"El actor debe crear un buen ambiente de trabajo"

“Mi primera obra profesional fue Antígona, dirigida por Ángeles. Antes hice un musical pero de manera aficionada: Jesucristo Superstar”, afirma José Miguel. “Grabamos las voces en un disco y la estrenamos en el colegio Villa María.” También participó en el festival Saliendo de la caja, en varias puestas en escena, entre ellas la obra Lisístrata, con Raúl Zuazo, Paloma Yerovi y Natalia Cárdenas. También incursionó en cine con Un cuerpo desnudo de Francisco Lombardi, por el cual consiguió buenas críticas. ¿Cómo así llegó a Pedro y el capitán, obra por la cual consiguió el premio a Mejor Actor? “Participé en Las tres hermanas, que dirigió Francisco Lombardi”, explica. “Jimena Del Sante (directora de Pedro y el capitán) fue a ver la obra y vio mi personaje, que le pareció similar al que quería para su obra; así que me contactó.” Y es que la obra escrita por Mario Benedetti, un interrogatorio de casi dos horas de duración entre los personajes del título, requería de enérgicos actores que lograran sostener la trama. “La presentamos en el sótano del Parra del Riego, un lugar en el que los espectadores están prácticamente en tu cara, no puedes dudar ni hacer un gesto extraño, todo se nota.”
José Miguel intervino como productor (y actor) en el montaje de Los charcos sucios de la ciudad de Mariana De Althaus, que se estrenó en Casa Drama hace algunos años. Y la idea de dirigir, también le agrada. “Creo que un buen director de teatro debe entender el proceso que atraviesa el actor”, puntualiza. “Debe tener las ideas claras de lo que quiere y por supuesto, debe darme confianza.” Po otro lado, para José Miguel, un buen actor de teatro debe “ser fácil de dirigir, estar siempre presente y sobre todo, ser capaz de crear un buen ambiente de trabajo.” Entre sus proyectos más inmediatos figuran la reposición de Pedro y el capitán para el mes de marzo, siempre en el Parra del Riego; y un viaje a España, ya que cuenta con la nacionalidad española. “Creo que es importante hacer las cosas con pasión”, menciona. “Si estás seguro de lo que haces, no hay cómo equivocarse. La idea no es despertarte un día a los 60 años y preguntarte qué hubiera sido si hubiera hecho esto”, concluye.
Sergio Velarde
22 de enero de 2012
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