sobresalientes.
Acaso el único serio reparo que se le podría atribuir a este montaje dirigido por Sánchez Mena, sea el de controlar mejor a sus actores cuando dejan de lado sus personajes y comienzan a bromear entre ellos, provocando peligrosamente la risa fácil; por una cuestión de orden, es preferible no caer en lo gratuito (o hasta en lo chabacano) y conseguir un humor fino, de acuerdo a la riqueza de las acciones y los diálogos. El anfitrión constituye una grata sorpresa en nuestra cartelera y es un digno espectáculo de dobles y usurpadores, que bien merece una revisión.
Sergio Velarde
11 de diciembre de 2011
Crítica: EN BUSCA DE LA NAVIDAD
Discretísimo juguete navideño
Ya convertido en su centro de operaciones, el Centro Cultural Ricardo Palma de Miraflores viene presentando otro montaje del grupo teatral Ayepotamono, escrito y dirigido por Alexander Pacheco. En busca de la Navidad, basada en la famosa novela del escritor inglés Charles Dickens, es la enésima repetición de la historia del inhumano y descreído abogado llamado J. J. Jones, interpretado por el mismo Pacheco, que no cree en las fiestas navideñas y sólo se preocupa en el trabajo y en el tiempo invertido para generar más dinero. Hasta su oficina llega la mismísima Nochebuena, quien lo transporta a un mundo mágico habitado por dos duendes y un Papa Noel, y en donde deberá encontrar el espíritu de la Navidad si quiere volver a su realidad. Por supuesto, aparece la figura antagónica, la Parca, que busca acabar finalmente con esta festividad.
Pacheco repite el efectivo esquema que utilizó en sus dos anteriores montajes, El sastrecillo valiente y Juan sin miedo: la acción dramática es acompañada por la música en vivo del inamovible piano en el escenario. La puesta en escena es entretenida, aunque es demasiado breve y sencilla. Se agradece también el hecho de mantener siempre una comunicación efectiva con los niños, quienes siguen la historia con interés. La utilería, las máquinas de humo y las luces deben todavía afinarse.
A destacar, eso sí, la caracterización de la Parca por Renato Iberico y la melodiosa voz en vivo de Michella Challe, interpretando un típico villancico acompañada por el piano. El molesto playback debe ser desterrado de una buena vez, como si no hubiera actores capaces de entonar correctamente una melodía. Fernando Barandiarán también está correcto en su doble papel, como el ingenuo empleado de J. J. Jones y como Santa Claus. En busca de la Navidad es un discreto espectáculo para toda la familia, acaso demasiado breve y sencillo, pero apropiado para estas fechas navideñas.
Sergio Velarde
11 de diciembre de 2011
Ya convertido en su centro de operaciones, el Centro Cultural Ricardo Palma de Miraflores viene presentando otro montaje del grupo teatral Ayepotamono, escrito y dirigido por Alexander Pacheco. En busca de la Navidad, basada en la famosa novela del escritor inglés Charles Dickens, es la enésima repetición de la historia del inhumano y descreído abogado llamado J. J. Jones, interpretado por el mismo Pacheco, que no cree en las fiestas navideñas y sólo se preocupa en el trabajo y en el tiempo invertido para generar más dinero. Hasta su oficina llega la mismísima Nochebuena, quien lo transporta a un mundo mágico habitado por dos duendes y un Papa Noel, y en donde deberá encontrar el espíritu de la Navidad si quiere volver a su realidad. Por supuesto, aparece la figura antagónica, la Parca, que busca acabar finalmente con esta festividad.
Pacheco repite el efectivo esquema que utilizó en sus dos anteriores montajes, El sastrecillo valiente y Juan sin miedo: la acción dramática es acompañada por la música en vivo del inamovible piano en el escenario. La puesta en escena es entretenida, aunque es demasiado breve y sencilla. Se agradece también el hecho de mantener siempre una comunicación efectiva con los niños, quienes siguen la historia con interés. La utilería, las máquinas de humo y las luces deben todavía afinarse.
A destacar, eso sí, la caracterización de la Parca por Renato Iberico y la melodiosa voz en vivo de Michella Challe, interpretando un típico villancico acompañada por el piano. El molesto playback debe ser desterrado de una buena vez, como si no hubiera actores capaces de entonar correctamente una melodía. Fernando Barandiarán también está correcto en su doble papel, como el ingenuo empleado de J. J. Jones y como Santa Claus. En busca de la Navidad es un discreto espectáculo para toda la familia, acaso demasiado breve y sencillo, pero apropiado para estas fechas navideñas.
Sergio Velarde
11 de diciembre de 2011
jueves, 8 de diciembre de 2011
Crítica: YERMA... MUJER QUE NO SE HABITA
Personalísima lectura de Lorca
Junto con La casa de Bernarda Alba y Bodas de sangre, Yerma completa la “trilogía” del dramaturgo español Federico García Lorca. Acaso el factor común de las tres obras en mención, sea la represión de los sentimientos más profundos del ser humano: en La casa de Bernarda Alba, las hijas viven en el luto más absoluto, imposibilitadas de amar y ser amadas; en Bodas de Sangre, la Novia busca el amor en los brazos del hombre prohibido, desencadenándose la tragedia; y en Yerma, la protagonista anhela de todo corazón ser madre ante la negativa de su esposo, mientras duda de su verdadero amor. Actualmente se viene presentando en la AAA, la puesta en escena de Yerma... mujer que no se habita, una personalísima revisión del clásico lorquiano, adaptada por María Laura Vélez y dirigida por Ximena Arroyo, y que mantiene esta aguda crítica hacia las sociedades represoras.
Yerma (interpretada por turnos por Vélez, Yvonne Ydrogo y Marietta Tonsmann) es una mujer que piensa que su única misión en la vida es ser madre, y su obsesión aumenta cuando ve que todas las mujeres que conoce ya lo son. Influyen también la negativa de su esposo Juan y el secreto amor que siente por Víctor (ambos bien interpretados por Manuel Calderón). La obra, que incluye marionetas, danza, música y poesía peruana, se sirve de la dramaturgia para crear un universo propio, y es definida con justicia como una intervención a la obra original. Acaso el hecho de no abordar la muerte del esposo como punto final a la historia de Yerma pueda resultar polémico; sin embargo, la puesta en escena cierra dignamente con la protagonista en estado de represión, como lo están aún muchas mujeres en pleno siglo XXI, y llena de ausencias, como la del hombre que ama y la del hijo que nunca llega.
La adaptación e intervención de la Yerma original de García Lorca, en co-producción de la Asociación de Artistas Aficionados y el Proyecto de Mariposa – ecléctica del arte- es coherente al retratar a la mujer como víctima de la sociedad represora y disfuncional, incapaz de descubrir y disfrutar de su propia esencia. La primera escena merece una revisión en cuanto a su ejecución escénica. Contar con tres actrices turnándose para interpretar a Yerma fue una de decisión arriesgada, ya que debían mantener un registro parejo. Ydrogo y Tonsmann demuestran gran soltura escénica, pero es María Laura Vélez quien consigue las mejores escenas, ya sea como Yerma (especialmente, en su coqueteo con Víctor) o como una de las Lavanderas. Las cuñadas de Yerma, interpretadas por marionetas, resultan brillantes. Yerma... mujer que no se habita es un interesante y estilizado montaje, lleno de sugerentes imágenes y cumple con mantener el espíritu lorquiano, a pesar de su personalísima lectura.
Sergio Velarde
08 de diciembre de 2011
Junto con La casa de Bernarda Alba y Bodas de sangre, Yerma completa la “trilogía” del dramaturgo español Federico García Lorca. Acaso el factor común de las tres obras en mención, sea la represión de los sentimientos más profundos del ser humano: en La casa de Bernarda Alba, las hijas viven en el luto más absoluto, imposibilitadas de amar y ser amadas; en Bodas de Sangre, la Novia busca el amor en los brazos del hombre prohibido, desencadenándose la tragedia; y en Yerma, la protagonista anhela de todo corazón ser madre ante la negativa de su esposo, mientras duda de su verdadero amor. Actualmente se viene presentando en la AAA, la puesta en escena de Yerma... mujer que no se habita, una personalísima revisión del clásico lorquiano, adaptada por María Laura Vélez y dirigida por Ximena Arroyo, y que mantiene esta aguda crítica hacia las sociedades represoras.
Yerma (interpretada por turnos por Vélez, Yvonne Ydrogo y Marietta Tonsmann) es una mujer que piensa que su única misión en la vida es ser madre, y su obsesión aumenta cuando ve que todas las mujeres que conoce ya lo son. Influyen también la negativa de su esposo Juan y el secreto amor que siente por Víctor (ambos bien interpretados por Manuel Calderón). La obra, que incluye marionetas, danza, música y poesía peruana, se sirve de la dramaturgia para crear un universo propio, y es definida con justicia como una intervención a la obra original. Acaso el hecho de no abordar la muerte del esposo como punto final a la historia de Yerma pueda resultar polémico; sin embargo, la puesta en escena cierra dignamente con la protagonista en estado de represión, como lo están aún muchas mujeres en pleno siglo XXI, y llena de ausencias, como la del hombre que ama y la del hijo que nunca llega.
La adaptación e intervención de la Yerma original de García Lorca, en co-producción de la Asociación de Artistas Aficionados y el Proyecto de Mariposa – ecléctica del arte- es coherente al retratar a la mujer como víctima de la sociedad represora y disfuncional, incapaz de descubrir y disfrutar de su propia esencia. La primera escena merece una revisión en cuanto a su ejecución escénica. Contar con tres actrices turnándose para interpretar a Yerma fue una de decisión arriesgada, ya que debían mantener un registro parejo. Ydrogo y Tonsmann demuestran gran soltura escénica, pero es María Laura Vélez quien consigue las mejores escenas, ya sea como Yerma (especialmente, en su coqueteo con Víctor) o como una de las Lavanderas. Las cuñadas de Yerma, interpretadas por marionetas, resultan brillantes. Yerma... mujer que no se habita es un interesante y estilizado montaje, lleno de sugerentes imágenes y cumple con mantener el espíritu lorquiano, a pesar de su personalísima lectura.
Sergio Velarde
08 de diciembre de 2011
Crítica: PARÉNTESIS
La urgencia de detener el tiempo
Desde hace 12 años, Espacio Libre viene desarrollando una intensa y comprometida labor como grupo, presentando obras de autores peruanos, siempre con el inconfundible sello de su director Diego La Hoz. Su último trabajo, denominado Paréntesis, escrito por La Hoz, es un interesante trabajo actoral a cargo de Karlos López Rentería, en el que se hace una crítica hacia la necesidad de no vivir tan de prisa, a entender que el tiempo no debe marcar nuestra pauta, a buscar nuestra propia sensibilidad sin prisas ni apuros, tomando como punto de partida el cumpleaños veinticuatro de un hombre que intenta dominar el tiempo, a través de un necesario paréntesis. El montaje es ordenado, limpio y de ritmo sostenido, aprovechando el espacio del sótano del Teatro Juan Parra del Riego. Un dato curioso: todos los elementos que manipula el actor en escena han formado parte de la historia del grupo y del mismo actor, como un recuento del tiempo transcurrido y de la impecable trayectoria del grupo. Las funciones de Paréntesis continuarán en Arequipa, en el XII Festival Máscaras del Tiempo y luego en Argentina en el VIII Festival Del Copete y en el XV Festival De La Víspera. Espacio Libre es uno de los grupos más representativos de nuestro teatro independiente, siempre con la consigna de lo valioso que significa hacer verdadero teatro de grupo en el Perú.
Sergio Velarde
08 de diciembre de 2011
Desde hace 12 años, Espacio Libre viene desarrollando una intensa y comprometida labor como grupo, presentando obras de autores peruanos, siempre con el inconfundible sello de su director Diego La Hoz. Su último trabajo, denominado Paréntesis, escrito por La Hoz, es un interesante trabajo actoral a cargo de Karlos López Rentería, en el que se hace una crítica hacia la necesidad de no vivir tan de prisa, a entender que el tiempo no debe marcar nuestra pauta, a buscar nuestra propia sensibilidad sin prisas ni apuros, tomando como punto de partida el cumpleaños veinticuatro de un hombre que intenta dominar el tiempo, a través de un necesario paréntesis. El montaje es ordenado, limpio y de ritmo sostenido, aprovechando el espacio del sótano del Teatro Juan Parra del Riego. Un dato curioso: todos los elementos que manipula el actor en escena han formado parte de la historia del grupo y del mismo actor, como un recuento del tiempo transcurrido y de la impecable trayectoria del grupo. Las funciones de Paréntesis continuarán en Arequipa, en el XII Festival Máscaras del Tiempo y luego en Argentina en el VIII Festival Del Copete y en el XV Festival De La Víspera. Espacio Libre es uno de los grupos más representativos de nuestro teatro independiente, siempre con la consigna de lo valioso que significa hacer verdadero teatro de grupo en el Perú.
Sergio Velarde
08 de diciembre de 2011
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Crítica: HEBRAS
Amor radical
Hebras, el último montaje del interesante grupo teatral Cuer2, es el más radical que se les haya visto últimamente. Palintrópolis (2006) fue un contundente retrato de nuestra caótica y salvaje ciudad; e Interruptor (2008), una acertada denuncia contra el progresivo aislamiento del ser humano, en contraste con los últimos avances tecnológicos. En ambos montajes, el director Roberto Sánchez-Piérola logró en sus actores un excelente equilibrio de sus capacidades gestuales, corporales y vocales, en beneficio de las puestas en escena. Pero en esta oportunidad, Sánchez-Piérola lleva a sus actores de siempre Roly Dávila y José Luis Urteaga al límite: confunde sus personalidades con la imposición de máscaras y el mismo corte de pelo, además de limitarlos a expresar sus emociones con sus cuerpos y no con sus voces. Los resultados son por supuesto, muy positivos, y marcan una nueva etapa en el grupo, que los llevan a radicalizar aún más sus propuestas, luego de su proceso de exploración con respecto a un sentimiento tan complejo como lo es el amor.
Las hebras no sólo están presentes en el suelo del íntimo salón de la Casona de San Marcos, en donde se viene realizando una cortísima temporada, sino también en los instrumentos musicales de cuerda (guitarra y violín) que acompañan en vivo la performance. También vemos simbólicamente los hilos que se tejen entre ambos cuerpos andróginos (jugando con el mito de Aristófanes), que amplía el término amor hacia otras variantes. Y por supuesto, las hebras que nacen de uno al convertirse en títere del otro, representadas en el mejor cuadro del conjunto. Hebras es un montaje físico, pero también poético, pues explora las relaciones humanas (ya sea amorosas, amicales o fraternas) de manera contundente y estilizada, justificando así la ausencia de texto, pues en una puesta en escena como ésta, las palabras salen sobrando.
Excelente trabajo físico de ambos actores, muy precisos en cada uno de sus movimientos, escenificando las escenas con vigor y fluidez. Acaso el tipo de montaje que se propone no sea apto para todos los públicos, pero sí confirma la madurez de Cuer2 como un colectivo comprometido con sus puestas en escena, intachable en el desarrollo de sus conceptos, y que los confirman como uno de los grupos más interesantes y coherentes de nuestro medio. Hebras podría ser llamado un montaje radical, poco convencional, pero es consecuente con la línea que se viene trazando el grupo, y es por supuesto, muy recomendable.
Sergio Velarde
30 de noviembre de 2011
Hebras, el último montaje del interesante grupo teatral Cuer2, es el más radical que se les haya visto últimamente. Palintrópolis (2006) fue un contundente retrato de nuestra caótica y salvaje ciudad; e Interruptor (2008), una acertada denuncia contra el progresivo aislamiento del ser humano, en contraste con los últimos avances tecnológicos. En ambos montajes, el director Roberto Sánchez-Piérola logró en sus actores un excelente equilibrio de sus capacidades gestuales, corporales y vocales, en beneficio de las puestas en escena. Pero en esta oportunidad, Sánchez-Piérola lleva a sus actores de siempre Roly Dávila y José Luis Urteaga al límite: confunde sus personalidades con la imposición de máscaras y el mismo corte de pelo, además de limitarlos a expresar sus emociones con sus cuerpos y no con sus voces. Los resultados son por supuesto, muy positivos, y marcan una nueva etapa en el grupo, que los llevan a radicalizar aún más sus propuestas, luego de su proceso de exploración con respecto a un sentimiento tan complejo como lo es el amor.
Las hebras no sólo están presentes en el suelo del íntimo salón de la Casona de San Marcos, en donde se viene realizando una cortísima temporada, sino también en los instrumentos musicales de cuerda (guitarra y violín) que acompañan en vivo la performance. También vemos simbólicamente los hilos que se tejen entre ambos cuerpos andróginos (jugando con el mito de Aristófanes), que amplía el término amor hacia otras variantes. Y por supuesto, las hebras que nacen de uno al convertirse en títere del otro, representadas en el mejor cuadro del conjunto. Hebras es un montaje físico, pero también poético, pues explora las relaciones humanas (ya sea amorosas, amicales o fraternas) de manera contundente y estilizada, justificando así la ausencia de texto, pues en una puesta en escena como ésta, las palabras salen sobrando.
Excelente trabajo físico de ambos actores, muy precisos en cada uno de sus movimientos, escenificando las escenas con vigor y fluidez. Acaso el tipo de montaje que se propone no sea apto para todos los públicos, pero sí confirma la madurez de Cuer2 como un colectivo comprometido con sus puestas en escena, intachable en el desarrollo de sus conceptos, y que los confirman como uno de los grupos más interesantes y coherentes de nuestro medio. Hebras podría ser llamado un montaje radical, poco convencional, pero es consecuente con la línea que se viene trazando el grupo, y es por supuesto, muy recomendable.
Sergio Velarde
30 de noviembre de 2011
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