miércoles, 29 de junio de 2016

Crítica: LOVE AND CHILL

El amor en tiempos de selfies   

Los resultados obtenidos por Love and Chill, comedia romántica escrita por David Carrillo y Federico Abrill y estrenada en el Teatro Larco, son exactamente los que se podían esperar de una puesta en escena dirigida por el mismo Carrillo e interpretada por egresados de su Taller de Formación Actoral en Plan9. Las relaciones sentimentales en épocas actuales son examinadas de una divertida y sencilla manera, a través de diez personajes (algunos mejor bosquejados que otros) en su búsqueda de la esquiva felicidad. Los actores, entrenados en el reconocible estilo del director de Demasiado poco tiempo (2011) y Lo que nos faltaba (2015), Sandra Barbosa, Pedro Pablo Corpancho, Airam Galliani, Brisa Ghilardi, Valquiria Huerta, Job Mansilla, Rocío Montesinos, Cristhian Palomino, Valentín Prado y el mismo Abrill, derrochan carisma, energía y entrega de principio a fin.

La historia, resultado de un laboratorio por parte de actores y director, deja en claro que actualmente el amor, como concepto en sí, se ha visto banalizado por los avances tecnológicos y por la agitada vida que nos ha tocado vivir. Como consecuencia, resultaba inevitable que algunas líneas argumentales rocen la superficialidad; sin embargo, el trabajo actoral es lo suficientemente efectivo como para regalarnos un puñado de hilarantes secuencias, que también incluye algunas alegres coreografías. A destacar las actuaciones de Barbosa, Huerta, Palomino y Mansilla, quienes sostienen con bastante aplomo sus intervenciones.

Una gran variedad de temas en escena resueltos con soltura: desde la chica que no puede separarse del celular y sus selfies, hasta el muchacho incapaz de comprometerse seriamente; desde el clásico triángulo amoroso, hasta los amores no correspondidos que encuentran una sorprendente salida en épocas de unión civil. Por otro lado, algunas redundancias, como las continuas referencias cinematográficas, podrían ajustarse para afinar el producto final. El espectáculo en general discurre con bastante fluidez, acaso agotándose por momentos en el tramo final, pero aprovechando al máximo la escenografía de la obra estelar en el teatro, bien acompañado por una disfrutable selección musical. Love and Chill, con el sello característico de Plan9, es un agradable entretenimiento sin mayores complicaciones  ni pretensiones, como lo son ciertamente las actuales relaciones sentimentales, en donde el auge tecnológico y la facilidad con la que ahora se consigue (y desecha) todo, nos lleva irremediablemente a la sensata afirmación de que todo tiempo pasado fue mejor.

Sergio Velarde
29 de junio de 2016