jueves, 30 de octubre de 2014

Crítica: OLEANNA

La compleja relación entre profesor y alumna. 

Ganadora del Premio Especial del Público en el XII Festival de Teatro Peruano Norteamericano organizado por el ICPNA, la pieza Oleanna (1992) del prestigioso dramaturgo y director norteamericano David Mamet fue la primera en estrenarse durante el certamen. Dirigida por las actrices Fiorella Díaz y Jamil Luzuriaga, la sencilla pero envolvente trama se centra en dos únicos  personajes: John y Carol, un profesor universitario y su alumna, respectivamente. Mamet es un especialista en retratar los conflictos del ser humano a través de un lenguaje autodenominado poético y no realista. Es así que los diálogos de este drama contemporáneo están repartidos en tres actos, en los cuales vemos el progresivo derrumbe físico y psicológico de este maestro, mientras la inofensiva figura de la alumna se va convirtiendo ante nuestros ojos en un ser cada vez más inquietante.

La pieza, que le debe su nombre a una canción folklórica noruega que habla sobre una ciudad ideal que se vuelve inhabitable para sus pobladores, hace hincapié en la incomunicación que aún cunde entre las personas, a pesar de todos los avances tecnológicos existentes; y en la imposibilidad para convivir dentro de una misma sociedad, sin dejar de lado nuestras aspiraciones y necesidades. Pero el texto de Oleanna va mucho más allá: no solo es una reflexión sobre el estado de la educación universitaria, sino que las palabras y gestos iniciales de John hacia Carol, llenas de comprensión y compasión, son tergiversadas por ésta en su contra, acusándolo de acoso sexual; se trata entonces, de una velada crítica hacia el sistema de justicia que le da acaso un sobredimensionado apoyo a las víctimas de supuestas violaciones (justamente Mamet fue acusado de misógino por algunos grupos feministas por esta obra). La vigencia actual de Oleanna es innegable, pero como dato curioso quedará el hecho que el propio Mamet haya detenido una temporada este año, en el Milwaukee's Alchemist Theatre, en el que el papel de Carol era interpretado por un actor, exponiendo el tema del acoso sexual entre dos personas del mismo sexo.

El trabajo actoral en esta versión de Oleanna es más que competente, con las acabadas interpretaciones de Carlos Mesta y Alexa Centurión, en un verdadero duelo interpretativo. Si bien es cierto, varias críticas a la obra (y a la película dirigida por el mismo Mamet en 1994) han fundamentado a lo largo de los años que el público no debería inclinarse en favor de ninguno de los personajes, resulta evidente que las directoras de esta versión le han concedido a Carol el título principal de antagonista. Salvo un momento puntual (bien aprovechado por Centurión) en el que Carol le musita al profesor que ella es “mala”, su conducta resulta inexcusable, especialmente frente al carismático profesor John que construye Mesta. Por otro lado, la puesta en escena es funcional, con los elementos precisos, pero la utilización del video (muy bien realizado, por cierto) con el propósito de distinguir los actos, no deja de ser prescindible, ya que no aporta nada nuevo a lo que los personajes dicen en escena. El contundente final, con el acto violento (y acaso merecido) que se anticipaba, cierra una interesante propuesta teatral con múltiples lecturas.

Sergio Velarde
29  de octubre de 2014

martes, 28 de octubre de 2014

Crítica: ¿HAY QUE MATAR A LA MONJA?

Una atípica monja detective

Basada en la comedia Melocotón en almíbar (1958) del dramaturgo español Miguel Mihura, se estrenó en el Teatro Auditorio Miraflores la pieza ¿Hay que matar a la monja? dirigida por Jonathan Oliveros. Se trata de una comedia de enredos en la que cinco delincuentes aficionados son puestos en jaque nada menos que por una monja, que por azahares del destino acude al departamento fungiendo de enfermera. Mihura se caracterizó por escribir comedias que renovaron el teatro español, dotándolas de un explícito sentido del absurdo en medio de tramas detectivescas. Pues bien, la obra en cuestión no escapa a ese parámetro: Sor María (Katherina Sánchez) parece sospechar de los aparentemente inofensivos residentes del departamento al que llega, y sus deducciones lógicas harán tambalear los secretos planes de la banda.

Toda la acción ocurre en el departamento que alquila doña Pilar (Rochi Lasarte) a este inusual y atípico grupo de “familiares”. Los enredos comienzan cuando la banda, antes de cometer su siguiente atraco, esconde su botín dentro de una maceta, y pide atención médica para uno de sus integrantes enfermo de pulmonía. Es así que llega por recomendación, esta atípica religiosa que parece saberlo todo, poniendo en riesgo incluso su propia vida, especialmente cuando anuncia que se encargará del cuidado de las plantas en la dichosa maceta. Luego de un tibio inicio, en el que se nos presentan los personajes de la trama, la comedia alcanza sus puntos más altos con la primera aparición y posteriores intervenciones de Sor María, cuya sola presencia suma varios puntos al montaje. Ya en el segundo acto, sus reiterativas apariciones con parafernalia de luces y sonidos lucen algo cansinas, pero no afectan mayormente el resultado final.

El joven actor y director Oliveros, de quien vimos este año la simpática Las Formas Perimidas, tuvo que resolver la ausencia de la actriz Cecilia Tosso (debido a un accidente) en el papel principal, a pocos días del estreno. La elección de Sánchez fue acertadísima, tratándose de una versátil actriz que se mueve sin dificultad entre dramas y comedias: su Sor María es el alma del montaje y sus esfuerzos, contando con tan poco tiempo, rindieron sus frutos. El elenco que la acompaña no desentona, con los experimentados Paco Varela, Ricardo Morante, Daniel Zarauz y Rochi Lasarte; y los jóvenes Sofía Muñoz y George Silva. Oliveros y la productora Liber-Teatro consiguen con ¿Hay que matar a la monja?, un digno espectáculo de entretenimiento, que además ya anuncia una reposición. Por supuesto, valdrá la pena volver a ver a esta atípica monja detective.

Sergio Velarde
28 de octubre de 2014

domingo, 12 de octubre de 2014

Estreno: EL VIAJE DE LA ORUGA

Una propuesta lúdica y entretenida a cargo del colectivo La Mayu que combina  teatro, música, mimo, danza, cómic, pop up​ y humor mediante el juego. Sábados y domingos desde el 18 de octubre en el Teatro Silvia Bravo del colegio Jean Le Boulch.

Cuatro actores le dan vida a diversos personajes convirtiendo el espacio escénico en un lugar mágico e inigualable, propicio para la participación del público ya sea de forma activa o reflexionando. Una metáfora en donde a través del juego, el niño encuentra diversas posibilidades de solucionar problemas de forma creativa haciendo de este un mundo mejor, más pacífico y creativo.

Bajo la dirección de Henry Sotomayor y con la participación de Cesar Chirinos, Jorge Bazalar, Andrea  Díaz y Ximena García. Dirección de arte por Luisa Caldas.

La Mayu es una asociación cultural dedicada a la estimulación y creación de un ambiente favorable para el crecimiento del niño de hoy en día. Busca generar espacios de cultura y entretenimiento donde el niño tenga la posibilidad  de crear al lado de sus padres un mundo lleno de libertad, color, imaginación y juego.

Lugar: Teatro Silvia Bravo del colegio Jean Le Boulch
(Jr. Rodrigo de Triana 150 -154, Santa Patricia, Tercera etapa – La Molina)
Fechas: 18, 19, 25, 26 de octubre y 2 de noviembre a las 4 p.m.
Entradas: S/.15 y S/.20 en Atrapalo.pe y en la boletería del teatro


Angie Camones
Agente de Prensa
prensa@vodevilproducciones.com
Mobile:999746435 
Office:4443542
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domingo, 5 de octubre de 2014

Evento: JORGE MATEUS EN CASA ESPACIO LIBRE

LUEGO DE GIRA POR ECUADOR, ESPACIO LIBRE TRAJO AL MAESTRO JORGE MATEUS A SU CASA.

3 ÚNICAS FUNCIONES DE “MEMORIA DE TERCIOPELO”
TALLER “LA IMPORTANCIA DE LOS SENTIDOS EN EL TRABAJO DEL ACTOR”

JORGE MATEUS (Ecuador)
Director, Dramaturgo, Actor de Teatro, Cine y Tv, y formador de actores. Se ha desempeñado como profesor de Actuación, expresión corporal y director de teatro en colegios y universidades, su vinculación con estos espacios le llevó a realizar el “Encuentro Internacional de Maestros y Escuelas de Teatro” que se realiza cada dos años; también realizó el Primer Encuentro Internacional de las Artes “Otras Tierras otros Espacios” en el 2004 en la ciudad de Quito. En lo artístico ha trabajado colectivamente, surgiendo la Corporación Cultural y Artística “El callejón del agua” (hoy disuelta). Mateus, es director-fundador del nuevo colectivo teatral “El pasajero de la Lluvia”, que se estrenó con su reciente propuesta Memorias de Terciopelo a inicios del 2014 y con la que nos visita este mes.

FUNCIONES
MEMORIAS DE TERCIOPELO
Unipersonal
Fechas: Jueves 9, Vienes 10 y Sábado 11 (9PM)

TALLER
LA IMPORTANCIA DE LOS SENTIDOS EN EL TRABAJO DEL ACTOR
Cuatro horas de trabajo práctico e intensivo
SÁBADO 11 DE OCTUBRE
Horario: 3pm a 7pm
Duración: 1 Sesión de 4 horas
Inversión total: S/. 150.00
Conduce: Jorge Mateus (Ecuador)

COMUNÍCATE CON NOSOTROS
(01)247-6346
FB: Espacio Libre Teatro – Pagina Oficial

Av. Bolognesi 802-A (Alt. Estación Balta del Metropolitano) Barranco


domingo, 21 de septiembre de 2014

Crítica: LA MULTA

Divertido ejercicio teatral. 

El joven dramaturgo y director Cristian Lévano (también sólido intérprete, como en Tus amigos nunca te harían daño) siempre se ha caracterizado por llevar a escena sus propias obras: luego de su debut con ¿Qué hiciste Diego Díaz? (2007), llegaron Dana (2008), la interesante Francisco (2010), la hilarante El misterioso asesinato de You Payaso (2011) y Un trébol mágico (2013), su debut en teatro infantil. En el presente año, Lévano y su Asociación Cultural Winaray decidieron llevar a escena un texto ajeno: la archiconocida La Multa de Sergio Arrau, obra de corta duración (obrita, para su autor) estrenada y re-estrenada innumerables veces, tanto dentro como fuera del país. Lévano se enfrenta entonces, a un doble desafío: no solo de adueñarse de una pieza del notable dramaturgo de origen chileno y corazón peruano, como lo es Arrau; sino también de encontrar una nueva manera de presentar escénicamente esta certera crítica a nuestra torcida sociedad.

La historia de La Multa es harto conocida: tres actores y una actriz se disponen a escenificar la vida de José, el humilde peluquero que por tener tantos hijos, decide contradecir el decreto municipal que impide que las peluquerías abran sus puertas los domingos, pues en aquellos días su clientela abunda. José recibe entonces una multa, que día a día irá creciendo de una manera desorbitante, sin que ninguna autoridad pueda ayudarle. A través del humor negro característico de Arrau, aparece la corrupción más descarada en los hilarantes personajes que desfilan por el escenario, entre alcaldes, secretarios, abogados y jueces. El triste final de José, canjeado por la deuda externa (!), redondea un irreverente texto que nunca perderá vigencia.

Se nota la creatividad en la puesta en escena de Lévano, cuya reverencia al autor es notoria. Los actores aparecen vestidos de negro desde el inicio, preparando los elementos para la función. Sin embargo, se percibe que se ha privilegiado, acaso no en demasía, las formas por encima del fondo, restándole algo de fuerza al mensaje primario. Pero por otro lado, los actores se mueven a sus anchas: Alexa Centurión (a quien vimos el año pasado por partido doble, en Escuela Vieja y Opción múltiple), Luis Baca (de Los Locos Addams), Fito Valles (cambiando de registro luego de protagonizar La Tercera Persona) y un preciso Eduardo Ramos (en los elencos de Laberinto de monstruos y A ver, un aplauso), como el peluquero José. Sin sentirse demasiado forzada, esta nueva reposición de La Multa de Arrau, dirigida por Lévano en el Teatro Mocha Graña, se convierte en un más que correcto ejercicio actoral, que bien vale la pena su visionado.

Sergio Velarde
21 de setiembre de 2014

viernes, 19 de septiembre de 2014

Crítica: LA EDAD DE LA CIRUELA

Las mujeres en la memoria. 

Arístides Vargas sigue demostrando el porqué es uno de los dramaturgos latinoamericanos más queridos y respetados del medio. La riqueza de sus textos le han servido a diferentes agrupaciones para estrenar sólidos montajes, como en el 2012, gracias al colectivo Panparamayo con La razón blindada y El deseo más canalla; o como este año, gracias a Espalda de Bogo con Malanoche, y a la Asociación Cultural La Vale Teatro con Nuestra Señora de las Nubes, La República Análoga y actualmente, La Edad de la Ciruela. Difíciles de catalogar como dramas o comedias, las obras de Arístides siempre navegan ondulantes sobre el océano del tiempo, impregnadas por el dolor y la alegría contenidas en los recuerdos de sus entrañables personajes.

En La Edad de las Ciruela, estrenada en el Teatro Ricardo Palma de Miraflores con la dirección Michael Joan (protagonista de La República Análoga), la memoria y el paso inexorable del tiempo son los grandes protagonistas, a través de los recuerdos de un par de hermanas llamadas Celina y Eleonora. Ellas relatan, a través de sentidas cartas, su propia historia y la de un variopinto grupo de mujeres que habitaba en una vieja casa, mientras la madre de ambas niñas agoniza. Cada personaje, perteneciente a un linaje familiar de tres generaciones diferentes, tiene una anécdota llena de humor cotidiano que contar, mientras el vino de ciruela va fermentando. La crítica hacia el rol de la mujer en el pasado también es puesta en el tapete, pues las mujeres que aparecen en escena (re)claman a gritos por su libertad.

La mayor virtud de la dirección de Michael Joan recae justamente, en la sencillez de su propuesta. Con escasos elementos escenográficos (una escalera, un par de sillas), la pieza fluye gracias al excelente desempeño de las tres actrices participantes: Claudia del Águila (productora e intérprete en La República Análoga), Mariajosé Vega Bamonde (de Eclipsadas) y especialmente, una notable Leslie Guillen. Todos los personajes que las actrices se encargan de recrear resultan entrañables, destacando la inolvidable tía Adriática y la sirvienta Blanquita. Arístides Vargas logra un bello texto acerca del universo femenino con un lirismo muy apreciable, y que junto al talento de las actrices y el director, convierte al estreno en nuestro país de La Edad de la Ciruela en un espectáculo teatral imprescindible. 

Sergio Velarde
19 de setiembre de 2014

martes, 9 de septiembre de 2014

Evento: ESPACIO LIBRE EN CASA MALAYERBA

El reconocido grupo de teatro peruano “Espacio Libre” fundado y dirigido por Diego La Hoz regresa a los escenarios de Quito del 11 al 21 de setiembre.

Espacio Libre -en el marco de la celebración por sus quince años- es invitado por el emblemático grupo Malayerba para presentarse en su Casa Teatro con dos de sus más representativas obras en repertorio. Paréntesis y El otro aplauso, escritas y dirigidas por Diego La Hoz, son parte del proyecto itinerante que promueve el intercambio con grupos similares de diversas regiones de nuestro continente. Por otro lado, impartirán un Micro-Laboratorio denominado La Poética del Actor dirigido a estudiantes y profesionales del arte escénico o afines.

Esta es la séptima gira internacional que Espacio Libre realiza en su afán por difundir la dramaturgia peruana con poéticas contemporáneas. Elige Ecuador porque este fue el primer país que visitaron como grupo de teatro en su etapa fundacional. Ahora podemos afirmar que ha logrado consolidarse como uno de los grupos teatrales de mayor influencia en Latinoamérica.

Paréntesis es una obra crítica que revisa la necesidad de un mundo más quieto. Menos vertiginoso en su calidad globalizada. Un mundo más sensible y menos mecánico. Un mundo sin tanta prisa por obtener resultados que a veces se convierten nuestra propia cárcel.







El otro aplauso habla de dos actores en gira que se preparan para actuar. El público no llega. En el pueblo han matado a un policía a sangre fría. El guardián del teatro espera confiado mientras come mandarinas. Se oyen disparos. La función no empieza. Sin embargo, la duda y la esperanza se encargan de abrir el telón de una historia donde no existen los aplausos.







Es importante destacar que Espacio Libre ha programado visitas a Chiclayo y Piura los días previos a su llegada a Ecuador. En estas ciudades del norte peruano realizarán funciones de El otro aplauso y el mismo Micro-Laboratorio La Poética del Actor. La gestión está a cargo de Estación Producciones y Cuarta Pared, respectivamente.

CONTACTOS
En Lima: espaciolibreteatro@gmail.com (Pedro)
En Quito: sumakyana@gmail.com (Vanessa)

GRACIAS POR SU DIFUSIÓN

lunes, 8 de septiembre de 2014

Entrevista: JANO CLAVIER

"Sala de Parto tiene como objetivo estimular el nacimiento de nuevas obras y autores peruanos"

Una de las más gratas sorpresas, dentro de lo que se refiere al teatro independiente, fue el estreno de Las crías tienen hambre, una agridulce comedia escrita y dirigida por el peruano-venezolano Jano Clavier. "De niño había pasado por todas las actividades extracurriculares de mi colegio (casi todas deportes), sin encontrar ninguna que de verdad me interesara", nos comenta Jano. "Hasta que un día, me enteré que un chico que me gustaba (en secreto) se iba a matricular en teatro, entonces decidí apuntarme también. Justo dos días después de habernos inscrito, fuimos a la muestra final del taller. Era un montaje de Robin Hood (la versión de Mauricio Kartún) donde los actores estaban sobre el escenario mientras entraba el público: había comerciantes, juglares, soldados, cocineros y todos los personajes “del pueblo”. Pude reconocer a varios amigos y conocidos que estaban ahí jugando e inmediatamente tuve ganas de ser parte." Ese fue el inicio de su carrera dentro del teatro.

En Caracas se formó en teatro con Basilio Álvarez, Armando Álvarez, Juan Souki y Verónica Osorio, ya sea como parte de un taller o participando en montajes como asistente de dirección. "En Lima, soy estudiante en la especialidad de Artes Escénicas de la PUCP (Alonso Alegría, Alberto Isola, Luis Peirano, Bertha Pancorvo, Teresa Ralli), formé parte del taller de actuación de Ópalo (Jorge Villanueva) y actualmente trabajo con Chela De Ferrari en el Teatro La Plaza y recibo un taller de dirección con Jorge Castro", nos cuenta Jano.

Sobre la primera obra que escribió y dirigió, Jano cuenta que "cuando me gradué del colegio, me ofrecieron dictar el mismo taller en el cual tuve mis primeras nociones sobre teatro. Al final del año se produce un montaje que involucra a todos los participantes y en ese entonces había casi cincuenta chicos inscritos, por lo que era muy complicado encontrar una obra que tenga ese número de personajes y que sea apta para el público del colegio." Jano se lanzó a escribir Imagíname, la historia de un chico que vive en paralelo lo que sucede en la realidad y en su imaginación; y el escenario se divide en dos partes iguales donde se representan esos dos planos. "El concepto de la obra me parece interesante, pero se nota que no sabía lo que estaba haciendo", reconoce. "Sin embargo, la experiencia fue muy enriquecedora, porque tenía dieciocho años y tuve un primer encuentro muy intenso con la dramaturgia y la dirección."

Los actores Tirso Causilla y Nani Pease se lucieron en Las crías tienen hambre. Como lo menciona Jano, él se inspiró básicamente en el miedo que siente hacia la adultez y todo lo que implica el crecer. "Acomodar y aceptar nuestra identidad para establecer ese “yo adulto” ante los demás, es un proceso muy complejo que, al menos en mi caso, tomó mucho tiempo de reflexión. Tanto, que tuve que escribir una obra entera sobre el tema para poder tener las cosas un poco más claras", explica.

Sobre Sala de Parto

Jano forma parte activa del programa Sala de Parto. "Tiene como objetivo estimular el nacimiento de nuevas obras y autores peruanos. El festival es parte de un programa que funciona a lo largo del año y existe para celebrar el inicio del proceso de asesoría y co-producción que recibirán las diez obras seleccionadas." Para el joven autor y director, el tener un evento de tres días dedicado 100% a la escritura dramática (con invitados internacionales, lecturas dramatizadas, entrevistas y muestras) es una forma de difundir y posicionar el oficio del dramaturgo, el cual es poco conocido en nuestro país. "Es ahora que el Teatro La Plaza se suma a la lista de instituciones privadas y del Estado, que actualmente están trabajando para fortalecer y ampliar este sector."

Consultado sobre un balance del programa Sala de Parto 2013, Jano comenta que "no sabíamos cómo iba a reaccionar el público con las lecturas dramatizadas, pues no es un evento muy común en el Perú. Sin embargo, tanto para los dramaturgos y el público asistente fue una experiencia muy estimulante y particular: después de un proceso breve de ensayos con un elenco profesional y a cargo de un director destacado, el dramaturgo presenta una versión final que es interpretada por esos actores con libreto en mano, en una puesta sencilla y creativa." Jano considera que ésta y todas las actividades que organizaron fueron muy bien recibidas y el feedback que les dieron los involucrados, sirvió de estímulo para desarrollar todo lo que traerán este año.

Los dramaturgos de Sala de parto 2014 son: Giuseppe Albatrino, Anahís Beltrán, Tirso Causillas, Cinthia Delgado, Carlos Gonzales, Luis Alberto León, Juan Osorio, Rosabel Rojas, Christian Saldívar y Carlos Zarpán. "Estos dos últimos son egresados de los talleres Sala de parto que impartieron Claudia Sacha y Gonzalo Rodríguez Risco en Lima Sur y Lima Norte (respectivamente) el año pasado", señala Jano. "Y por supuesto, estamos muy emocionados de que hayan seguido escribiendo y que su esfuerzo tenga hoy este reconocimiento."

Entre los eventos en Sala de Parto 2014, figuran la presentación de invitados internacionales: la obra argentina Emilia, dirigida por el director y  dramaturgo Claudio Tolcachir, con dos funciones que tuvieron lugar el 3 y 4 de setiembre; y la obra chilena Helen Brown de Trinidad Piriz y Daniel Marabolí, con una función el 9 de setiembre a las 10:30 pm. "Las entradas para las lecturas dramatizadas y para las funciones de Emilia y Helen Brown se encuentran a la venta en Teleticket de Wong y Metro y en la boletería del teatro desde 10 soles (precio de estudiantes)", señala Jano.

Estas son las cinco lecturas dramatizadas que se realizarán durante el festival:

* LA BARRAGANA de Luis Alberto León, dirigida por Alfonso Santistevan, con un elenco conformado por Alfonso Santistevan, Rosario Verástegui, Andrea Fernández, Martin Abrisqueta y Liliana Trujillo. Se presentará el 9 de setiembre a las 7:15 pm.

* 10, 000 HORAS de Giuseppe Albatrino, dirigido por Norma Martinez, con un elenco conformado por Bruno Odar, Montserrat Brugué, Renato Rueda y Roberto Ruiz. Se presentará el 10 de setiembre a las 7:15 pm.

* DESHUESADERO de Carlos Gonzales Villanueva, dirigida por Carlos Galiano, con un elenco conformado por Fabrizio Aguilar, Christian Ysla, Michella Chale, Rómulo Assereto, Ana Cecilia Natteri y Lucho Ramirez. Se presentará el 10 de setiembre a las 9:15 pm.

* FINACIAMIENTO DESAPROBADO de Tirso Causillas, dirigida por Giovanni Ciccia, con un elenco conformado por Emanuel Soriano, Ismael Contreras, Eduardo Ramos, Grapa Paola, Haydée Cáceres, Javier Pérez y Óscar Meza. Se presentará el 11 de setiembre a las 7:15 pm.

* VIOLINES de Juan Osorio, dirigido por Mateo Chiarella, con un elenco conformado por Martín Martinez, Mayella Lloclla, Hernán Romero y José Irei. Se presentará el 11 de setiembre a las 9:15 pm.

Además, el festival contará con las siguientes actividades de ingreso libre:

- La presentación de autores que se realizará el 9 de setiembre a las 5:00 pm con una conversación abierta entre los dramaturgos ganadores para conocer las historias detrás de sus obras. Moderador: Manuel Gold.
- La Muestra del taller de Dramaturgia de Claudia Sacha y Mariana de Althaus el 10 de setiembre a las 10:00 am.
- Conversación abierta  sobre el oficio del dramaturgo y los procesos creativos entre Aldo Miyashiro y César De Maria, el 10 de setiembre a las 5:00 pm.
- Conversación abierta sobre la dramaturgia Latinoamericana con Claudio Tolcachir, Trinidad Piriz, Daniel Marabolí y Mariana De Althaus el 11 de setiembre a las 5:00 pm.
- Concierto en vivo como cierre del festival a cargo de Francois Peglau a medianoche del 11 de setiembre.
- Talleres de dramaturgia por Mariana de Althaus (Perú), Trinidad Piriz y Daniel Marabolí (Chile) y Claudio Tolcachir (Argentina) a lo largo de todos los días del festival. 

Sergio Velarde
9 de setiembre de 2014

miércoles, 27 de agosto de 2014

Crítica: BARE: EXPUESTOS

Sólido músical contra la discriminación. 

Bare: Expuestos es un pertinente musical rock, estrenado en una época decisiva, llena de necesarios cambios en nuestra sociedad. Siguiendo la estela de algunas sólidas propuestas teatrales, como la creación escénica Desde afuera o el musical La Jaula de las Locas, montajes que denunciaban, cada uno en su particular estilo, la absurda discriminación que todavía sobrevive hoy en día, el musical Bare: Expuestos aborda las vivencias de un atribulado grupo de adolescentes en un internado católico mixto en Norteamérica. El espectáculo, que llega por primera vez a Latinoamérica gracias a la novel Asociación Cultural Teatristas, fue escrito en el 2000 por Jon Hartmere Jr. y Damon Intrabartolo y traducido al español por Valerie Urrunaga (también directora y actriz del montaje) y Rodrigo P. Campos. Los resultados, pese a algunos aspectos puntuales por mejorar, son bastante auspiciosos, teniendo en cuenta las dificultades que implica estrenar un “verdadero” musical, con todas las de la ley, en nuestro medio.

Todo gira en torno a la relación amorosa entre los jóvenes estudiantes Peter (Carlos Casella) y Jason (Gabriel Gil): el primero, abiertamente homosexual y soñador; y el segundo, popular y reacio a descubrir su identidad sexual. Ellos se encuentran ensayando una versión de Romeo y Julieta, dirigidos por una sensata monja (Trilce Cavero), y al lado de un grupo de adolescentes, todos ellos inmersos en sus típicos problemas: búsqueda de identidad, consumo de drogas, rechazo y bullying. Los problemas aparecen con la elección de Jason como Romeo y una nueva chica llamada Ivy (Urrunaga), que interpretaría a Julieta, y que aparentemente tiene una reputación de “chica mala”. Los muchachos cuentan además con un rígido sacerdote (Mijail Garvich), pero que poco puede hacer para servirles de guía. La ejecución musical del conjunto, dejando de lado las ocasionales y molestas respiraciones sobre los micrófonos personales, resulta bastante sólida. La escenografía, en un escenario con dos niveles y un andamio multiusos, resulta funcional, dejando libre el espacio para los bailes grupales.

A destacar las sentidas actuaciones de Casella y Gil, que sostienen de manera notable el drama, armados únicamente con sus melodiosas voces y una gama de emociones a flor de piel. Interesantes también las relaciones que cada uno de ellos desarrolla con sus familiares, como la hermana de Jason (Lorena Rodríguez) y la madre de Peter (Úrsula Carranza). Mención especial para la participación de Cavero en doble papel; su portentosa voz, que tan bien se aprovechó en Los Locos Addams, le permite realizar aquí también un destacable y divertido trabajo. Se resiente, eso sí, el poco desarrollo dramático del resto de los estudiantes, quienes sí se lucen en las coreografías grupales. Acaso la doble función de Urrunaga la haya pasado factura a la caracterización de su personaje, no así a su evidente calidad vocal. Bare: Expuestos, que todavía puede verse en el Teatro Federico García Lorca del Centro Cultural Español,  es un logro indiscutible de nuestro teatro independiente, que se convierte en mucho más que un entretenido musical y que demuestra que realizar este tipo de espectáculos con calidad, ya no es una tarea imposible.

Sergio Velarde
27 de agosto de 2014     

Críticas: JUAN SIN MIEDO


Jugando a contar
EL TEATRO SABE
Gabriela Javier Caballero

Alegres aventureros
EL ESCENARIO IMAGINADO
Eder Guarda

Juan sin miedo, o las apariencias a veces engañan
EL TEATRO DE MI VIDA
Alonso Chiri