domingo, 17 de mayo de 2015

Crítica: NOSOTROS LOS BURÓCRATAS

Notable y tardío estreno de visión obligatoria 

Algunos olvidan que Delfina Paredes no solo es una gran actriz, sino también una incisiva dramaturga, capaz de escribir teatro con un alto contenido social que lleva irremediablemente a la profunda reflexión sobre nuestra sociedad. Y es que resultó toda una sorpresa el tardío estreno en la AAA de Nosotros los burócratas, pieza ganadora del Primer Premio del Concurso Nacional de Obras de Teatro TUSM en 1980, dirigido por el nieto de Delfina, Martín Velásquez,  y a cargo del colectivo BUTACA Arte & Comunicación. Todo el sabor del teatro escrito en la década de los ochentas, con trazos gruesos de teatro de denuncia como lo dice uno de los mismos burócratas, no pierde un ápice de fuerza sobre el escenario, interpretado por un elenco, que si bien es cierto resulta demasiado joven para sus personajes, crea acertadamente dicha convención en el público, derrochando gran energía y convicción en sus roles.

Al margen de nuestra opinión sobre la burocracia, el presente montaje nos hará sentir una profunda compasión por los empleados públicos. Ambientada en la Lima de 1979, la puesta en escena de Nosotros los burócratas destila una fuerte influencia brechtiana: jugando con la metateatralidad, vemos en el escenario a un grupo de jóvenes burócratas del Ministerio de Economía y Finanzas antes de empezar su jornada laboral en un día muy particular, pues se anunciarán algunos despidos por parte del gobierno. Ante la petición de un espectador y la autorización del director (que aparecen en escena de una manera tan natural como contundente), descubrimos que los burócratas son también actores, y que se disponen a dramatizar un día de su vida cotidiana, con el propósito de mostrarle al público su verdadera humanidad.

Es este sencillo recurso escénico, que le permite a Paredes escribir en el primer acto pequeños y precisos cuadros, cargados de drama y humor por igual, en los que vemos a cada burócrata y su respectiva familia tomar el desayuno por la mañana. Y resulta sorprendente como en cada pequeña escena vemos en toda su dimensión, la violencia, el machismo, la injusticia, la inestabilidad laboral y el racismo nuestro de cada día. Para el segundo acto, cuando ya sabemos los problemas que acarrea este variopinto grupo de personas, resulta imposible para el espectador no sentirse afectado por el peligro que representa aquel sobre que contiene la carta de despido. Mérito de los actores Herbert Corimanya, Franco Iza, Rocío Montesinos, Miriam Guevara, Fabio Portocarrero, Emily Yacarini, Franccesca Vargas, David Huamán, Paola Chacaltana y Omar Velásquez, el darle la emoción precisa a sus personajes durante la dilatada duración del montaje, que dicho sea de paso, ni se siente. Acaso el mayor mérito de Nosotros los burócratas de Defina Paredes sea el de restregarnos en la cara que, a 35 años de su publicación, nada ha cambiado o muy poco se ha hecho por combatir nuestra equivocada e injusta idiosincrasia. De visión imprescindible.

Sergio Velarde
17 de mayo de 2015

Crítica: NATURALEZA MUERTA

Discreto montaje entre la vida y la muerte 

Naturaleza muerta, pieza escrita por Claudia Sacha, tuvo este año su segunda reposición en el Club de Teatro de Lima, luego de su estreno en el 2008, con el director Carlos Acosta en el Teatro Racional; y en el 2012, con Marco Melgar en el Auditorio del Centro Cultural El Olivar. Ambas puestas en escena mantuvieron el interés en la historia de amor de Andrés y Gabriela, un pintor y su musa, que continúa después de la muerte de esta última en trágico accidente automovilístico. Escrita en tiempo real, la pareja entabla un dilatado diálogo en el que poco a poco se nos van ofreciendo algunas pistas acerca del porqué Andrés sí puede escuchar a Gabriela esta vez, cuando en sus sueños anteriores jamás lo había podido hacer. La respuesta al enigma, que además puede fácilmente adivinarse, no constituye aparentemente el leitmotiv de la obra; si lo es, en cambio, la imperiosa necesidad de no olvidar a los seres queridos cuando estos han partido de este mundo.

El director Paco Caparó, que había puesto a prueba su habilidad creativa con la comedia Kapital, cambia diametralmente de registro, adentrándose en el drama psicológico con toques surrealistas. En ese sentido, acierta en la creación de atmósferas, con una escenografía acorde con el estilo de la pieza y un interesante manejo de luces y sombras chinescas, pertinentes con las emociones que los personajes expresan en los diferentes pasajes de la obra. La eterna incógnita sobre cómo es el más allá le ofrece a Sacha la oportunidad de escribir en el papel algunas líneas que intrigan y sorprenden, escenificadas con mucha corrección.

Para lograr interesarnos en el drama, la pareja de actores debía demostrar no solo un registro histriónico adecuado, sino también química en escena. En ese sentido, tanto Christian Oré como Yasmine Incháustegui (que abandona los roles infantiles de PaloSanto Teatro) resultan impecables en la construcción de sus personajes, haciéndolos creíbles y sinceros. Naturaleza muerta es un discreto y efectivo montaje que aborda temas tan interesantes como la vida después de la muerte, y además, las relaciones sentimentales que se proyectan más allá del tiempo y del espacio, en las que es tan necesario el recuerdo y jamás, el olvido.

Sergio Velarde
17 de mayo de 2015

sábado, 16 de mayo de 2015

Crítica: MÁS PEQUEÑOS QUE EL GUGGENHEIM

Digna muestra del teatro independiente mexicano  

Uno de los referentes obligados del actual teatro independiente mexicano es la obra Más pequeños que el Guggenheim de Alejandro Ricaño, que se mantuvo por cerca de 5 años ininterrumpidos en cartelera. Una ingeniosa pieza que juega con la metatetralidad: dos amigos viajan a España y vuelven derrotados a su país de origen, y luego cuentan en una obra de teatro su propia historia, es decir, aquella de dos amigos que viajan a España y regresan para contar sus aventuras en una obra teatral. Acaso aparente ser complicado el hilo dramático, pero no lo es. Los amigos en cuestión convocan a dos remedos de actores para que les ayuden a estrenar la puesta en escena: un cajero con ganas de ser actor y un albino huérfano; en medio de los ridículos ensayos, nos enteramos de la triste historia personal de cada uno y comprobamos que valores como la amistad y la tolerancia son indispensables para ser felices. La puesta en escena peruana en el Teatro Auditorio de Miraflores, a cargo del grupo Molinos de Viento y del joven Miguel Torres (director de Almendrita y actor en Tres), no deja de tener interés, pero sí tiene algunas carencias que debe corregir para que el montaje final sea redondo.

Para adaptar obras extranjeras a nuestra propia y acaso única y delirante realidad, debe tenerse mucho cuidado, pues se puede crear un gran obstáculo muy difícil de sortear entre el actor y el espectador, para creerse lo que ve en el escenario. Por ejemplo, David Carrillo acertó en su versión peruana de Chico encuentra chica; Diego Lombardi y Norma Martínez prefirieron mantener hábilmente el espacio y tiempo que exigían los textos de Phoenix, volver a empezar y Stop Kiss, respectivamente; y Darío Facal sucumbió al atreverse a colocar el nombre de nuestra ciudad en el título de su versión “limeña” de Madrid Laberinto XXI. Y no es que los nombres de los personajes de Más pequeños que el Guggenheim nos molesten; el problema es que Sunday (Ronie Cuba), Gorka (Alejandro Mansilla), Jam (Sergio Marroquín) y Al (Draco Santos Del Rosario) no se expresan y a veces, no se comportan como peruanos de verdad, delatando el origen azteca del autor.

Sin embargo, Torres se las ingenia para insuflarle un necesario ritmo a las primeras escenas, en las que poco a poco nos acostumbramos a los personajes y se va generando algo de suspenso, conforme avanzan los atípicos ensayos. El clímax de la puesta en escena (y acaso su mejor secuencia) es la del estreno de la obra dentro de la obra, con los actores disfrutando a sus anchas luego de un algo dilatado primer acto. La química del elenco se hace notar, regalándonos algunos divertidos y también conmovedores cuadros. La pieza de Ricaño no le quedó grande a Torres, si comparamos al descomunal Museo Guggenheim de España con los personajes de Sunday y Gorka, pero sí es necesario que el director revise cuidadosamente el texto, para que Más pequeños que el Guggenheim, ganadora del Premio Nacional de Dramaturgia Emilio Carballido en el 2008, sea el espectáculo sólido y efectivo que está destinado a ser.

Sergio Velarde
16 de mayo de 2015

Estreno : MAMÁ VOLVIÓ

Empezó la preventa de la nueva  producción de la Asociación cultural Plan 9.  

MAMÁ VOLVIÓ es una comedia basada en la obra “Volvió una noche” del dramaturgo argentino Eduardo Rovner en versión y dirección de Giovanni Ciccia. Con las actuaciones de Grapa Paola, Oscar López Arias, Karina Jordán y Omar García.

La ASOCIACIÓN CULTURAL PLAN 9 con el patrocinio de la FUNDACIÓN BBVA presentarán desde el viernes 29 de mayo en el Teatro Larco la divertida comedia MAMÁ VOLVIÓ que llega a nuestra cartelera en versión y dirección de Giovanni Ciccia.

MAMÁ VOLVIÓ narra la historia de Manolo, un hombre que no puede tomar decisiones en su vida sin antes consultárselas a su madre. El mayor problema de esta situación es que la madre murió hace 10 años; y ella volverá literalmente de la tumba para tratar de encarrilar la vida de su hijo, al enterarse de que éste está pensando en casarse y tener una familia. MAMÁ VOLVIÓ es una comedia hilarante y emotiva en la que las situaciones de enredo se dan por la presencia del espíritu de la madre, a la cual solo el hijo puede ver, poniéndolo en aprietos frente a su novia y a su mejor amigo.

La obra dirigida por Giovanni Ciccia está basada en Volvió una noche, obra teatral escrita por el argentino Eduardo Rovner, la cual se estrenó por primera vez en el año 1993 en la ciudad de Montevideo, Uruguay. Desde entonces ha sido representada en muchas ciudades y países del mundo como estados Unidos, Cuba, México, Israel, Finlandia, Brasil, Paraguay, República Checa y ha sido traducida a muchos idiomas, y cuenta con las actuaciones de Grapa Paola, Oscar López Arias, Karina Jordán y Omar García.

Mamá Volvió se estrena el viernes 29 de mayo a las 8:00 p.m. en el Teatro Larco (Av. Larco 1036. Miraflores). Las funciones van de miércoles a domingos a las 8:00 p.m. Las entradas ya se encuentran en preventa en los módulos de Teleticket.

DATOS IMPORTANTES:
Estreno: Viernes 29 de mayo, 8:00 p.m.
Lugar: Teatro Larco (Av. Larco 1036, Miraflores).
Temporada:
De miércoles a domingo a las 8 pm.

PRECIOS:
Entrada general: S/. 50.00 nuevos soles
Estudiantes y jubilados: S/.30.00  nuevos soles
MIÉRCOLES POPULAR
Entrada general: S/. 40.00 nuevos soles
Estudiantes y jubilados: S/. 20.00  nuevos soles

PREVENTA (sólo hasta el 28 de mayo)
Entrada general: S/. 25.00
Estudiantes y jubilados: S/. 15.00

Para mayor información comunicarse con:
Carla Revilla | 99 812 1623 | carlarevilla@gmail.com

Rony López Mija | 94 715 8956|ronymija@gmai.com

domingo, 26 de abril de 2015

Crítica: ESQUINA PELIGROSA

Correcto y clásico misterio

La clásica pieza Esquina peligrosa del dramaturgo inglés J.B. Priestley, fue el llamado “caballito de batalla” del recientemente fallecido director Oswaldo Bravo, que llevó a escena en varias temporadas a lo largo de los años, dos de ellas reseñadas por El Oficio Crítico, en el Club de Teatro de Lima (2008) y en el Mocha Graña (2014). Anotábamos en aquellas ocasiones, las dificultades específicas que presentaban dichos montajes para llegar a buen puerto. Este año nos llega una nueva versión de Esquina peligrosa, esta vez bajo la dirección de Joaquín Vargas y bajo la producción del Colectivo Umbral, en la AAA. Luego de apreciar el montaje, habría que mencionar que Vargas (de quien vimos la correcta El Hombre Elefante en el 2013) corrige en cierta medida las carencias de los montajes de Bravo: primero, se mantiene solo en la dirección, lo que le permite la necesaria visualización de la obra desde fuera del escenario; segundo, mantiene la acción en la Inglaterra original de los años 30; y tercero, convoca actores que calcen con los requerimientos físicos que el texto exige a gritos, para no caer en la comedia involuntaria.

Estrenada en el lejano 1932, la pieza podría lucir anacrónica a estas alturas. Pero debemos recordar que en aquella época no era muy común ver una obra teatral que contenga temas como el abuso de drogas, la infidelidad, el intento de violación y la velada homosexualidad, en medio de una distinguida reunión al más puro estilo inglés. Pero todo ello matizado con una profunda ingenuidad, concentrada en la figura del protagonista y anfitrión de la fiesta Robert Caplan (David Huamán), que no tiene idea de la realidad. Una inocente pregunta acerca de la cigarrera musical de Freda Caplan (Alana La Madrid) desata la intriga, pues entra en escena el fantasma de su cuñado Martin, muerto hace un año en misteriosas circunstancias. Cada invitado va revelando oscuras secretos relacionados con el difunto a lo largo del montaje; los primeros, bajo la atenta mirada de la novelista Maud Mockridge (Sylvia Majo). Al final del drama, queda flotando la disyuntiva de cuánto de verdad podemos manejar en nuestras vidas y de si revelarla por completo sea lo más adecuado para una pacífica convivencia.

Las actuaciones son muy correctas, aunque se nos dificulte por momentos creer que los personajes son estirados ingleses de los años 30. En todo caso, destacar el sentido trabajo de Vanessa De la Torre como la reprimida Olwen. Vargas apuesta por un teatro clásico y convencional en extremo, con una escenografía que puede lucir precaria pero funcional finalmente, y con luz general durante toda la obra, solo interrumpida por el ya conocido quiebre temporal, que el autor le imprimió a un puñado de sus textos. Esta nueva versión de Esquina peligrosa pasa la prueba con bastante discreción, pero nos queda la sensación que todavía no ha llegado la definitiva encarnación de Priestley, que colme a plenitud las expectativas.

Sergio Velarde
26 de abril de 2015

sábado, 25 de abril de 2015

Crítica: 1968 HISTORIAS EN SOUL

Logrado retrato de la utopía  

De acuerdo al director Mateo Chiarella, fueron el descubrimiento de los íconos musicales del movimiento soul norteamericano (entre ellos, Sam Cooke, Otis Redding y Marvin Gaye) y la necesidad de abordar asuntos utópicos, púbicos y privados, de nuestra realidad nacional a través del teatro musical, lo que lo motivó a escribir y dirigir 1968 Historias en soul, en el acogedor Teatro Ricardo Blume de Aranwa. Tres líneas argumentales que se unen en el escenario, luego del terrible atentado sufrido por Martin Luther King en Memphis en el año en cuestión, que sirven para diseccionar la vida de los jóvenes, en espacio y tiempo muy específicos de la convulsionada Norteamérica a finales de los sesenta. Enormes temas que son acaso imposibles de tratar a profundidad en un solo montaje teatral, como la llamada contracultura, con su generosa dosis de hippies celebrando el amor libre y el consumo de drogas; los movimientos por los derechos civiles, con el violento racismo hacia los negros, especialmente los que habitaban en el sur del país; así como el rechazo contra la Guerra de Vietnam, conflicto en el que fallecieron miles de soldados, que dejaron igual número de familias destruidas.

Aaron (Edson Dávila) es un granjero afroamericano que sueña con ser la nueva promesa de la música soul, a pesar de la reticencia de su esposa Betty (Laly Guimarey); Paul (Joaquín de Orbegozo) y Alicia (Emilia Drago) conforman una joven pareja en crisis, que viaja a lo largo del país para reflotar su tirante relación; y el trío de protestantes contra la guerra de Vietnam, Sanders (Miguel Álvarez), Larsson (Andrés Salas) y Gómez (Janncarlo Torrese) colapsa en medio de la represión por parte de las autoridades. Tres historias sobre utopías que fluyen de manera independiente y paralela hasta el crimen antes mencionado, como también ocurrió con otro montaje de Aranwa, En la Calle del Espíritu Santo (2013), curiosamente también dirigido por Chiarella. Cada personaje de 1968 Historias en soul está muy bien bosquejado y sus respectivas realidades retratadas sin mayor densidad, pero sí con bastante fidelidad al contexto original. El teatro circular es aprovechado también para darle fluidez a las secuencias, apoyados en pocos elementos y en un efectivo ensamble (Martín Velázquez y Santiago Suárez) que interpreta los personajes de apoyo.

El elenco está a la altura de las circunstancias, destacando nítidamente Salas en una vibrante actuación, así como también el carisma que le imprimen Dávila y Guimarey a sus personajes. Chiarella logra sus objetivos iniciales: traer a escena el sabor musical de aquella añorada época, apoyado por el intachable desempeño de sus actores, así como también retratar problemas sociales de índole universal, que habiendo pasado más de 40 años todavía persisten en la actualidad, especialmente en nuestro golpeado país, tan necio en hacernos creer que es incapaz de evolucionar. He ahí el principal triunfo de Chiarella: consigue retratar las utopías artística, social y política, de manera ligera pero en estado puro. 1968 Historias en soul es un espectáculo musical con los suficientes brillos y vigencia como para ser disfrutado por todo espectador.

Sergio Velarde
25 de abril de 2015

Estreno: CASI TRANSILVANIA

El nuevo montaje de Escena Contemporánea es dirigido por Alberto Isola y se estrena el sábado 02 de mayo en el ICPNA de Miraflores. Pre-venta de entradas hasta el 29 de abril.

Esta pequeña historia de vampirismo cotidiano es protagonizada por Tati Alcántara, Carolina Barrantes, Urpi Gibbons y Sergio Llusera; y sucede en la Transilvania donde casi habitamos: el parque que está a la vuelta de nuestra casa, donde se podan palmeras que dan sombra y alivio; la cafetería donde podemos encontrar nuestro destino y olvidarnos de pagar la cuenta; en el set de una película que es más real que la vida.

Bárbara Colio (México) teje una trama de novela negra y de historia de vampiros que sucede en el mundo de la ficción, del cine y sus artífices. Ya Ingmar Bergman había dejado entrever en PERSONA que los actores son vampiros que se nutren de la sangre de los otros, los que no saben fingir. Un mundo en el que todo es el doble de otra cosa, en un juego apasionante de espejos en los que los muertos en vida no pueden reflejarse.

“Después de haber dirigido Pequeñas Certezas en el 2009, es un privilegio volver a poner en escena una obra de Bárbara Colio, una dramaturga por la que siento una gran admiración y a la que me une una alentadora complicidad”, comenta Alberto Isola, director de la obra. “¿Quién se va de vacaciones a Transilvania? Nadie. Podríamos preguntarle a la gente y te aseguro que la mayoría creería que ni siquiera existe, que es sólo una locación inventada de una película a blanco y negro de vampiros. Y sin embargo todos podríamos jurar que sabemos todo sobre Transilvania, que hemos estado ahí. Casi ahí”, comenta la dramaturga mexicana Bárbara Colio sobre su obra.

Julia ha escrito un guión sobre un crimen. Hugo quiere terminar su película, cueste lo que cueste. La actriz está dispuesta a todo por un buen papel. Francisca cree en el destino. Cuatro personajes se encuentran en un parque muy lejano a la Transilvania de Drácula pero igualmente lleno de misterio, aullidos y sangre. Un drama original y apasionante sobre la vida contemporánea de la autora mexicana Bárbara Colio.

Estreno: sábado 02 de mayo.
Temporada: del 02 de mayo al 7 de junio de 2015.
Días de función: de jueves a lunes a las 8 p.m.
Lugar: ICPNA de Miraflores (Av. Angamos Oeste 160, Miraflores).
Venta de entradas: Teleticket de Wong y Metro y los días de función en la boletería  del teatro.

PRECIOS DE ENTRADAS
Entrada general: S/. 40
Estudiantes / jubilados: S/. 20

Lunes populares:
Entrada general: S/. 20
Estudiantes / jubilados: S/. 20
Pre venta general: s/.30 (hasta el mismo día del estreno)

Para mayor información contactarse con:
Carla Revilla |RPM# 942155642| carlarevilla@gmail.com
Rony López Mija | 947-158-956 | ronymija@gmail.com

Estreno: JUANITO Y SU BICICLETA AMARILLA

De Luigi Valdizán e Issa Watanabe, adaptada y dirigida por Vanessa Vizcarra

El Centro Cultural de la Universidad del Pacífico en co-producción con Fauno Films y La Máquina que sonaba, presenta la obra de teatro para niños JUANITO Y SU BICICLETA AMARILLA, basada en el cuento del mismo nombre de Luigi Valdizán e Issa Watanabe, adaptada y dirigida por Vanessa Vizcarra, con música original de Luigi Valdizán y Jorge Miranda. El elenco está conformado por: Franco de Lorenzi (el niño), Luigi Valdizán (el papá), Camila Zavala (la mamá), y Jorge Miranda (el tío Otto). La obra se estrena el sábado 02 de mayo a las 4 p.m. en el Teatro de la Universidad del Pacífico, ubicado en Jr. Sánchez Cerro 2121, Jesús María. Las entradas se encuentran a la venta en Teleticket.

Juanito tiene ocho años, y aun le tiene miedo a la bici, al parque y a las aventuras. Su papá le ha quitado las rueditas laterales a su bici, y han salido a montar, pero papá lo soltó y Juanito se cayó. Muy molesto, le anuncia a toda la familia que ya no quiere bicicleta y que ya no quiere salir a jugar. Entonces su familia saca sus mejores armas: La música y el juego, y se encarga de hacer vivir a Juanito su primera aventura en el parque. Ahí conocerá criaturas increíbles, seres maravillosos y lugares fascinantes. Pero sobre todo, conocerá su propia capacidad de descubrir el mundo y de hacer de su vida una feliz aventura.

Estreno: sábado 02 de mayo.
Temporada: del 02 de mayo al 19 de julio de 2015.
Días de función: sábados y domingos, 4 p.m.
Lugar: Teatro de la Universidad del Pacífico ubicado en Jr. Sánchez Cerro 2121, Jesús María.
Venta de entradas: Teleticket de Wong y Metro y los días de función en la boletería  del teatro.
Inicio de preventa: miércoles 22 de abril.

PRECIOS DE ENTRADAS Y PROMOCIONES:

Entrada general: S/. 30.00
Niños / estudiantes / jubilados: S/. 20.00
Pre venta general: S/. 20.00

Para mayor información contactarse con:

Carla Revilla | RPM# 942155642 | carlarevilla@gmail.com |

Rony López Mija | 947-158-956 | ronymija@gmail.com |

sábado, 18 de abril de 2015

Crítica: OTRAS CIUDADES DEL DESIERTO

Familia y política, combinación explosiva

El Teatro La Plaza volvió por sus fueros, renovado, con nueva obra. Luego de la atípica (y polémica) temporada de La cautiva, los cambios en las puestas en escena no pudieron ser más drásticos: del oscuro depósito de cadáveres en el Ayacucho durante la génesis del movimiento terrorista en nuestro país de La cautiva, pasamos a la lujosa sala de una familia acomodada del partido republicano en vísperas navideñas en la árida Palm Springs de Otras ciudades del desierto. Y si bien las locaciones pueden parecer diametralmente opuestas, el trasfondo de las historias no lo es tanto. El regreso de la escritora Brooke Wyeth (siempre impecable, Wendy Vásquez) a la casa de sus padres Lyman y Polly (precisos Alberto Isola y Martha Figueroa), tras seis años de ausencia debido a la depresión que le causó el suicidio de su hermano luego de un misterioso atentado terrorista, pone en jaque a toda la familia: Brooke planea la publicación de un libro de memorias, llamado "Amor y compasión", sobre los motivos que le llevó a su hermano a tomar la fatal determinación y que pondría en riesgo la reputación de los Wyeth, especialmente a pocos años del atentado de las Torres Gemelas. El exitoso dramaturgo y guionista californiano Jon Robin Baitz, experto en conflictos familiares (con créditos en interesantes series norteamericanas), logró con su pieza un contundente éxito, que lo llevó del Off-Broadway al Broadway en el mismo 2011.

Otras ciudades del desierto no solo explora las relaciones familiares, especialmente el conflictivo duelo madre-hija, sino también la descarada idiosincrasia política, que es indispensable mantener a toda costa. En ese sentido, el republicano Lyman representa la peor imagen de la intolerancia y la marginación en un político, con la prepotente finalidad de mantener el status quo. Por cierto, solo superado por su propia esposa. La figura de Polly, aquella altanera y controladora madre, resulta de capital importancia para entender el peligro que representa para la familia el ver descubierta su intimidad y demás, sus miserias. La presencia en casa de su despreocupado hijo (Rodrigo Palacios) no representa para Polly un serio problema, pero sí lo es la estancia provisional de su hermana alcohólica en proceso de rehabilitación, la tía Silda (impagable como siempre, Sofía Rocha), que no solo oculta un secreto bien guardado, sino que se convierte en una aliada para Brooke. Es así que vemos a la familia dividida delante del enorme árbol de navidad, curioso y silencioso testigo del drama, para permitir o evitar la publicación del libro. Para Brooke, el cartel que vio en la carretera al llegar, indicándole que si sigue de frente llegará a otras ciudades del desierto, resulta significativo, pues justamente allá es donde le gustaría estar, luego de enfrentarse a su propia familia.

El director Juan Carlos Fisher sabe escoger buenos textos que le facilitan sobremanera conseguir espectáculos de calidad, contando además con consagrados intérpretes. Es por ello que, en cuanto a las actuaciones, la mayor virtud del joven Rodrigo Palacios es la de estar a la altura y no desentonar al lado de un elenco de excepción, en el que habría que destacar a una recuperada Martha Figueroa, en pleno dominio de su capacidad histriónica. El escenario de La Plaza lució majestuoso y profundo, contando con el espacio de la piscina que no vemos desde Metamorfosis,  con un impresionante decorado, que no opacó el vibrante drama familiar. Mucho se habló de la última y acaso prescindible escena, pero cierra de cierta manera el misterio sobre la decisión final de Brooke, pero sin la fuerza que emanaba del resto del montaje. Otras ciudades del desierto de Jon Robin Baitz retomó la acostumbrada decisión del Teatro La Plaza, tan empecinado en traer exitosas piezas del extranjero para nuestro disfrute.

Sergio Velarde
18 de abril de 2015

lunes, 13 de abril de 2015

Estreno: COMO CASTIGO POR MIS PECADOS

Nos/otros teatro estrenará Como castigo por mis pecados  

Como castigo por mis pecados, una comedia de Tirso Causillas sobre el amor romántico que combina la ironía y el descreimiento con la más profunda convicción de la inevitable fuerza del amor, será estrena este 01 de mayo en el Mocha Graña de Barranco, bajo la dirección de Nani Pease y las actuaciones de Tirso Causillas, Fabiola y Ángel Valdez. Los acompaña el Loko Perez como el músico en escena. Bajo la ilusión de una conferencia en la que el exitoso psicólogo Ezequiel García, especialista en autoayuda, presenta su libro, la obra combina el lenguaje poético y el más irreverente e irónico humor. La reflexión sobre todo lo que el amor nos hace hacer y padecer se ve representada desde la verdad del texto realista, desde la música y desde el código del humor absurdo.

Ezequiel García es denominado el gurú del amor. O más bien del anti-amor. Su conferencia “Y entonces dios creó el amor, como castigo por mis pecados” se estrena en exclusiva en Lima y en ella presentará su nueva publicación del mismo nombre. La conferencia funciona como un programa preventivo del enamoramiento destinada a identificar los peligros del amor romántico. Ayudado por Ana y Juan, actores contratados para ilustrar la conferencia, Ezequiel García nos llevará por las etapas, riesgos, clichés, promesas incumplidas, verdades desenmascaradas y resultados funestos del amor romántico... o al menos eso era lo que estaba planeado.

En el proceso de representar, de ironizar y de construir el mejor argumento contra el amor, Ana y Juan se encontrarán a sí mismos no pudiendo ser útiles como instrumentos de la conferencia y el amor encontrará inevitable e invariablemente la manera de hacerse más fuerte que el sostenido esfuerzo de Ezequiel de mantener su presentación al extremo del enternecedor ridículo. Escrita por Tirso Causillas (ganador de la edición del 2014 del festival de “Sala de parto” con la obra Financiamiento desaprobado) y dirigida por Nani Pease (actriz en Nuestro hermano, Las crías tienen hambre) la obra transita por el ridículo del humor sobre el amor con refrescante e intensa verdad. Actúan Tirso Causillas (Las crías tienen hambre, Cómo aprendí a manejar) en el papel de Ezequiel García, Fabiola Coloma (A dónde van los globo, en clown, Impro concierto en impro) como Ana, y Ángel Valdez (Idomeneo, La niña fría) como Juan. Los acompaña el Loko Perez (Vida de miel, El ornitorrinco) como el músico en escena.

Ficha Técnica

Dirección: Nani Pease
Texto: Tirso Causillas
Actúan: Tirso Causillas, Fabiola Coloma, Ángel Valdez
Músico en escena: Loko Perez
Asistencia de dirección: Nazira Atala
Música original: Mijail Mitrovic
Producción: Nazira Atala
Obra producida por: (Nos)otros teatro
Temporada: Del 1ro al 31 de Mayo en el Mocha Graña de Barranco
De viernes a domingo a las 8pm.