martes, 11 de febrero de 2014

Entrevista: EDUARDO ADRIANZÉN

“Los años me han hecho reflexivo y cuidadoso”

El 2013 se caracterizó por el inesperado homenaje a Eduardo Adrianzén, uno de nuestros dramaturgos más reconocidos, con el reestreno de varias de sus obras: El Día de la Luna, en Teatro Racional; El nido de las palomas y Espinas, en el Mocha Graña; Cristo Light, en el Club de Teatro de Lima; y Azul resplandor, en el Teatro Renaissance de Sao Paulo, en Brasil. Su estreno absoluto fue La eternidad en sus ojos, en homenaje a los 60 años de vida artística de Sonia Seminario, obra ganadora de los premios de público y crítica de El Oficio Crítico. “Fue una casualidad total que se estrenaran tantas obras mías”, confiesa Eduardo. “Pero para mí, lo más feliz fue el estreno de Azul resplandor en Brasil, un montaje muy caro y en un teatro de primera categoría, y el estreno de la obra para Sonia, esas dos”.

Consultado sobre cómo observa su evolución como dramaturgo, habiendo visto tantas obras escritas a lo largo de los años, Eduardo comenta que “definitivamente ha cambiado mi manera de escribir, mi forma de abordar un tema; es algo lógico que los temas que me preocupan hayan cambiado, pero sí creo que los años pasan y me cuesta cada vez más abordar un texto”. Por ejemplo, afirma que Cristo Light la hizo con total “conchudez” y que le alegró que Espinas se sostenga tan bien en el tiempo, pero que si tuviera la chance, reharía El Día de la Luna y El nido de las palomas. “Los años me han hecho reflexivo y cuidadoso. Ahora tengo una actitud diferente, me tengo más cuidado, antes entraba al texto con mucha mayor facilidad”.

La eternidad en sus ojos

“Al escribir esa obra, puse todo lo que hacía mi promoción en los ochentas”, afirma Eduardo. “Tenías que vivir el día a día, en medio de apagones, coches-bomba y una gran recesión; tenías que trabajar y finalmente acostumbrarte, pues preferías no darte cuenta de lo que estaba pasando”. Eduardo no puede negar que fue un “niño privilegiado y un pequeño burgués limeño”, y que los que no pudieron aguantar, se fueron. “Desde mi perspectiva, buscaba ser lo más feliz posible. Aguanté, me saqué la mugre, todo por llegar a ser feliz”.

Eduardo ya conocía a Sonia Seminario, que trabajaba en televisión con la telenovela Mujeres que trabajan en 1975. “Le daban el papel de mala, pero ella siempre caía simpática y graciosa”, recuerda. “La vi en el teatro de la Alianza Francesa, junto con su hija Ximena Arroyo, en El zoológico de cristal; me encantó su trabajo, y luego nos hicimos amigos al grabar la serie Los de arriba y los de abajo”. Sobre Ximena, Eduardo tiene palabras elogiosas. “Ella es una actriz estupenda; todo el montaje fue una gran satisfacción para mí, se pudo hacer algo que salió muy bonito”.

Sobre la dramaturgia

Eduardo no solo destaca en obras de ficción, sino también cuando aborda temas históricos, con personajes anclados en la realidad. Así llegaron a escena Demonios en la piel (2008), sobre el cineasta Pier Paolo Passolini;  Heraud: el corazón volador (2009), co-escrita con Claudia Sacha, sobre el poeta Javier Heraud; y Sangre como flores (2011), sobre el poeta y dramaturgo Federico García Lorca. “Investigo y leo un montón”, reconoce. “El trabajo de García Lorca fue el que más me costó, considero que fue muy osado de mi parte el tratar de escribir como Lorca”. Sobre Demonios en la piel, sostiene que es la historia de estos tres figurantes  y de la búsqueda de la belleza en medio de lo más sórdido. “Para la obra de Heraud, me contacté con su hermana Cecilia y le envié el texto para que me dé el visto bueno, por respeto a su familia”.

Sobre el tan mentado “despegue” de la dramaturgia el año pasado, según nuestro Decano de la prensa escrita, Eduardo afirma que “solo está demostrando que existen editores o diagramadores  a los que les pesa el trasero para buscar fotos de obras de autores peruanos, para ilustrar una nota cuyo contenido sí era interesante; desde hace diez años que se hace bastante dramaturgia peruana, con el trabajo que se hizo desde el Teatro Nacional, a cargo de Ruth Escudero”. Por otra parte, Eduardo considera que la televisión sí ha retrocedido 20 años, por los problemas de censura que tuvo que enfrentar. “En los noventas, teníamos una mayor libertad creativa”.

Entre sus múltiples proyectos para este año, Eduardo estará participando en la producción de Japón, obra teatral escrita por Víctor Falcón y dirigida por Carlos Tolentino, que se presentará en el Instituto Cultural Peruano Norteamericano (ICPNA) de Miraflores. También estrenará su obra ganadora del Festival Sala de Parto, llamada Cómo crecen los árboles, en el MALI con la dirección de Gustavo López Infantas. Y por último, una obra cuyo tema es el modelo “moderno” de la educación universitaria, con el grupo de teatro Ultramar, bajo la dirección de Ximena Arroyo.

Sergio Velarde
11 de febrero de 2014

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