domingo, 5 de febrero de 2017

Entrevista: JULIA THAYS

“Los actores que asumen su trabajo como un sacerdocio hacen la diferencia”

Coautora y directora de Luz oscura, una de los puestas en escena más interesante del año pasado, Julia Thays ganó en las dos categorías en las que competía para la premiación del Oficio Crítico 2016: el reconocimiento del público como el mejor trabajo de dirección, así como los premios de público y jurado como mejor montaje Drama por la obra mencionada, en colaboración dramatúrgica con Gonzalo Rodríguez Risco. “Siempre me ha interesado la literatura”, recuerda Julia. “En la biblioteca de mi familia leí mis primeros libros, entre los que estaban las obras completas de Lorca y de Shakespeare; primero, los poemas de Lorca, y después llegué a la parte de la dramaturgia. Me quedé enamorada, decidí que quería estudiar literatura y ser dramaturga”.

Desde el colegio, Julia estuvo íntimamente relacionada con las artes escénicas. “En 1997, siendo alumna, hice el taller de teatro con Edgard Guillén. Después se abrió la posibilidad de la carrera de actuación en el TUC en el propio campus de la Universidad Católica”. Alberto Isola y Violeta Cáceres le explicaron a Julia en ese momento, que luego de un año de Actuación se abrirían las especialidades de Dramaturgia y Dirección. “Sin embargo, nunca se abrieron dichas especialidades, así que me quedé en Actuación y realmente es lo que más me gusta hacer”. Queda claro, entonces, que para Julia primero se encuentra la actuación, luego la dramaturgia y tercero, la dirección. “Dirigir es estresante, porque que soy muy perfeccionista y quiero que se consiga lo que realmente quiero. Pero hay procesos y procesos; en todo caso, esas son para mí las tres ramas fundamentales del teatro y son mis espectros de trabajo”.

Las puestas en escena y las condiciones para un artista escénico

“Tuve suerte de que en mi generación del TUC, los profesores nos promovieron siempre la construcción de la dramaturgia espacial”, menciona Julia. “Es decir, siempre nos encargábamos no solo de actuar, sino también de la estética de cada presentación, escena o monólogo”. Afirma también que los mayores guías que tiene para escribir son los dramaturgos que leía y lee actualmente; además de reconocer que su escuela ha sido una influencia muy fuerte, con todas sus virtudes y defectos. “Afortunadamente, nuestros maestros siempre nos decían que debíamos aprender la partitura, para luego desestructurarla”.

El año 2005 fue decisivo para Julia, ya que le tocó, a la par, ser actriz y directora en dos montajes diferentes. “Si bien hice antes con Mateo Chiarella la obra Chicas católicas, esa fue una iniciativa de la escuela; formalmente como actriz profesional, me inicié con El zorrito audaz, una obra de teatro infantil escrita por Celeste Viale y dirigida por Alberto Isola; y como directora, en una puesta escrita y dirigida por mí llamada La visitante (que luego fue repuesta en el 2011 y que le significó a Julia su primera nominación como mejor actriz por Oficio Crítico)”. Julia se considera a sí misma  como una dramaturga en proceso, aunque reconoce que escribir es una necesidad imperante en ella. “Me imagino que iré mejorando con los años (risas)”.

Julia asegura disfrutar dirigiendo sus propios textos. “Tengo la capacidad de sacarme el sombrero de dramaturga y ponerme el de directora”. Cuenta que no ha tenido la chance dirigir muchos textos ajenos; una excepción sería Los quince días de Ana y Benjamín. “Biviana Goto (dramaturga, actriz y productora del montaje) tuvo mucha flexibilidad conmigo; sus indicaciones en el texto eran maravillosas y las incluyó en la obra, siguiendo mi sugerencia. Como directora supe coger ciertos elementos para redondear la puesta”. Julia está convencida que su propósito es el de dirigir textos propios, ya que considera que el trabajo de dirección es un derroche tan grande de energía, salud mental y emocional, que prefiere que sea por algo que ella misma quiera decir al mundo.

Para Julia, un buen actor de teatro debe tener tres cualidades indispensables: ser disciplinado, humilde y tener mística. “La mística es tomar el teatro realmente como algo sagrado, en donde tus procesos como actor tienen un tinte sacro en lo que aportes, investigues o compartas, y que luego puedas banalizar, y entrar en un juego de cotidianeidad o lo coloquial. Es lo místico en el sentido de la actitud”. Además, para Julia el talento es importante, pero no es lo primordial. “Conozco personas hipertalentosas y que ahora no se dedican al teatro, porque para hacerlo se necesitan “huevos”, tolerancia a la frustración, mística, equilibrio y humildad. Aquellos actores que asumen su trabajo como un sacerdocio, hacen la diferencia”. Por otro lado, para Julia un buen director de teatro debe “tener autenticidad, sin hacer necesariamente algo grandioso; también tiene que aprender que así haga una obra muy trágica, esta debe ser entretenida, siempre percibiendo y jugando con el mapa cardiaco del público; y finalmente, tener la capacidad de no repetirse y siempre encontrar nuevas lenguajes”.

El elenco de Luz oscura

Luz oscura no solo se lució por su inspirado texto, sino que también el trío protagónico realizó un impecable trabajo, integrado por Nidia Bermejo, Jesús Neyra y Alberick García. “Es la primera vez que dirijo a Alberick en una obra teatral”, acota Julia sobre su compañero de vida por 10 años. “Él tiene un nivel de creatividad realmente admirable, siempre propone y le hace mucho caso a su intuición. A partir de ahí hace su accionar en escena”. Reconoce, eso sí, que tiene que estar ocasionalmente detrás de él con la letra, pero que no puede encontrar un actor con mejor creatividad para trabajar como Alberick. “Es bastante alentador compartir mi vida con él y aprender también mucho de él, de la transformación de los personajes, de la concentración, de leer e investigar”. Considera importante respetar los espacios privados para la construcción de sus personajes dentro de los procesos y además, asegura que él debería trabajar mucho más como director por sus grandes capacidades. “Espero que me haga caso (risas)”.

Acerca de Bermejo, Julia siente que “es un ser que viene de Plutón o de Júpiter”. Y es que afirma que la notable actriz de La cautiva (2014) tiene capacidades extraordinarias para sumergir y jugar con el público como le da la gana, así como trabajar con toda la luz que tiene dentro de ella y zambullirse dentro de sus peores pesadillas. “El día del casting para Luz oscura fue tan desconcertante, tan envolvente. ¿Puedes creer que incluyó un selfie con nosotros en medio de su monólogo para audicionar? Ella trabaja con la profundidad y con la frivolidad; con sus propias taras y miedos. Una persona que no les tiene miedo a sus propios demonios, es capaz de actuar como Nidia”. Julia aspira a tener ese grado de valentía para poder adentrarse dentro de sí misma con tal riesgo. Por otra parte, sostiene que Neyra es el actor más “chancón” que ha conocido. “Él tiene una gran dedicación, realmente se quiere sumergir a pesar de que eso pueda significar un peligro para su mundo emocional. Él es capaz de entregar su propia vulnerabilidad para que, como directora, pueda construir a partir de eso”. Julia sostiene que Neyra es un regalo para cualquier director, ya que está en un punto de su carrera como actor, en el que a pesar de su corta edad, ha alcanzado un grado de madurez suficiente como para tener procesos exigentes en escena.

La sacrificada vida del artista

“Siento que el teatro peruano no ha estado conformado por los grandes booms y las grandes crisis”, reflexiona Julia. “Estamos en el Perú, un país que asigna menos de un dólar por ciudadano  para cultura, a diferencia de otros. El propio ministro (Salvador Del Solar) ha dicho que es complicado aplicar políticas culturales dentro de un presupuesto paupérrimo”. Evidentemente, los peruanos no tenemos costumbre de consumir teatro y esa es nuestra dura realidad. “Somos una ciudad enorme de millones de ciudadanos y preferimos siempre otras maneras de entretenernos que ir al teatro. Entonces, siempre ha existido un reto constante con el público”. Julia afirma que sus maestros siempre han luchado por llevar espectadores al teatro. “Algunas obras tienen ese “toque” para que se vuelvan de moda, justo todo el mundo se conecta por un tema coyuntural. Es un deber de los promotores sistematizar esos elementos para poder encontrar las estrategias para que el público vaya a nuestras salas”.

Esta indudable crisis teatral le está pasando factura a muchos reconocidos colectivos como por ejemplo, la Asociación Plan 9. “A David (Carrillo, director de la asociación) lo respeto enormemente, pero todos estamos sufriendo para llevar publico a nuestras salas, hasta los teatros más grandes. Convivimos con esta situación durante décadas, es un estadío normal de nuestra escena local”, piensa Julia. “Pero creo que ha sido positivo poner en el candelero este tema, ya que nos permite intelectualizar, reflexionar y cuestionar esta situación”. Agrega también que existe bastante mezquindad en el medio, debido a que falta cohesión. “He escuchado críticas al premio, a que uno haga este tipo de teatro y no el otro; es decir, nos criticamos entre nosotros y nos dedicamos a ver lo peor de los demás. Cuando no nos hemos dado cuenta que somos unas patéticas hormigas haciendo miles de hormigueritos y que si nos juntáramos, podríamos armar una maquinaria más fuerte. Claro, con diferencias, cada uno con sus propias búsquedas, pero teniendo un trabajo en conjunto, avanzaríamos mucho más”. Julia espera que la actual comunidad teatral tenga esa capacidad, para que esta no tenga que desaparecer y las siguientes generaciones recién hagan respetar aspectos tan básicos, como la ley del Artista. “Estamos tan embebidos en nuestros egos y en nuestros pequeños mundos, que no nos damos cuenta de nuestra verdadera y gran capacidad como comunidad”.

Julia no se detiene y comparte sus proyectos para este 2017, que incluye una muy probable reposición de Luz oscura, en el marco de un festival todavía por confirmar. “Pero mi principal proyecto es escribir, tengo la aspiración de generar dramaturgia, como mínimo una o dos obras. Y también estaré abierta a diversas posibilidades, ojala y me llaman como actriz”, concluye.

Sergio Velarde
5 de febrero de 2017