sábado, 12 de noviembre de 2016

Crítica: BAJO TERAPIA

Amargas y divertidas confesiones en el diván

Escrita en 2005 por el artista francés Laurent Baffie, la pieza Toc*Toc se convirtió en un fenómeno mundial del que no se salvó nuestra ciudad capital: la historia de seis pacientes con diferentes TOCs (trastornos obsesivos compulsivos) en la sala de espera de un psiquiatra que nunca llega, cautivó al público limeño durante varias exitosas temporadas. Pues bien, la Asociación Cultural Preludio de la actriz Denisse Dibós es la responsable del estreno de Bajo terapia, comedia escrita en 2012 por el dramaturgo argentino Matías del Federico, que guarda ciertas semejanzas argumentales con Toc*Toc, pero que logra ciertamente mantener una propia personalidad en su montaje en el Teatro Marsano, gracias especialmente a un inspirado elenco y a la dirección del aclamado Daniel Veronese.

Tres parejas acuden sin conocerse a su terapia de grupo, pero la psicoanalista que las atiende ha decidido que compartan la sesión al mismo tiempo y que la lleven a cabo ellos mismos, respondiendo preguntas que ha dejado en tarjetas. Es así que conocemos a cada uno de los personajes de la pieza, mientras van leyendo las indicaciones escritas: por un lado, el marido machista y violento con su esposa sumisa y sufrida; por otro lado, la despreocupada pareja joven que se niega al compromiso; y finalmente, el matrimonio entre profesionales en el que ella es la que tiene la última palabra. Entre risas, llantos, intimidades, secretos, frustraciones y alcohol, manejados con mano firme por el director, llegamos al sorprendente final, que acaso para algunos espectadores traicione lo logrado en las primeras escenas.

El elenco, compuesto casi en su totalidad por conocidas figuras del teatro, cine y televisión, cumple en general con su cometido. Debido a la extensión de temporada, los últimos actores en unirse al montaje son Óscar Beltrán y Emilia Drago, quienes no desentonan con los experimentados Ximena Díaz, Marco Zunino, Sergio Galliani y la misma Dibós, quien se luce en un entrañable personaje que genera mucha simpatía con el auditorio. Bajo terapia, al igual que Toc*Toc, se convierte en otro simpático entretenimiento dentro de un consultorio psicológico, con las suficientes cualidades para mantenerse en temporada por mucho tiempo más.

Sergio Velarde
12 de noviembre de 2016