domingo, 29 de marzo de 2015

Crítica: MIENTRAS CANTA EL VERANO

La trascendencia y vigencia de Martín Adán  

Sorprende la capacidad del director Diego La Hoz para conseguir una nueva y fresca puesta en escena, tomando como punto de partida un propio montaje anterior sobre la vida del destacado poeta barranquino Martín Adán. Mientras canta el verano (2012) fue un simpático y fresco homenaje a La Casa de Cartón, que llegó a escena en Casa EspacioLibre luego del laboratorio anual Libera(c)ciones de ese año, y que viene presentando interesantes y variadas propuestas por el colectivo. Convertido el espacio escénico en una acogedora “chinganita”, en esta nueva versión de Mientras canta el verano, el elenco se ha visto reducido, pero no así las virtudes de La Hoz como autor y director, creando un interesante espectáculo en el íntimo escenario que dirige.

Las formas quizás no sean las mismas en esta nueva versión, pero sí la pertinente crítica hacia nuestra clase política, los inverosímiles medios de comunicación y la búsqueda de inspiración que aqueja al joven escritor. Dos mendigas llegan a un local de barrio llamado "La Casa de Cartón", administrado por un “Gallinazo” con grandes deseos de trascender, acompañado por un joven y entonces desconocido Martín Adán, iniciando su carrera literaria. Las numerosas referencias hacia nuestra golpeada capital, y específicamente, hacia el Barranco de antaño que nunca regresará, enriquecen el montaje, salpicado por imposibles noticias de nuestra coyuntura local. Eso sí, esta vez el aspirante a alcalde, tan sutilmente retratado en el anterior montaje, raya por momentos la gruesa caricatura, sin llegar a romper el estilo de la puesta en escena.

Luego de 87 años, la vigencia de Adán no ha perdido un ápice. Resulta por demás destacable que una íntima y sencilla pieza acerca de nuestra ciudad, pueda tener más consistencia y personalidad que otros trabajos escénicos de mayor producción, como por ejemplo, Lima Laberinto XXI. En el elenco, la veterana Aurora Colina realiza un entrañable trabajo al lado de la joven Eliana Fry García-Pacheco, así como también lo hace Karlos López Rentería con el debutante Javier Quiroz, quien ya había dado muestras de talento dentro de los talleres del grupo, con Entre nubes y alcantarillas. La Hoz escribe y dirige como si fuera la primera vez, manteniendo las mismas cualidades de su antecesora. Mientras canta el verano, la versión (re)contra libre y (re)novada de La Casa de Cartón de Martín Adán del 2015 es un montaje de visión obligatoria.

Sergio Velarde
29 de marzo de 2015

Crítica: LIMA LABERINTO XXI

Las adaptaciones mal entendidas  

Precedida de cierta expectativa, se estrenó en nuestro circuito teatral comercial (según nota de prensa) una adaptación peruana de Madrid Laberinto XXI, dirigida y estrenada en el 2008 por el español Dario Facal y considerada en su momento como “una radiografía de la vida en las ciudades y sus contradicciones, a través de un espectáculo que profundiza en las posibilidades de la performatividad, para crear un collage de imágenes poéticas desde las que abordar problemas contemporáneos”. De acuerdo con esta definición, se desprenden varias conclusiones; entre ellas, que la obra podría tener el nombre de cualquier capital o ciudad iniciando el título y tendría la misma relevancia. Una posibilidad que resulta por demás discutible. Lucía Caravedo, gestora de Patria Producciones y actriz, vio la puesta en escena en Madrid y tomando una decisión completamente válida, logró traer obra y director a nuestra ciudad y estrenarla en complicidad con el Centro Cultural Británico. Sin embargo, lo idóneo hubiera sido estrenarla sin modificaciones en el título y montaje, ya que esta llamada adaptación “a la limeña”, justamente llamada Lima Laberinto XXI, no cumple las expectativas que la misma puesta en escena promete.

Luego de apreciar la entrevista de Facal concedida a Escuela de Espectadores AIBAL, se desprenden algunas conclusiones. Por ejemplo, que para el director la incoherencia es muy liberadora. Paradójicamente, esta frase sí resulta perfectamente coherente con el “incoherente” afiche promocional de la obra, pues en él los actores son retratados como una especie de robots o máquinas con sendos laberintos dentro de sus cráneos. Pero este concepto del “anti-afiche” acierta en gran medida, pues la obra es presentada a través de monólogos ejecutados por seis intérpretes, que nos cuentan (supuestamente) sus más profundas frustraciones y angustias, a modo de laberintos psicológicos, como el miedo a la soledad, al desamor, el culto al cuerpo o la necesidad de reconocimiento por parte de los propios actores. Pero todo el esfuerzo del elenco limeño de Lima Laberinto XXI cae en saco roto, pues resulta contradictorio con el prólogo, que consiste en un video repleto de imágenes de nuestra Lima: vemos en la proyección la pobreza, el caos vehicular, el desorden, la discriminación, la falta de oportunidades, las injusticias sociales y mil problemáticas más, que durante el montaje son apenas mencionadas o sugeridas. Lo visto después del video en el escenario (con los actores bañándose en perfume o engrapando sus ropas al suelo o tomándose unas cervezas), todo muy bien producido con atractivos elementos visuales, no es coherente con la premisa antes mencionada, rematado todo con un musical en inglés que acaso pueda representar solo los sentimientos de una minoría capitalina.

Lo más rescatable de esta puesta en escena, como ya se anotó anteriormente, es el trabajo del elenco: Lucía Caravedo, Dante del Águila, Gonzalo Molina, Anaí Padilla, Andrés Silva y Camila Zavala interpretan con tal naturalidad sus monólogos, que hasta parecen testimoniales, pero no lo son. Todas las palabras recitadas intachablemente le pertenecen al texto original. ¿Cuál es la adaptación a la realidad limeña, entonces? De acuerdo con las propias palabras del director, únicamente el cambio de unas cuantas marcas y palabras españolas por otras peruanas. Habría que preguntarse cuánto de nuestra ciudad conoce Facal y si durante su estancia por estos lares, llegó verdaderamente a empaparse de nuestra castigada urbe, para darse el lujo de afirmar que las problemáticas de Madrid y Lima son tan parecidas. A pesar de algunos innegables aciertos puntuales del montaje (más sensoriales que lógicos), especialmente gracias al talento de sus seis actores protagónicos que se entregan al máximo para darle veracidad a sus monólogos, Lima Laberinto XXI de Darío Facal es una puesta en escena que adolece de una posible y equivocada campaña publicitaria y además, que no cumple lo que promete, sin abarcar los problemas emblemáticos de nuestra ciudad, tan complicada y multicultural, limitándose a mostrarnos únicamente su lado más alienante. Facal afirma también que los espectadores no permanecerán indiferentes luego de ver su montaje, pues podrán salir ya sea contentos o enfadados. En ese punto, estamos completamente de acuerdo.

Sergio Velarde
29 de marzo de 2015

domingo, 22 de marzo de 2015

Entrevista: GISELA PONCE DE LEÓN

“Ni tu personaje ni la obra avanzarán,  si no te das cuenta que tienes un compañero al lado” 

Considerada como una de las mejores actrices de su generación, Gisela Ponce de León siempre sorprende con sus cuidadas actuaciones, especialmente en el teatro. Debutó en un pequeño rol en Annie (1996) en el Teatro Marsano, continuando con difíciles papeles en los que también demostró sus habilidades en el baile y canto, como en Cabaret (2009), Casi normal (2011) y Hairspray (2012). El año pasado intervino en La Tiendita del Horror, una de las mejores puestas en escena de la Asociación Cultural Plan 9, con la que logró los premios del público y crítica de El Oficio Crítico, como la mejor actriz de comedia y musical. Actualmente, y de nuevo con Plan 9, actúa en Chico encuentra chica en el Teatro Larco, en el complejo rol de una joven acosada.

Mi primer maestro de actuación fue Aristóteles Picho”, recuerda Gisela. “Cuando estaba en el colegio, llevé talleres de verano en el Centro Cultural de la Católica, un poco por mona porque no tenía muy claro que quería ser actriz.” Ella recuerda con mucho cariño a Aristóteles. “Fue muy bueno, amoroso y estricto; siempre te decía la verdad. Aprendí que actuar tiene que ver con ser muy disciplinado.” Ya en el TUC, Gisela tuvo la suerte de tener en sus dos primeros ciclos a Alberto Isola. “Le tengo mucho cariño a él, también a Alfonso Santistevan. En verdad, he tenido muchos profesores buenos, no me quiero olvidar de ninguno,  pero ellos son los que se me vienen a la cabeza.

El arte de la interpretación y la dirección

Con una amplia gama de personajes en su haber, Gisela nos comenta las cualidades que debería tener toda actriz de teatro. “Pienso que existe, más allá de un compromiso con los compañeros, uno con tu personaje; debes entenderlo, justificarlo, meterte en él. No digo que sea algo psicomágico, pero debes entender su comportamiento y meterte en su cabeza. Debes empatizar con el personaje que te dan.” También considera que es importante ser muy honesto como actor. “Uno sabe cuando estás “haciendo como”, cuando estás jugando a la comidita. Creo que hay que ser honestos, lo más verdaderos posible; si algo no te está saliendo de verdad, no hay que forzarlo, hay que buscar por otro camino.” Finalmente, considera como muy necesario el aprender a trabajar en equipo y tener conciencia del otro. “Ni la historia de tu personaje ni de la obra va a avanzar,  si no te das cuenta que tienes un compañero al lado, con el que tienes que accionar.

Yo sí creo  que hay gente que nace con talento, que puede cantar muy bien, por ejemplo”, refiere Gisela. “Pero el talento del actor no existe, creo. En todo caso, un talento o característica que podría servirte como actor (que no se aprende, sino con la que se nace) sería por ejemplo, la capacidad de empatizar o ponerte en el lugar del otro. Pero también es algo que se puede aprender. Creo que todo es trabajo. Hay gente que tiene mayor facilidad que otra, como una buena voz para proyectar o tener un buen manejo corporal. No creo que el talento sea un requisito para ser un buen actor, como tampoco creo lo sea para un bailarín el ser elástico. Son aspectos que se pueden trabajar”. Gisela debutó este año como directora, como parte del proyecto Relatos siniestros. “Un director debe tener las cosas claras, no soltártelas desde el principio. Debe darte pequeñas ayudas para que tú encuentres la forma de hacerlo, porque si no lo hace, limitas el trabajo creativo del actor.” Para Gisela, es bonito cuando un director está dispuesto a aceptar propuestas o incluso, cambiar las que ya tenía predeterminadas. “También uno se da cuenta cuando el director está emocionado con el texto, con el elenco, con lo que sucede en el escenario. Eso lo es todo para un actor que está parado ahí, exponiéndose por voluntad propia.

La pertinencia de Chico encuentra chica

Como una obra atípica en el repertorio de Plan 9, Chico encuentra chica, una adaptación a la peruana de Rebecca Gilman, nos adentra en una dramática historia de acoso, un tema por demás, muy pertinente en nuestra actualidad. “Nosotros nos hemos dando cuenta de esto en el camino, pues estuvimos trabajando los personajes y sus relaciones con los otros, y nos damos cuenta que hay un tema fuerte, un discurso.” Para Gisela toda esta reflexión y sorpresa vino a raíz del público asistente. “¡Por qué se ríe la gente! ¡Qué les causa gracia! Nos ponemos a pensar que estamos haciendo una obra que tiene un gran poder de identificación con el público y el tema que se toca sucede todos los días. Deja de ser simplemente un tema feminista, de acoso hacia la mujer, de falta de respeto o de diferencia de género. Este tema se ha ido desgastando, empieza a parecer un tema leve y poco importante.” La actriz afirma también que lo más grave es que a la mujer se le “objetivice” o se le falte el respeto. “Es cómo nosotros como sociedad permitimos banalizar el tema y que se convierta en feminista el hecho que una mujer se defienda,  y que si ser feminista es ser pacato, cuando en realidad solo se trata de respeto.

Consultada sobre si el público considera a Chico encuentra chica como un drama o una comedia, Gisela contesta con firmeza: “¡Como una comedia! Una con suspenso policial”. Durante la obra, los chistes machistas hacen su aparición, especialmente con el personaje que encarna Ricky Tosso. “Un chiste machista puede ser hiriente siempre, y uno lo acepta porque es usual y porque es gracioso, pero es en realidad ofensivo”. Como actriz, Gisela no se lo toma personal, pero se sorprende de las risas, cuando su personaje ha sido acosado y violentado en su espacio y su femineidad. “Creo que estamos envenenados con el tema del machismo, ya no es solo una disputa de género,  es una falta de respeto de uno al otro.” Además de su gran actuación en el mencionado montaje, tendremos a Gisela este año en los escenarios con otras dos puestas en escena: en Las tres viudas, clásica comedia costumbrista en verso de Manuel A. Segura en el Teatro La Plaza, y en Avenida Larco, un musical a fines de año con canciones de rock peruano. Toda la suerte para Gisela en sus nuevos proyectos teatrales.

Sergio Velarde
22 de marzo de 2015

Estreno: STOP KISS

El Centro Cultural de la Universidad del Pacífico presenta Stop Kiss, obra de teatro escrita por la dramaturga norteamericana Diana Son y dirigida por Norma Martínez.

Nueva York. Callie Pax trabaja como reportera de tráfico en una estación radial. Sus experiencias personales la han convertido en una mujer desconectada y descomprometida con su futuro, sin expectativas, ni sueños. Una noche, su vida da un giro inesperado, por lo que deberá decidir si asumirá el reto más grande de su existencia: el amor. El elenco está conformado por Lizet Chávez, Fiorella Pennano, Rómulo Assereto , Montserrat Brugué, Nicolás Galindo y Eduardo Camino.

La obra se estrena el sábado 04 de abril a las 8:30 p.m. en el Teatro de la Universidad del Pacífico, ubicado en el Jr. Sánchez Cerro 2121, Jesús María. Las entradas se encuentran a la venta en los módulos de Teleticket.

SOBRE LA AUTORA:
Diana Son, de origen asiático, nace en Philadelphia (Pennsylvania), en los Estados Unidos. Además de desempeñarse como dramaturga, ha enseñado en las Universidades de Yale y de Nueva York.  Asimismo, es miembro de una serie de organizaciones vinculadas con el teatro, entre ellas el  Dramatists Guild of America,  la Women in Theatre y la Writers Guild of America, East. Se ha desempañado también como productora y escritora de televisión, habiendo trabajado en series como Law and Order: Criminal Intent, Southland y Blue Bloods.

Inicio de preventa: Miércoles 18 de marzo
Temporada: del 04 de abril al 11 de mayo.
Días de función: De jueves a lunes 8:30 p.m. y domingos 7:00 pm
Duración de la obra: 90 minutos
Lugar: Teatro de la Universidad del Pacífico ubicado en Jr. Sánchez Cerro 2121 Jesús María.
Venta de entradas: Teleticket de Wong y Metro y los días de función en la boletería que Teleticket instalará en el teatro.

PRECIOS DE ENTRADAS:
Preventa (hasta el 03 de abril)
Entrada general: S/. 35.00 nuevos soles.
De jueves a domingo
Entrada general: S/. 50.00 nuevos soles.
Estudiantes y jubilados: S/.25.00 nuevos soles.
Lunes popular
Entrada general: S/. 35.00 nuevos soles.
Estudiantes y jubilados: S/.20.00 nuevos soles.

Para mayor información comunicarse con:
Carla Revilla | 99 812 1623 | carlarevilla@gmail.com
Rony López Mija | 94 715 8956|ronymija@gmai.com

sábado, 14 de marzo de 2015

Estreno: PIAF

Del 9 de abril al 18 de mayo en la Alianza Francesa. Preventa de entradas hasta el 8 de abril. 

Patricia Barrerto protagoniza PIAF, obra inspirada en la vida de la cantante francesa Edith Piaf, escrita por la dramaturga británica Pam Gems. Dirigida por Joaquín Vargas Acosta, con las actuaciones de Nidia Bermejo, Katerina D'onofrio, Omar García, Carlos Casella, Sebastián Reátegui,  Mariano Sábato, Armando Mayta, Gonzalo Tuesta y la actuación especial de Carlos Victoria como Louis Lepleé. La cantante de origen francés Edith Piaf (1915-1963) cautivó al mundo con su voz y su pasión por la vida y la libertad. Su vida, aunque corta, fue muy intensa, y es a través de pasajes de su carrera, de sus fracasos y triunfos, de sus amores y sus canciones, que la obra basada en su vida permitirá conocer a una mujer que logra sobrevivir y florecer desde la miseria.

Celebrando 100 años del nacimiento de Edith Piaf, una de las cantantes más trascendentes de la música contemporánea francesa, la Alianza Francesa presenta la obra escrita por la dramaturga Pam Gems que rinde tributo al valor femenino, a la historia de una mujer que nunca traicionó sus orígenes y que nunca se arrepintió de nada, “Non, Je Ne Regrette Rien”. Édith Giovanna Gassion, más conocida como Édith Piaf (Francia 1915 - 1963), fue una de las cantantes francesas más célebres del siglo XX. PIAF es una obra musical que retrata a la cantante, bajo un crudo reflector, como un ser autodestructivo que busca encontrar en su vida la realización y la felicidad que descubre en sus canciones. 

Ganadora de los premios Tony y Laurence Olivier Award, PIAF es una pieza teatral de diálogo punzante que captura las contradicciones de su personaje y evoca el complejo ambiente social de una controversial época. ¿De qué fibra está hecho el ser humano? ¿Dónde encuentra la fuerza una mujer como Piaf? Son las interrogantes que nos plantea esta obra.

TEATRO DE LA ALIANZA FRANCESA MIRAFLORES
Av. Arequipa 4595 Miraflores
Del 9 de  Abril al 18 de Mayo
Funciones de Miércoles a Lunes a las 8:00 p.m.
Domingos 7:00 p.m.

Venta de entradas en Teleticket y boletería AF
Entrada Pre venta (hasta el 08 de abril)
General: S/. 30.00
Estudiantes y jubilados: S/. 20.00

Agradecemos su difusión.
Carla Revilla | 942 155 642 | carlarevilla@gmail.com
Rony López Mija | 947 158 956 | ronymija@gmail.com

Crítica: CHICO ENCUENTRA CHICA

Viviendo la época stalker  

Chico encuentra chica. Chica rechaza a chico. Chico no acepta negativa. Chico acosa chica. Tal vez así se podría resumir la nueva propuesta de la Asociación Cultural Plan 9 para este año: Chico encuentra chica de Rebecca Gilman, con adaptación y dirección de David Carrillo, es además, una obra atípica para los estándares a los que nos tenía habituada la asociación en el Teatro Larco. Atípica, pero profundamente pertinente para estas épocas y para una sociedad como la nuestra, machista y sexista hasta la médula, diariamente plagada con noticias, cada una más cruenta que la otra, de atropellos y maltratos contra el sexo femenino. Si bien es cierto, los toques de comedia todavía se mantienen dentro del montaje, estamos ante un contundente drama que desnuda la salvaje situación que (todavía) muchas mujeres deben enfrentar día a día.

Chico encuentra chica no solo es atípica por tratarse de un drama en toda ley, sino porque es la primera vez que el siempre eficiente Carrillo decide adaptar la historia original a nuestra realidad. Con un puñado de notables comedias de autoría y concepto escénico extranjeros en su trayectoria como director, esta versión nacional de Chico encuentra chica no resulta para nada forzada. Por el contrario, desde la primera escena, con Teresa (Gisela Ponce de León) y Toño (Sergio Gjurinovic) encontrándose por primera vez en su cita a ciegas, sorprende la naturalidad con la que el par menciona nombres, datos y situaciones locales, en el mismísimo escenario del Teatro Larco. Y es que la realidad norteamericana (que atraviesa una época stalker), no es tan distinta a la nacional. El progresivo deterioro a lo largo del montaje de Teresa, competente periodista de una revista local, debido al constante y cada vez más alarmante acoso de Toño, es retratado en toda su dimensión, gracias a la siempre efectiva Ponce de León, a pesar de que el público no necesariamente permanezca en silencio durante los momentos más solemnes.

La historia también sorprende por sus logrados momentos dramáticos, con las relaciones que entabla Teresa con la recta policía que atiende su caso (Carol Hernández) y con el sarcástico fotógrafo de calatas que debe entrevistar (un sorprendente Ricky Tosso). Carrillo también asume con propiedad el personaje del pesimista editor de la revista, en la que también trabajan los personajes de Raúl Sánchez McMillan y Valquiria Huerta. Sin duda, la gran revelación de la obra es la cuidada caracterización de Gjurinovic, cuyo protagonismo cobra aún mayor importancia en el segundo acto, cuando ni siquiera aparece físicamente en escena. Chico encuentra chica es un excelente y oportuno montaje de Plan 9, adentrándose en el género de los thrillers, y que le abre una nueva y bienvenida puerta a puestas en escena alternativas y alejadas de sus habituales e impecables comedias.

Sergio Velarde
14 de marzo de 2015

Crítica: EN VITRINA

Todo se compra, todo se vende  

Con tres años de actividad, el Teatro de Lucía se ha convertido en una sólida alternativa para ver buen teatro. Su última puesta en escena se tituló En vitrina, escrita por Claudia Sacha con la dirección de Carlos Mesta. La trama: tres actores de escuelas y pasados dispares se reúnen en el casting para una película de un reconocido director extranjero. Si bien en un primer momento, la relación entre los intérpretes es hasta cierto punto cordial, el posterior afán por ganarse a toda costa la confianza del salvaje director, hace peligrar el delicado equilibrio conseguido y los arrastra a una guerra sin cuartel, tanto física como psicológica. Toda una alegoría acerca de la sobreexposición de la vida privada en los medios de prensa y del dispar destino que les depara a los actores que toman determinadas decisiones, es lo que nos ofrecen Sacha y Mesta con En vitrina.

Lorena (Cécica Bernasconi) viene de ser la protagonista de un escándalo familiar de proporciones que repercutió en los medios; Marcela (Úrsula Mármol) es la estrella del momento, gracias a una popular serie televisiva que estelariza; y Santiago (Nicolás Fantinato) es un actor frustrado que sobrevive como profesor universitario, hasta que alguien se dé cuenta de su talento y lo tome en serio para proyectos de mayor envergadura. Por un lado, estos tres reconocibles arquetipos representan de alguna manera, el abanico de actores que pueblan el medio, lo cual le genera un interés extra al drama, especialmente cuando cada uno justifica (y a la vez reniega) de su propia condición. Pero el interés central de la comedia negra de Sacha radica en los extremos que puede llegar el ser humano para lograr sus objetivos. En ese sentido, en estos tiempos en donde todo se compra y todo se vende, en donde la moral y la ética son dejados de lado por un puñado de billetes, En vitrina acierta en su contundente crítica.

Una vez que los tres personajes son sometidos a las más ridículas y absurdas indicaciones de la voz del cineasta (que se mantiene en off en todo momento) llega la revelación: solo uno será seleccionado para la película. Entonces empieza una feroz guerra física y psicológica, en la que los tres personajes-actores están dispuestos a todo con tal de conseguir su cometido. Los consumados y experimentados Bernasconi y Fantinato lo dejan todo en el escenario, así como también la recuperada Mármol, quien transita peligrosamente en el borde la sobreactuación. Mesta dirige con brío la obra y no da tregua al espectador. En vitrina de Claudia Sacha, primera producción 100% nacional de Teatro de Lucía, es una puesta en escena que divierte y hace reflexionar, por partes iguales.

Sergio Velarde
14 de marzo de 2015

lunes, 9 de marzo de 2015

Crítica: DIARIO DE UN SER NO QUERIDO

La marginación y la violencia de género en el tapete 

Estrenada por una brevísima temporada en diciembre pasado, regresó al Teatro Ricardo Blume de Aranwa Teatro la pieza Diario de un ser no querido, escrita por Celeste Viale y dirigida por Jorge Chiarella. Un espectáculo teatral que se estrenó en coordinación con el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, con el propósito de poner en evidencia la discriminación y la violencia contra los sectores vulnerables en nuestra sociedad. Son dos las temáticas elegidas para desarrollar el drama, ambas de una pertinencia total: el maltrato hacia las mujeres y la marginación de la que son víctimas los homosexuales. Dos grandes problemáticas que Viale y Chiarella han intentado unir en una sola obra, con desiguales resultados pero con algunos momentos vibrantes que vale la pena rescatar.

La obra inicia de una manera inmejorable, con un trapo de color rojo en medio del escenario, que más tarde descubriremos es la sangre derramada debido a la brutal agresión y posterior asesinato de una mujer por parte de su pareja. Posteriormente, la víctima comunica sus motivaciones y decisiones al público, en un sentido monólogo notablemente interpretado por Daniela Rodríguez (a quien vimos en Tú no entiendes nada y Carne de mujeres). Una vez consumado el crimen, la acción cambia de locación y además, de giro en forma radical: el asesino arrepentido (limpio trabajo de José Antonio Buendía) lleva el cuerpo al departamento de su vecino, un abogado retirado que se encuentra conversando con otro colega. Con el cadáver de la mujer en medio de la estancia (con un brillante juego escénico con el trapo rojo), sale a la luz el pasado de uno de los letrados: su abuelo fue homosexual y los traumas de su niñez lo han convertido en un ser desalmado e intolerante.

Toda esta segunda parte del drama, con el protagonismo del anciano con el arete en la oreja (un correcto Luis Trivelli), se siente forzada por momentos, como si estuviéramos asistiendo a otra función. Felizmente, ya en el final cuando las víctimas se encuentran, se consigue un emotivo cuadro que disculpa las irregularidades mencionadas. Viale y Chiarella sí consiguen escapar del predecible panfleto y consiguen una digna puesta en escena, perfectamente atinada en estos tiempos de machismo cavernario, de maltrato hacia aquellos seres no queridos e incomprendidos, de tanto descalabro moral y de malentendida valoración de los sentimientos más básicos del ser humano. Diario de un ser no querido es un montaje perfectamente válido y necesario para estos tiempos.

Sergio Velarde
9 de marzo de 2015

domingo, 8 de marzo de 2015

Re-estreno: MIENTRAS CANTA EL VERANO

Versión (re)contra libre y (re)novada de La casa de cartón de Martín Adán en casa EspacioLibre de Barranco 

Han transcurrido 87 años desde que el literato Martín Adán escribiese su obra cumbre, La casa de cartón; y puesto que es un texto que, a pesar de su poética carga visual, no ha perdido vigencia, en EspacioLibre nos damos la libertad de hacer una relectura de este texto con el fin de anexarlo a problemas que afectan nuestra cotidianidad social, en macro, a nivel país así como a niveles circunscritos al distrito donde la obra cobra vida y que es, a la vez, el distrito que nos alberga: Barranco.

Mientras canta el verano, escrita y dirigida por Diego La Hoz, es una representación de una actual máquina social con tres sistemas claramente definidos: el gobierno, los medios de comunicación y la educación; siendo cada uno de estos una fuente de poder en sí misma pero que, a la vez, se entrelaza e influye en las demás.

Un gallinazo -que busca ser reconocido en la historia de su país- construye una perversa relación de poder con un joven escritor que solo quiere dar rienda suelta a su creatividad y, de esta forma, trascender también, aunque la necesidad del uno por el otro y la corrupción se mezcle en sus caminos. Dos mendigas, que parecen solo buscar un espacio donde limosnear, en realidad están más que enteradas de todo lo que sucede a su alrededor y su paso transcurre así entre la necesidad de soñar, de inventar nuevas realidades y la necesidad de no ocultar los hechos reales de los cuales son testigos. ¿Pero qué tan válido es tergiversar la historia y la verdad de lo ocurrido? ¿Dónde se encuentra la inspiración?

Mientras canta el verano es una nueva (re)lectura de la obra estrenada hace tres años en una brevísima temporada por nuestro Laboratorio Teatral Libera(c)ciones. Esta vez nos acompaña en el escenario, Aurora Colina, Eliana Fry García-Pacheco, Karlos López Rentería y el debut de Javier Quiroz. 

La temporada va del sábado 7 al domingo 22 de Marzo (jueves, viernes y sábado 9pm / domingo 7pm) en Casa EspacioLibre (Av. Bolognesi 802 - A / Barranco). La entrada es liberada y la salida solidaria. Las reservas pueden hacerse al 247 6346.

SOBRE EL GRUPO

EspacioLibre, dirigido y fundado por Diego La Hoz, nace en 1999 con el afán de tener un lugar donde crear con libertad, donde la experimentación sea la base de todo proceso creativo. Desde el principio intentamos no parecernos a nadie, apostando por hacer un teatro de aquí y de ahora. Quince años después, más de un centenar de creadores han pasado por este espacio de férrea vocación. Hoy nos sentimos más cerca de cada uno y más cerca de comprobar que es posible hacer teatro de grupo en el Perú.

Crítica: JARDÍN DE COLORES

Adiós a las sutilezas 

Hace cinco años se estrenó una discreta pieza de autoría nacional en el Teatro Auditorio Miraflores, que respondía al nombre de Jardín de colores, escrita e interpretada por María del Carmen Sirvas, con la dirección de Paco Echeandía. Se trató de un sencillo y funcional triángulo de seducción entre una posesiva madre, su sometida hija adolescente y el joven  inquilino que ingresa a sus vidas. Con algunos vacíos en la dramaturgia que anotamos en su momento, el montaje fue bastante digno, gracias al esfuerzo de los actores, quienes ejecutaron con bastante sutileza el juego de seducción. En el presente re-estreno de la pieza en la Alianza Francesa, a cargo ahora del experimentado director Carlos Tolentino, toda la sutileza es dejada de lado, en una elección de dirección polémica y arriesgada.

Basta con mirar la foto promocional que acompaña esta reseña, para darnos cuenta del giro radical que Tolentino le ha conferido a este nuevo jardín. Y es que desde el estreno de Japón de Victor Falcón, que dividió al público y a la crítica en su momento, la técnica empleada por Tolentino es la de trastocar el lenguaje escénico para bombardear al auditorio con una generosa cantidad de ambiguos signos y símbolos, que se le podían escapar hasta al espectador menos despistado. Para el recuerdo quedará la gran banderola con una palabra en japonés, expuesta durante toda la obra en cuestión, que no significaba precisamente “Japón”. Este renovado jardín está custodiado por un enorme y surrealista árbol, que deja caer hojas y naranjas en el escenario, el que cuenta solo con una mesa y dos sillas blancas de plástico.

Si en el anterior jardín, la figura de la madre era el detonante de la imposible relación entre los jóvenes, ahora ésta es dejada a un lado por la provocadora figura de la hija. Tolentino utiliza el bello cuerpo de Sirvas (que repite su papel en registro contrario) para construir un impactante retrato de seducción de trazo grueso. La figura represora de la madre pierde entonces, aquella fuerza que el texto exige a gritos; sin embargo, el oficio de la actriz Natalia Montoya le da su lugar, consiguiendo muchos momentos de interés. Y el inquilino, ahora interpretado por Esteban Phillips, debe esforzarse el doble para mantener su temple frente al desparpajo y exuberancia de la “tímida” hija. Esta nueva versión de Jardín de colores está destinada a generar controversia y es perfectamente coherente con el estilo del director, tan habituado en sus últimos montajes a buscar la confrontación.

Sergio Velarde
08 de marzo de 2015