jueves, 4 de febrero de 2016

Entrevista: MICHAEL JOAN

“El director es un facilitador de procesos”   

La presencia en Perú de Arístides Vargas, uno de los más importantes dramaturgos sudamericanos, ha sido en parte posible gracias al dedicado trabajo de la asociación cultural “La Vale”, a cargo de la sólida pareja conformada por Claudia del Aguila y Michael Joan. Este último participó como actor en La República Análoga (2014) y como director, en La edad de la ciruela (2014) y Ana, el mago y el aprendiz (2015); tres interesantes piezas del director de Malayerba, que cosecharon aplausos del público y de la crítica. Justamente, Michael fue premiado por El Oficio Crítico como el mejor director en la categoría de Comedia o Musical, por su trabajo en la obra que dirigiera el año pasado. “Arístides me ha marcado muchísimo, es como un padre para mí”, menciona Michael. “Cuando viajamos a Quito, nos hospedamos en su casa y conversamos todo el día de teatro junto a su esposa Charo Francés. Hablamos de la ética en el teatro, del hecho de trabajar con seres humanos y cómo la relación entre personas es fundamental para la creación escénica.”

Sus inicios en el teatro

Michael entró al teatro de casualidad. “En los 90s estudiaba derecho en la Universidad de Lima y caminando por la Universidad vi un letrero en el que había una convocatoria para un taller de teatro. Postulé, porque me llamó la atención”, recuerda. “Comencé a hacer mis pininos en la universidad y con el pasar del tiempo entré a diferentes talleres con Maritza Gutti, Aristóteles Picho o la escuela Pataclaun hasta qué y siempre abusando de la casualidad, llegó a mis manos un folleto que decía: EL  TUC vuelve a latir”. Ante confusiones existenciales sobre dedicarse a su pasión y abandonar la carrera  o hacerle caso  a la gente sobre lo poco rentable del teatro, le preguntó a sus maestros si él servía para las artes escénicas “Maritza me dijo que si yo no servía para el teatro, ya me lo hubiera dicho; y Aristóteles me recomendó que termine Derecho y que siga paralelamente con la actuación. Así es que tomando quizás una de las decisiones más responsables de mi vida, abandoné la carrera y postulé al TUC”. Es así que Michael inicia su carrera profesional en el teatro, con maestros como Alberto Isola,  Coco Chiarella, Ana Correa, Mirella Carbone, Francois Vallaeys, Teresa Ralli, Celeste Viale, entre otros. “Pero siempre, mientras he estado en el TUC y cuando egresé, he llevado talleres en el Perú y en extranjero, porque siento que debo reinventarme e ir encontrando mi propia teatralidad y he tenido la suerte de aprender con Roberto Ángeles, en el Celcit de Argentina, en el New York Film Academy y sobre todo en Malayerba.”

“Mucha gente no lo sabe, pero yo empiezo dirigiendo Perú Vas (2007). Mi rol era el de producir esta experiencia, pero surgieron algunas eventualidades y por cosas del destino terminé haciendo  las primeras dramaturgias, dirigiendo y hasta actuando en el bus”. Luego se le presentó a Michael un contrato para trabajar como director en un canal local televisivo en Nueva York, “Era un canal pequeño que emitía señal sólo en Neuva York y me gustaba el trabajo pero me faltaba y extrañaba estar en el teatro. Por suerte pude convencer a algunos estudiantes latinos del Actor’s Studio y de la Facultad de Teatro de la Universidad de Nueva York (NYU) para hacer una obra de teatro que fortalezca a la identidad latina en una ciudad con tantas razas como lo es Nueva York y un par de meses después estrenamos “Foverer Latino” en un off, off, off recontra off Broadway, porque era como una pequeña sala de cámara en la parte trasera de un bar-restaurant.”

Las artes escénicas

¿Cuáles son las características que debe tener un buen actor? “En el rol de director cre que la disciplina es básica”, contesta Michael. “El actor debe tener amor por lo que está haciendo, no puedes trabajar con gente impuntual, pelearte para que se aprendan el texto. Me gusta trabajar con actores que tengan respeto por todo el equipo que está trabajando en un proyecto pero sobretodo que se respeten asímismos”. Para Michael es importante la relación de personas, tal como lo aprendió del maestro Arístides. “Me gusta el actor que propone y dirigiendo soy mucho de hacer coaching (soy coach internacional) y se me ha quedado el chip de terminar una escena y antes de dar notas prefiero preguntar: ¿Cómo se han sentido? o ¿Qué crees de debes probar si pasamos nuevamente la escena? Me gusta trabajar dentro de la comodidad del actor y con el método en el cual se sienta seguro y me ofrezca verdad”, revela. Además, afirma que en el Perú el método más trabajado es el de Stanislavski, publicado por otras personas luego que éste muriera y que expresamente menciona que es un método que debe evolucionar. “Me entrevisté en Nueva York con el decano de la NYU y me preguntó qué método dominaba, le dije que el de Stanislavski y me respondió que ese método no lo ven desde hace 40 años”, menciona Michael, mientras nos comenta que existen otras vías para llegar al personaje como actores.

Por otro lado, Michael menciona que un buen director de teatro debe ser “flexible y al mismo tiempo estricto; para mí, como director, después de la primera lectura, les digo a mis actores que vamos a descubrir la obra en el camino, que no tengan ideas previas porque el escenario nos va diciendo qué hacer en escena”. ¿Cómo hacer para que la escena siempre parezca tener vida? “El proceso de creación de una obra no muere en el estreno de la misma, sino más bien se tiene que ir alimentando hasta el final. La gente que va al estreno de mis obras no ve lo mismo en la última función, podemos cambiar vestuario o elementos; aparecen nuevos estímulos  que el actor va descubriendo y que el director va considerando o no, esto motiva al actor para que no se vuelva mecánico. Arístides me decía que muchos actores y directores ensayan para que la obra sea perfecta, pero somos seres humanos y  la perfección no existe; al trabajar en el aquí y ahora estamos constantemente expuestos al error y el ensayo no es para buscar la perfección, sino para resolver en escena en caso surgiera algún imprevisto en ella”, asegura Michael. “Esforzarse en la perfección de la obra, la vuelve falsa”.


Para Michael, un director de teatro debe ser un facilitador de procesos, es decir, va dándose cuenta de lo que necesita la obra logrando comodidad en sus actores y en el equipo que trabaje en el proyecto. ¿Cómo te defines como actor? “Cuando me toca ser actor, me pongo en las manos de mi director y lo que menos hago es pensar en cómo yo lo haría, soy muy puntual y sobretodo, me gusta proponer con respeto a mi director y mis compañeros”, asegura. “Por ejemplo, en la obra Telefonito.es, que dirige Sergio Paris, es la primera vez que actúo una obra escrita por mí, pero dirigida por otro y mientras ensayábamos y veía la nueva lectura de Sergio, me gustaba mucho más que los pensamientos que yo tenía mientras la escribía. Ahora estoy fascinado y cada función la disfruto muchísimo. Recuerdo mucho las palabras de Aristides cuando dice: El texto es mío, hasta que lo publico. En las manos de otro director y otro elenco ya no es mi obra, sino de ellos. Como dramaturgos no podemos ser egoístas, ni tampoco el director puede imaginarse qué es lo que realmente quise decir; por lo tanto, no me gustan los directores que siguen al dedillo cada indicación sino los que hacen su propia teatralidad con el texto."

Entre magos y aprendices

¿Por qué estrenar Ana, el mago y el aprendiz en el 2015? “Siempre utilizamos obras que nos mueva algo en la memoria”, responde Michael. “El abuelito de Claudia, que estaba muy enfermo, quería ver actuar a su nieta. Le dije a Claudia que deberíamos hacer una obra que se la podamos llevar a su sala. Lamentablemente, nunca llegó a verla, murió mientras que estábamos en ensayos.” La pieza nos presentó a tres curiosos personajes: el mago fanfarrón, su aplicado aprendiz y una melancólica mujer en busca del amor de su vida. “Fue una puesta minimalista en la que Arístides hablaba de la ilusión, de las cosas que me cuestiono como ser humano. Con interrogantes como a dónde queremos llegar, qué queremos de la vida, qué nos motiva, qué hace que la ilusión cambie algunas cosas”, reflexiona.

Para su compañera, la actriz y directora de La Vale, Claudia del Águila, solo tiene elogios. “Para mi ella es todo; me motiva, me alienta y es la única persona que le hace caso a mis locuras. No es porque sea mi esposa, pero además siento una gran admiración por ella como mujer de teatro; Es una tremenda actriz: En La República Análoga, La edad de la ciruela y en Ana, el mago y el aprendiz ves a una actriz con recursos, que no se repite y tiene la posibilidad de trasformase y jugar, usualmente no veo trabajos así”, comenta.

¿Actualmente estamos en un auge en el teatro“Creo que hay más cantidad de obras y con mayor calidad definitivamente pero en el 2015 me parece que Piaf y  Avenida Larco fueron las únicas con salas llenas en cada función, mientras que el resto estuvimos con mitad de sala llena  y con mucho esfuerzo y hasta suerte”, reconoce Michael.  Es por ello que La Vale ha emprendido un proyecto que busca remontar esta situación. “Estamos  elaborando un proyecto que pueda incentivar y promover la cultura teatral, despertando el interés no sólo de un personas ya identificadas con el quehacer teatral, sino también queremos generar un nuevo público para las artes escénicas. No debemos apostar por uno mismo, se debe apostar por todos. Se tiene que romper ese sistema de egoísmo: impulsemos todos el teatro en el país, no nos pongamos marcas y rememos todos hacia el mismo horizonte”, concluye.

Sergio Velarde
25 de enero de 2016

miércoles, 3 de febrero de 2016

Estreno: LA EDUCACIÓN DE LOS CERDOS

TOC Teatre, compañía española, llega a Lima para presentar su nuevo espectáculo   

“La educación de los cerdos” de Víctor Zegarra Montes se estrenará el próximo 6 de Febrero en el Teatro Ensamble (Av. Bolognesi 397 - Barranco) a las 8pm, estando los sábados y domingos de este mes hasta el 21. Venta de entradas en Teleticket de Wong y Metro y en la misma taquilla del teatro los días de función.

SOBRE LA OBRA
La educación de los cerdos es una obra inspirada en La cata, un cuento del escritor británico Roald Dahl, obra cargada de un sentido del humor macabro e irónico. Esta pieza es en sí una crítica social, en la que se presenta un mundo burgués, aparentemente inmaculado, que se desmorona por momentos, dando paso a los instintos más oscuros y humanos que se manifiestan en cada personaje, dejando que el ser se descubra en su esencia, independientemente de su condición social.

SINOPSIS
Mike y su esposa Margaret ya lo tenían todo listo para recibir a su invitado de honor. Richard era un famoso gourmet y presidente de una pequeña sociedad gastronómica conocida. Mike y Margaret se esmeraban cada vez que recibían a este invitado y no iban a hacer una excepción en esta noche, donde se les presenta una oportunidad de adquirir un mayor prestigio social en el círculo. En estas cenas, Mike solía retar a Richard para que adivinara el tipo de vino servido con una apuesta. Sin embargo, en la cena de esta noche, Mike está convencido de que Richard no adivinará jamás el vino presentado en esta ocasión. Richard, seguro de sí, le planteará a su anfitrión una apuesta un tanto arriesgada.

SOBRE EL PROYECTO
Para realizar este proyecto, la compañía decidió instalarse en Lima unos meses antes para crear el montaje desde acá, con toda la influencia que el entorno conlleva en una actividad teatral creativa, introduciendo tanto en el elenco como en el equipo en general profesionales peruanos, en un intercambio muy enriquecedor.

EL EQUIPO
ELENCO: Camila Abufom, Ángela Mesa, Samuel León y Víctor Zegarra.
DIRECCIÓN: Víctor Zegarra Montes.
ESCENOGRAFÍA: Diana Solís.
FOTOGRAFÍA: Romina Vera.
MÚSICA ORIGINAL: David Orduña.
PRODUCCIÓN GENERAL: TOC Teatre

LA COMPAÑÍA
TOC Teatre es una compañía profesional de teatro de origen español, que nace en Barcelona de la necesidad de expresar y de compartir una visión diferente del mundo, con obras de cosecha propia, cargadas de crítica social, ironía, sarcasmo, inocencia y poesía, capaces de despertar en el espectador su sentido más crítico y humano. La compañía se apoya sobre un cimiento sólido, buscando constantemente un lenguaje personal, fusionando una multitud de disciplinas artísticas, creando un muy particular lenguaje teatral. En nuestra ópera prima, A dos alas de la libertad, indagamos sobre el terreno de lo absurdo y los bufones, con personajes creados desde la fisicidad y el gesto.

Reestreno: EL REY DE LAS AZOTEAS

Julio Ramón Ribeyro en los escenarios   

Basada en el cuento de uno de los escritores más importante de las letras peruanas, este sábado 30 de enero se reestrena la obra de teatro familiar El Rey de las Azoteas. Julio Ramón Ribeyro inspira este montaje a partir del cuento "Por las azoteas", que escribiera en Berlín hace ya más de medio siglo. La historia, escrita y dirigida por Herbert Corimanya, nos muestra a un niño que durante sus vacaciones de verano se ha ido apoderando de azoteas vecinas en busca de aventuras; así conocerá una nueva amiga y, juntos, intentarán penetrar en los dominios del Hombre Chatarra.

Una conmovedora obra para toda la familia, llena de magia y diversión. Con las actuaciones de Willy Gutiérrez, Martín Velásquez, Emily Yacarini y Miguel Campana. La temporada va del 30 de enero al 28 de febrero en el C.C. Ricardo Palma (Av. Larco 770, Miraflores), todos los sábados y domingos a las 4pm.

Entradas a la venta vía web por Atrapalo.pe, PapayaPass y en la boletería del teatro (una hora antes de cada función).

General: S/. 25. Estudiantes, jubilados y niños: S/. 15.

CONTACTO:
María Inés Vargas Producción ejecutiva
997009808
BUTACA Arte & Comunicación

Correo: butaca.arteycomunicacion@gmail.com

lunes, 1 de febrero de 2016

Entrevista: CECILIA TOSSO

“Hay que hacer la comedia en serio”   

Proveniente de una familia de consumados artistas, Cecilia Tosso es, sin lugar a dudas, una de nuestras mejores actrices nacionales con 30 años de trayectoria. “Somos un grupo ahora numeroso en la familia: la generación comienza con mi tío Ricardo (el papá de Ricky), después el mismo Ricky yo, ya de grande, aunque desde niña trabajaba como actriz”, afirma Cecilia. Ella ganó el premio del público por la encuesta propuesta en El Oficio Crítico por su destacada labor en la comedia Desnudos en la pensión dirigida por Jonathan Oliveros el año pasado. Y es que Cecilia tuvo grandes maestros. “He aprendido de Osvaldo Cattone,  Leonardo Torres Descalzi, Tito Salas, mi tío Ricardo, Sergio Arrau, Ernesto Cabrejos, Luis La Rocca, Ricardo Cabrera y en los últimos tiempos, con el joven director Jonathan Oliveros, todos excelentes profesionales”, enumera.

Su vida en el teatro

“Si bien he llevado algunos cursos, siempre me he desarrollado con la práctica; en mis tiempos así se hacía”, asegura Cecilia. Su primera obra profesional fue ¿Por qué no hacerlo en el sofá?, una comedia del actor Roberto Servando, que dirigiera él mismo. “Comenzamos en El Ático, con Jorge López Cano, mi tío Ricardo, Jorge Legrand y Paco Martin”. Si bien Cecilia posteriormente se atrevió a dirigir (como ella misma dice) al grupo de una empresa que la contrató, sí ha hecho mucha producción, llevando durante diez años diversas obras a provincias. “Es ahora que nuevamente se empieza a recordar mi nombre, al trabajar en temporada con Jonathan Oliveros, pero mi trabajo base es la de promover y colocar funciones pre-vendidas a nivel nacional, con actrices como Yvonne Frayssinet, Mónica Dominguez, Patricia Frayssinet,  Anita Sarabia y Laly Goyzueta. Las obras funcionan muy bien, porque el público de provincia está ávido de teatro y en Lima no se sabe de esto, por lo que pareciera que uno no estuviera trabajando”, afirma sonriendo.

Cecilia tuvo la suerte de trabajar con dos grandes artistas en aquella gloriosa época del teatro de la comedia, de las que Tito Salas y Osvaldo Cattone eran los grandes referentes. “Tito era muy talentoso”, recuerda. “Un buen director, estupendo actor y gran amante del teatro. Hicimos seis u ocho temporadas juntos, incluso en la época del terrorismo, cuando los teatros se quedaban apagados por las bombas y se continuaban las funciones con velas. La función siempre debe continuar”, rememora. De la misma manera, para Cattone, que acaba de cumplir 83 años, solo tiene elogios: “Como compañero es extraordinario y como director, muy puntillista y específico. Tiene muy claro todo lo que quiere hacer, sabe qué quiere de cada uno de sus actores, insiste e insiste hasta que llega a su objetivo”. Justamente, Cecilia ha sido convocada nuevamente por Cattone para su actual temporada, llamada La vida es color de rosa. "Una obra extraordinaria y conmovedora, con actores de primerísimo nivel de los que me congratulo en formar parte y además, me agrada que me vea más gente que no me ve muy seguido (risas)”, menciona.

Son innumerables los montajes en los que Cecilia participó, pero tiene algunos que le vienen inmediatamente a la memoria. “Con Tito Salas hicimos Cena de matrimonios, una obra muy linda; me gustó también hacer con él La zorra  y las uvas; en el Marsano, disfruté muchísimo hacer Relaciones peligrosas, Chismes, también Perdidos en algún lugar, cuando las historias se podían poner por 9 meses o hasta un año”, recuerda. Actualmente, Cecilia tiene en repertorio varias obras, como su “caballito de batalla” Nosotras que nos queremos tanto, con Yvonne y Patricia Frayssinet, Mónica Domínguez y Paloma Yerovi, cuando corresponde; así como seis comedias al lado de su compañero de vida Gustavo Mac Lennan, que presentan por todo el Perú, deliciosas y divertidas comedias que divierten y enseñan.

El género de la comedia y futuros proyectos

Todavía existen personas (e inclusive algunos artistas) que menosprecian el género de la comedia. “¡Es que la comedia hay que hacerla en serio!”, exclama Cecilia. “Uno no busca hacer reír, uno tiene que hacer reír con el texto. La comedia puede ser tan deliciosa como una historia conmovedora, el público debe conmoverse con las risas. Si se trata de hacer payasadas, pues todos nos ponemos la bacinica sobre la cabeza.” Para Cecilia, ningún género debe ser menospreciado. “Respeto mucho a aquel que puede hacer reír con una bacinica en la cabeza, me parecen maravillosos los mimos, los titiriteros; cada uno en su espacio hace su arte y el público lo agradece.”

Casualmente, Cecilia se topó en una reunión con una actriz que dijo en voz alta que jamás ve comedias, porque eso no es teatro. “Le pregunté ¿Y usted qué hace?, ella dijo que hacía “teatro serio”,  entonces “¿qué es lo otro?”, dije yo; “no, respondió, eso no es teatro, eso es teatro comercial”;  le contesté “todos cobran entrada, porque si no la cobran pasan sombrero, no entiendo su menosprecio, nadie trabaja gratis”; la dama se disculpó: “no he querido decirlo así, lo siento”; “está bien, tenga cuidado la próxima vez”, terminé.”

“Los requisitos para un buen actor de teatro son tener talento, dedicación y estudio, en ese orden, porque muchos quieren estudiar, otros son dedicados, pero tal vez no tienen talento”, asegura Cecilia. “Pienso que el talento se va perfeccionando, pero uno nace con él; creo que todos nacemos con dones para determinadas cosas en la vida. Alguien puede tener talento para las matemáticas, para desarrollar programas de computación, música, gimnasia; yo sé que si hubiera desarrollado mi talento natural, tal vez hubiera podido ser una buena gimnasta. En mis tiempos no se podía, uno tenía que estudiar y prepararse para la vida”. Cecilia no solo es actriz, sino también comunicadora. “Profesionalmente soy especialista en el Sistema Privado de Pensiones”.

Por otra parte, afirma que un buen director de teatro debe “tener clara la historia que quiere contar y juntar un grupo de actores que la representen. Ese casting es el 50 % de la propuesta. Y que el público disfrute, ya sea conmoviéndose o divirtiéndose, participando con sus risas, sus silencios y sus lágrimas. El actor es consciente de eso mientras participa en la obra.”

Sobre sus proyectos para este 2016, Cecilia estará en la reposición de Desnudos en la pensión, por una breve temporada. “Además, he sido invitada para hacer dos películas y estoy revisando tres textos para este año, pues nos esperan en provincias”, anuncia feliz. También se prepara para iniciar labores profesionales como  vicepresidente de Inter Artis Perú, por la que fue elegida el año pasado. Sobre la actual temporada en la que participa, La vida color de rosa, Cecilia asegura que uno de los personajes que le agradaría interpretar en el futuro es el de la madre. “Es un trabajo increíble el de Grapa Paola, espero algún día poder interpretarlo”, concluye sonriendo.

Sergio Velarde
20 de enero de 2016

Entrevista: OMAR DEL ÁGUILA

“No hay mayor talento que el de ser persistente”    

Una de las más gratas sorpresas de fin de año fue el reconocimiento a la trayectoria de Sara Joffré, a través del triunfo de la puesta en escena de En el jardín de Mónica (primera pieza escrita por Sara en 1961) en la AAA, como la mejor obra en la categoría de Drama dentro de la encuesta publicada por El Oficio Crítico 2015. Su director Omar del Águila, ganador también de la encuesta como el mejor trabajo de dirección, refiere que la dramaturga y crítica chalaca ha dejado un legado grande entre todos nosotros. “Ella ha arriesgado mucho durante toda su vida, nosotros debemos arriesgar para transformar”, afirma convencido. “Debemos generar nuevos espacios, abandonar nuestra zona de confort y arriesgar. A ella se le recuerda mucho, por eso (este montaje) fue nuestra obra institucional. Creo que fue la mejor manera de cerrar el ciclo a casi un año de su partida, el recordarla. Más que hablar, hay que hacer.”

Sus inicios en el teatro

“Yo era muy fanático de las películas y quería actuar en cine”, recuerda Omar. “Dentro de mi ignorancia en ese entonces (ahora tengo otro tipo de ignorancia) busqué escuelas de actuación solo para cine. Entonces conocí al profesor Fernando Flores, que me recomendó escuelas de teatro. Es así que entro a la ENSAD y me enamoro del teatro”. De la Escuela, Omar tiene muy buenos recuerdos de los profesores Sergio Arrau y Guadalupe Vivanco. “Yo formé parte del grupo de los guadalupanos. Es que ella tiene hasta ahora el tema del trabajo físico estético corporal que aprendió en Brasil; hay una gran influencia del teatro físico en sus espectáculos”. Por otra parte, rescata de Arrau la perspectiva de poder equivocarse y seguir haciendo.

Omar debutó oficialmente como actor en la puesta en escena de Pocahontas, estrenada en el auditorio del colegio Newton y producida por Horacio Paredes ya finalizando los noventas, con artistas que todavía dan la lucha en las artes escénicas. La dirigió Gustavo Pastor y participaron Armando Machuca, Mikhail Page, Fernando Flores, Cynthia Schreiber, Beto Romero, entre otros. “Lamentablemente no funcionó”, menciona. “La Molina sigue todavía quedando muy lejos.” Omar asegura que el teatro familiar es un trabajo muy duro. “No hay mayor verdad y sinceridad que la de un niño. No he escuchado de un menosprecio al teatro infantil. Pienso que todo teatro es serio; además, muchos hemos empezado haciendo teatro infantil, de ahí hemos pasado al teatro serio (risas).”

La primera obra que dirigió Omar fue la ya mencionada En el jardín de Mónica, pero él ya había co-dirigido anteriormente. “Con Gabriela Fernández dirigimos y actuamos en Marta y Mamerto en el 2003. Fue un trabajo de dirección en la ENSAD. Luego le pedimos ayuda a Arturo Fernández, quien sigue haciéndola con el grupo Teatro a Ultranza con el nombre de ¿Sueño o pesadilla?. Años más tarde colaboraría estrechamente con Diego La Hoz en Espacio Libre, con la obra Especies (2011), y  por otro lado, con el colectivo Teatro del Riesgo junto a Jonathan Oliveros, comprendió que aún no tenía la capacidad de actuar y dirigir. “Es complicado, no tienes una mirada más abierta.” Así se estrenaron piezas como Carne de mujeres (2013) y Tú no entiende nada (2011). Sin embargo, Omar considera que es una ventaja que un director sea también actor. “Al menos a mí me sirve”, sentencia. “Puede aportar el conocer el tema escénico desde adentro; aunque hay otros que nunca actúan, pero sí tienen visión y criterio, y lo hacen muy bien. Pero yo dirijo como si fuese actor. Le doy peso al intérprete: él es creador de su propia escena, yo soy como guía, es la dramaturgia del actor desde la escena.”

El teatro y el jardín

“Pienso que un actor debe tener honestidad, a través de ello sale lo orgánico”, reflexiona Omar. “También debe tener un concepto de trabajo en equipo, ser colaborativo. Por más que sepa actuar, cantar o bailar, si hay mucha soberbia y ego, entonces no sirve. Algunos son muy buenos, pero lamentablemente son ególatras”. Acerca del tan mentado talento con el que nacen los actores, Omar asegura que “hay gente que nace con él y otros que no nacemos con talento y eso se va cultivando. Yo he sido afortunado de nacer sin talento: eso ha hecho que busque, que lea, que investigue más. No hay mayor talento que el de ser persistente.” Por su parte, afirma que un director de teatro debe saber escuchar a sus actores y tener criterio para saber en qué momento decir ciertas cosas. “Los actores proponen todo el tiempo, así que uno debe saber escuchar. Eso ya es bastante. Una vez, Ximena (Arroyo) me dijo que yo tengo un orden dentro de mi desorden. Pienso que un montaje se ordena con los actores, el escenógrafo, el luminotécnico: yo puedo tenerlo claro, pero también puedo estar equivocado. En En el jardín de Mónica hubo muchas propuesta que sumaron.”

Justamente fue la novedosa propuesta de En el jardín de Mónica la que concitó tanto interés por su montaje. Primero, porque incluyó cuatro actores en lugar de los tres acostumbrados (para interpretar a Mónica, la Niña y el Niño) y después, porque se atrevió a recitar las acotaciones de Sara en la puesta. “Esto último fue propuesta de una de las actrices. Todos entendemos que la obra es muy poética, como también lo es la introducción. Estuvimos leyéndola y leyéndola, y decidimos incluirla. Ana (Santa Cruz) y Yamil (Luzuriaga) acotan la escena y esto servía dentro de la propuesta. Queríamos romper la pieza, porque dramáticamente Mónica sostiene toda la obra y acaso era tedioso ver solo a la actriz”. Por otro lado, trabajar al lado de Arroyo siempre es un placer. “Trabajo con ella desde hace tiempo, nació de ella la propuesta que dirija la obra”, afirma. “Ella me enseña mucho todo el tiempo como gestora cultural. Yo había trabajado en Yerma como su asistente de dirección. Ella es una mujer que está investigando y creando siempre. Espero poder volver a dirigirla, nos hemos reído pero también batallado”, reconoce.

¿Qué significó dirigir esta emblemática obra de Sara Joffré en la vida de Omar? “Tuve mucho miedo, En el jardín de Mónica es una obra que todos conocen. Nosotros rompimos la pre-escena, incluimos acotaciones y agregamos un personaje. Estoy seguro que ella se hubiera alegrado y molestado a la vez”, asevera. La primera intérprete de Mónica estuvo en el estreno: la legendaria actriz Aurora Colina. Omar estuvo pendiente de su reacción, ella solo le dijo que le agradó y que tomarían un café luego. “Quedó pendiente el café, ya te contaré lo que dijo (risas)”. La obra regresa en la AAA en abril y Omar ya está contactando al primer director de la puesta en el 61, Alonso Alegría. “Además, queremos mover el montaje en este 2016, hacerlo en un espacio abierto. Estamos armando una nueva obra institucional para junio, en la que seguramente estaré en producción. Y con Teatro del Riesgo queremos montar a nuestro estilo Historietas de Paco Caparó”, finaliza.

Sergio Velarde
23 de enero de 2016

viernes, 29 de enero de 2016

Entrevista: RICKY TOSSO

“El actor debe ser más orgánico y menos teórico”   

“Mi papá actor, mi mamá actriz: si no hubiera sido actor hubiera sido actriz”, comenta un imperturbable Ricky Tosso, quien sorprendió al ganar el premio otorgado por el público de El Oficio Crítico como el mejor actor de reparto en la categoría Drama. Y es que su personaje en la puesta de Chico encuentra chica, si bien es cierto aporta inicialmente la vena humorística al montaje, es en su última escena, cuando sufre un problema de salud, la que le da un giro dramático. Ricky supo imponer su presencia, con sus 45 años de vida artística, en esta producción de la Asociación Cultural Plan 9. “Sí creo que mi destino estaba trazado. No me quedaba de otra. Además, tuve excelentes maestros, como mi padre (Ricardo Tosso), Pedro Aleandro (padre de la notable actriz argentina Norma Aleandro), Raúl Serrano (de la Escuela Municipal de Arte Dramático en Buenos Aires) y en el humor, Guillermo Guille (productor de televisión). Y por supuesto, cada alumno, cada compañero y cada director”, afirma.

El compromiso con el teatro

Desde el inicio, Ricky tuvo muy claro el compromiso con las artes escénicas. “Cómo me habrán metido la disciplina teatral en la cabeza, que cuando estaban velando a mi padre, yo estaba en función; a ese nivel”, recuerda. Por otro lado, nunca falta el menosprecio de algunos por el género de la comedia, al que Ricky se ha dedicado durante tantos años. “Es que no saben hacer humor”, asegura. “Le tienen miedo a la comedia. La primera máscara que sale entre los griegos es la comedia, luego la de la tragedia. Más adelante, la tragedia gana más renombre en todo el imperio griego y después, la comedia vuelve a destronarla. Siempre ha sido esta guerra. Y claro, hacer reír es una cosa muy seria”, sentencia. Sin embargo, Ricky ha intervenido últimamente en varios montajes dramáticos, demostrando su versatilidad. “Ahora puedo darme el lujo de hacer lo que quiera, pero enfrento los personajes de la misma manera.”

“Si no juegas, si no te diviertes en escena, entonces estás fregado”, así es de claro Ricky para explicar su método actoral. “Para mí, el actor no debe actuar, debe ser orgánico y menos técnico, así llega al espectador mucho más rápido”. ¿Cuáles deben ser las condiciones que debe tener un buen actor teatral? “Debe tener cancha y concha para subir a un escenario, no debe tener miedo”, responde. “Además, debe ser muy disciplinado y amar su profesión ante todo”. Para Ricky, los actores son los mentirosos más grandes del mundo, porque cuentan historias que no son ciertas; pero si las dicen con verdad y el público les cree, entonces reciben el mejor pago que es el aplauso. Por otro lado, acerca de los directores de teatro, Ricky menciona que “deben tener criterio, ser grandes ajedrecistas para mover sus fichas y ganar por jaque mate, además de siempre pedirle al actor que proponga, y no ser un tirano.”

Los montajes y proyectos

Chico encuentra chica, escrita por Rebecca Gilman y adaptada para la escena por David Carrillo, fue una atípica apuesta de Plan 9 incursionando por primera vez en el thriller, en donde la autosuficiente Teresa (personaje que interpretara Gisela Ponce de León) va derrumbándose poco a poco ante el progresivo y despiadado acoso de un pretendiente. “Fue pertinente hacer la obra”, asegura Ricky. “David me preguntó qué papel te gustaría hacer y yo le dije que este (un mordaz fotógrafo de calatas); fue un personaje chiquito, pero fuerte. David me permitió incluir algunos gags (como el del poco “corazón” de Teresa, línea de antología) y fluir con la letra”. Para Ricky, la pieza sorprendió por su logrado desarrollo, pues al inicio es el chico el despreciado por esta mujer amargada. “Luego el público va cambiando y se solidariza con ella. Yo siempre la ataco, hasta que al final se convierte en mi amiga.”

Otro interesante montaje en el que participó Ricky fue Hombre mirando al sudeste de Eliseo Subiela, estrenado en el MALI, como el psiquiatra que atiende a un paciente que asegura ser extraterrestre, y en donde compartió protagonismo con Santiago Magill. “Ya habíamos trabajado juntos en una novela (Isabella) hace mucho años, él es muy disciplinado”, refiere. La cinta original, en la que se basa la pieza teatral, fue estrenada en 1986 y Ricky la vio un año después, cuando vivía en Argentina, específicamente en la ciudad de Chacabuco, a 50 kilómetros de Junín, lugar en donde suceden los hechos relatados por Subiela. “Vi la película como 5 o 6 veces cuando se estrenó en su momento. El anteaño pasado estuve en Buenos Aires y quería ver la obra protagonizada por el actor Lito Cruz como el psiquiatra, pero finalmente no puede verla”, relata. “Es una obra de a dos, muy difícil. En el cine, el extraterrestre es el protagonista; en el teatro, es el psiquiatra. Nadine (Vallejo, directora teatral de Hombre mirando al sudeste) me fue a ver cuando estaba haciendo Chico encuentra chica. Me preguntó si quería hacer una obra con ella; yo le pregunté ¿qué obra?; y ella me dijo “Hombre mirando al…”; ¡sí! le dije inmediatamente. Fue algo del destino, fue una obra muy difícil y muy intensa.”

Actualmente, Ricky se dedica a la enseñanza en su escuela Espacio Alterno. “También estoy ensayando con Patricia Barreto la obra ¡Ay, amor!, que se estrenará en el ICPNA en febrero. Y durante el año estaré en tres obras que se estrenarán en el Teatro de Lucía, en el Olivar y en el Teatro Larco con Plan 9”, nos cuenta. ¿Algún consejo para los jóvenes que quieren dedicarse a la actuación? “Si quieren ser actores o bailarines o algo relacionado con el arte, que no les corten alas. Yo sé que los padres piensan que no es una carrera, pero está en ellos convencerlos. Hablen con sus familias, explíquenles el porqué quieren dedicarse al arte, que les dejen ser lo que quieren ser”, reflexiona. Sin embargo, Ricky reconoce que esta carrera es muy fluctuante. “Normalmente no tienes trabajo… y otras veces, tampoco”, concluye.

Sergio Velarde

22 de enero de 2016

Evento: XV FESTIVAL DE TEATRO PARA NIÑOS

En febrero en el Auditorio ICPNA Lima Centro   

El ICPNA reúne a nueve elencos teatrales comprometidos con la difusión y desarrollo del teatro para niños en su décimo quinta edición del “Festival de Teatro para Niños”. Sin duda, una excepcional oportunidad para apreciar estupendas, divertidas y aleccionadoras historias en estas vacaciones escolares. Participan: Sendar Producciones, Techno Children, Amarionetta, Grupo Imagen, Fame Producciones, Vicky Paz Producciones, Asociación Cultural Winaray, Comunikando Senti2 y KMM Producciones. Las funciones serán del 3 al 19 de febrero, los días miércoles, jueves y viernes en el ICPNA Lima Centro (Jr. Cuzco 446). El costo de las entradas es de S/.20 y S/.15.

El festival inicia el miércoles 3 con “Fiesta en Madagascar” (Sendar), versión libre inspirada en la película animada protagonizada por los reconocidos personajes Marty la cebra y sus amigos Alex, Gloria, Melman con un noble mensaje de hermandad, amistad y cuidado de los animales. Continúa con“TECHNOCHILDREN”  (a cargo de César Chirinos y Gustavo Neyra) un concierto teatralizado de estímulos sonoros y visuales. Catorce minihistorias contadas con música experimental para niños diseñada con juguetes y computadoras, mientras que la puesta en escena se lleva a cabo con muñecos, máscaras, objetos y mimo. Prosigue “Frozen: aventura congelada”, una divertida y tierna obra infantil adaptada por el grupo Amarionetta, que narra la historia de un hermoso país de nieve en donde viven las princesas Anna y Elsa, además de Olaf, Kristoff, entre otros.

La siguiente semana, el festival continúa con “Paco Yunque” (Grupo Imagen) adaptación del cuento de César Vallejo dirigido por Carlos Rivera Prieto. La historia de un niño del campo que asiste por primera vez al colegio, donde es mal tratado por uno de sus compañeros, que es también el hijo de los patrones de sus padres. Vallejo narra en esta historia las diferencias sociales e invita a reflexionar sobre la igualdad. En “Bob y sus amigos” (KMM Producciones) alguien roba la receta secreta de don Cangrejo para preparar las “cangreburgers”. Todas las pistas parecen culpar a Bob, así que pierde la confianza de sus amigos. Cuando Bob está a punto de abandonar “Fondo de Bikini” recibirá una gran sorpresa. Prosigue “Claunman” (Fame Producciones) con la historia de la Madre Tierra quien corre peligro a causa de la contaminación, un niño será el encargado de buscar a Claunman, para que junto a él logren derrotarla.

En la última semana, se ponen en escena “Los tres chanchitos y el lobo feroz” (Vicky Paz Producciones), adaptación de la clásica historia solo que en esta ocasión el lobo, muy gracioso, se disfraza de personajes de los cuentos de hadas para engañar a los chanchitos. Por su parte “El oso de Abril” (Winaray)nos cuenta las aventuras de Abril por recuperar su oso de peluche perdido. La Luna, hada madrina de todos los niños, le ayudará dándole vida a dos de sus muñecos más queridos, para que juntos emprendan la búsqueda. El festival culmina con “Mi tierno Frankenstein” (Comunicando Senti2). La abuela Frankenstein es una connotada científica que vive rodeada de lujos, pero absolutamente sola. Ha heredado el castillo de su abuelo y debe viajar a Transilvania.

Un gran Festival, con historias para niños y para los adultos que llevan un niño dentro.

XV FESTIVAL DE TEATRO PARA NIÑOS
Del 3 al 19 de febrero

Miércoles 3: Sendar Producciones - Fiesta en Madagascar
 Jueves 4: César Chirinos - Techno Children
 Viernes 5: Amarionetta - Aventura congelada. Frozen
 Miércoles 10: Imagen - Paco Yunque
Jueves 11: K.M.M. Producciones - Bob y sus amigos
 Viernes 12: Fame Producciones - Claunman
 Miércoles 17: Vicky Paz Producciones - Los tres chanchitos y el lobo feroz
 Jueves 18: Asociación Cultural Winaray - El oso de abril
 Viernes 19: Comunikando Senti2 - Mi tierno Frankestein

Auditorio ICPNA Lima Centro
5:00 p.m. Boletería S/.20 y 15

Augusto Carhuayo - Prensa Cultural ICPNA
706 - 7001 anexo 99111 / 990118716

Cultural.icpna.edu.pe

Estreno: HANSEL Y GRETEL

En los Auditorios del Británico en febrero

El maltrato y descuido infantil no debería producirse, en ningún tipo de caso, ni siquiera en post de dar una vida mejor.

“HANSEL Y GRETEL” El inolvidable cuento de los hermanos Grimm traspasa el papel y la memoria y se hace espectáculo en manos de ESENCIA PRODUCCIONES donde no sólo se han rescatado a los personajes, con sus tragedias y sus triunfos sino que también estarán acompañados de tiernos y bellos musicales los cuales ayudaran a dar vida a esta historia llena de magia y momentos sorprendentes.

Hansel y Gretel están cansados del maltrato que reciben de su madrastra, por lo que se refugian en recuerdos, llenos de canciones y bailes contados por su madre ya muerta. Así cubren su necesidad de afecto ya que el padre esta solo enfocado en el trabajo, buscando proveerlos de lo que él considera más importante, el alimento, los niños vivirán una historia de aventuras que jamás imaginaron, se enfrentaran a muchos peligros, y sobre todo a la malvada bruja del mazapán, quien querrá convertirlos en galleta para comérselos. ¿Podrán salvarse Hansel y Gretel de todo lo que les espera?, ¿el padre descubrirá el valor del tiempo y cuidado que debemos darle a nuestros hijos?, ¿podrá salvarlos de los peligros del bosque?, ¿la malvada madrastra se saldrá con la suya, deshaciéndose de los niños?.  Hansel y Gretel una tierna aventura. 

En esta ocasión nos acompaña Ricardo Bonilla, el recordado y amado TIMOTEO, quien encarna al padre de Hansel (Jesus Sasai)  y Gretel  (Miluska Eskenazi) y nos ayudara a entender que solo proveer lo económico no es la labor más importante de un padre.

Espacio teatro Esencia
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Teléfonos: 2666414 y 993744769

@espacio_esencia 

jueves, 28 de enero de 2016

Entrevista: MIGUEL ÁLVAREZ

“Prefiero que el actor te cuente algo mediante el canto, en lugar de estar buscando su lucimiento vocal”   

“Yo me dediqué 11 años de mi vida a ser tripulante de avión o azafato, como quieran llamarlo”, confiesa Miguel Álvarez, ganador del premio del público en la encuesta propuesta por El Oficio Crítico, como el mejor actor de reparto por el musical Forever Young. “En el 2007 tenía 30 años, empecé a sentir que subía de peso y que estaba estático en una rutina; me gustaba mi chamba, pero sentía que tenía una vida muy sedentaria”. A Miguel nunca le gustó el gimnasio, así que prefirió buscar distintos cursos, hasta dar con uno de danza contemporánea, que dictaba en ese entonces Pachi Valle Riestra en Pata de Cabra. Allí conoció a compañeros que le recomendaron talleres de teatro. “Nunca presté mucha atención, pero me dieron la dirección del taller de Bruno Odar, en ese tiempo, en el Teatro Auditorio Miraflores. Miré la clase, me interesó y me entrevisté con Bruno. Yo podía pedir permiso para programar mis vuelos y coordinar mis horarios, así que entré al taller que duró un año y dos meses. Empezamos treintaiuno y solo terminamos seis.”

Las artes escénicas y sus maestros

En esa época, los egresados de Bruno tenían la oportunidad de entrar al taller de Alberto Isola. “Yo todavía volaba y el taller terminó teniendo seis meses. Al final, yo estaba convencido que esto era lo mío. Así que lo pensé tres días y decidí renunciar. Un día, estábamos organizando horarios con Alberto y me preguntó si podía asistir a un ensayo. Le dije que sí podía; pero ¿no vuelas?, preguntó él; no, ya no vuelo, ya renuncié, contesté relajado. Y Alberto me dijo: Pero no por esto, ¿no? A mí, obviamente me mató la ilusión, pero por dignidad le dije que no, que por problemas personales”, recuerda. Es así que Miguel lo dejó todo por la actuación, le pagaron por sus años en el aire y empezó de cero. “Siento que yo puedo tomar cualquier decisión. Soy soltero, pero tengo carga económica, veo por mis papás. Siempre se puede empezar de cero, creo que físicamente era el momento. En el peor de los casos, siempre tengo mi licencia y puedo retomar.”

“Nunca me interesó el teatro en el colegio”, menciona Miguel, a pesar de siempre haber participado en los recitales de poesía por su buena dicción. “Eso sí, siempre me gustó cantar y bailar.” Sus maestros fueron pieza clave para su desarrollo como actor. Con Bruno Odar reafirmó la disciplina, que ya había aprendido en su carrera en la aviación. “Allí uno se vuelve estricto en puntualidad, pulcritud y presencia. Por ejemplo, yo jamás dejo los vestuarios tirados. Veo tanta gente que se va y dejan todo tirado. Yo soy maniático con el orden en pro de la convivencia con el resto de compañeros. Por ejemplo, si compartes camerino, no hay que dejar las cosas tiradas en cualquier lado, como el vestuario, maquillaje y utilería.” Y con Alberto aprendió de su experiencia. “Gracias a Dios con él he trabajo ya cinco veces; Alberto tiene la capacidad de sacar de mí lo que yo no podría haber hecho solo. Si me llama, yo voy a ojos cerrados”, asegura. Justamente, Miguel trabajó con Alberto como director, en Un cuento para el invierno, premio especial de El Oficio Crítico.

Qué condiciones debe tener un buen actor de teatro? Para Miguel, son de vital importancia la disciplina, la puntualidad y el respeto a los compañeros. “También debe tener compromiso: si aceptas subirte al barco, remas con todo a pesar de las dificultades, como que se cambie de teatro a última hora, que algún compañero se vaya del montaje o que no se consigan auspicios, etc. Considero que es importante además, la capacidad de reinventarte, pues la rutina hace que te mecanices. Debes tener la inteligencia para no sentirte en automático; siempre buscar algo más, pero sin salirse nunca del personaje”. Por otro lado, un buen director de teatro debe “tener paciencia y también tener claro su montaje”. Miguel ha trabajado con directores que no la tenían muy claro y que como resultado, las puestas en escena han ido mutando con el aporte de todos. “Sí considero que si el director no la tiene claro, el elenco menos; no sabemos entonces qué queremos en el resultado final”, asegura.

Una de las principales herramientas que tiene un actor es la voz, y Miguel lo sabe muy bien. “Siempre hay que cuidarla. Yo he caído en varios musicales; no me muero por estar en ellos, pero se me presentaron en el camino. En un musical es básico, además de manejar y jugar con la voz, el ser afinado”, afirma. Miguel es muy crítico con el trabajo vocal dentro de un montaje, especialmente si es coral. “En ese caso sí exijo afinación en el actor que está interpretando, pues como espectador me desconecta de la historia”. Un buen calentamiento y jugar con la respiración son técnicas que aprendió en el taller de Odar, aunque reconoce que cada actor debe encontrar su propia secuencia. “Considero que más que un actor tenga una voz maravillosa, me gusta que interprete bien. He visto musicales con actores que no tienen la súper voz, pero sí fue creíble. Como espectador y actor, creo que un musical no es un espectáculo de lucimiento de voz. Me quedo con que me cuenten bien la historia”, sentencia.

Musicales y proyectos

Ganadora también por la encuesta de El Oficio Crítico al mejor montaje de comedia o musical, 1968: Historias en soul, escrito y dirigido por Mateo Chiarella, fue otro perfecto vehículo de lucimiento para Miguel. “Siempre es un placer trabajar con Mateo, es el director más paciente con el que he trabajado. Te sientes en confianza para proponer ideas, él las canaliza o te dice que no, pero siempre con respeto”. El espacio circular con el que cuenta el Teatro Ricardo Blume significó un particular reto para los actores. “Uno siempre se siente protegido por la retaguardia para disimular cualquier cosa, pero allá debes estar en alerta. Se debe plantear la escena para que ningún espectador se pierda un detalle. Hace que debas encontrar una lógica visual para que todos te vean”. Miguel reconoce que una de las ventajas es que el teatro no permite contar con grandes escenografías. “Debes entonces jugar con tu cuerpo. Este teatro te exige buscar corporalidad en lógica con la escena y el texto. Fue una experiencia diferente y bonita”, afirma.

Otro montaje que cautivó al público en el 2015 fue Forever Young, hilarante musical en el que todos los actores se representaban a sí mismos como ancianos, con la dirección y actuación de Armando Machuca. “Nunca había trabajado con él, me pareció bacán que me llamara sin conocerme”, recuerda. “Me explicó de qué  se trataba, vimos otros montajes en video y me pareció interesante. No tengo problema en burlarme de mí mismo, me pareció una terapia interesante”. Para Miguel la experiencia de “joderse” entre los actores fue interesante y no se avergüenza de cómo lo ven algunos colegas. “A mí me decían que por fin alcanzo un protagónico y que siempre soy ensamble. No siento que estoy siendo menos en el ensamble, yo acepté trabajar así porque el proyecto me interesó”. No todas las bromas que se hacían los actores quedaron en el montaje final, ya que sí se respetaron algunos aspectos. “Éramos muy distintos, Patricia (Portocarrero) y Armando manejaban muy bien la impro y ellos son más de burlarse. Pero Tati (Alcántara), Diego (Bertie) y yo, no. Fue bonito conocernos en otra faceta. Al final funcionó todo mejor de lo que yo esperaba. La impro para mí fue una cosa nueva, en el teatro que solemos hacer las cosas no son siempre así”, afirma.

Miguel estará sumamente ocupado este 2016 con varios proyectos. “Empiezo con Preludio en un musical que estrenaremos en mayo. Luego estaré en temporada en el Teatro El Olivar con la obra Cuerdas. Y para fin de año estoy esperando que se concreten dos proyectos para decidirme por uno, el que me ayude más.” Miguel no es de los que cuentan sus futuros proyectos. “Disfruto lo que hago, no me estreso y créeme que funciona. Mientras más relajado estés, te van apareciendo cosas en el camino. Aprendo a disfrutar lo que tengo hoy”, concluye.

Sergio Velarde
21 de enero de 2016

Entrevista: MATEO CHIARELLA

“Como director, el teatro circular te pone en aprietos”   

Uno de los musicales más logrados del 2015 fue, sin lugar a dudas, 1968: Historias en soul, escrito y dirigido por Mateo Chiarella Viale, heredero de una familia dedicada por entero a las artes escénicas. “Por razones obvias (por mi familia), yo siempre he estado ligado al teatro”, manifiesta Mateo. “Al inicio no sabía bien qué quería hacer; yo me relacionaba más con la escritura, con la literatura. Y al final, como mi padre tenía y tiene hasta ahora una agencia de publicidad, me dije que la publicidad podía juntar la creatividad con la modernidad y ser una buena opción.” Ya en la Universidad Católica entra a la facultad de Comunicación, específicamente a Publicidad. Pero la carrera no fue lo que Mateo esperaba. “No me gustó nadita, era mucho más técnica que creativa. Entonces, dentro de la facultad, había la especialidad de artes escénicas y llevé un curso de dramaturgia con Alonso Alegría.” Ese fue el inicio de una fructífera carrera teatral.

Inicios y logros en dramaturgia

“Al llevar el curso de Dramaturgia me fascinó. Creo que Alonso es polémico, pero es el que más sabe de dramaturgia: sus clases eran muy apasionadas y nos quedábamos hasta altas horas de la noche escribiendo”, recuerda Mateo, quien recibió buenas críticas por su labor y decidió así cambiar de especialidad al teatro. “Llevé cursos de actuación y hubo circunstancias en las que tuve que dirigir, pero siempre mi pasión era la dramaturgia.” Sobre esta decisión, afirma que no necesariamente tenía su destino trazado. “No hay que ser tan trágico, pero sí creo que hay algo en la sangre y cuando se presenta algo, ESTO sale a flote. Este curso me hizo entender que no era continuismo, sino una pasión personal, que podía dedicarme seriamente a esto.” Mateo también cuenta con estudios fuera del país. “Hice estudios en Barcelona: cursos de creación de diálogos y creación de guion. Luego fui invitado por el British Council para seguir un stage de dirección por dos semanas en Buenos Aires con Declan Donnellan, un teórico inglés muy bueno”, afirma.

Desde muy pequeño, Mateo estuvo involucrado con el teatro. “Actué en el grupo Telba con mi papá y por otro lado, con Jorge Sarmiento, quien era el director de teatro en mi colegio”, menciona. “La primera obra que dirigí dentro de la especialidad fue La luz de la lluvia de Juan Carlos Méndez, que después cambió de nombre por Tiernísimo animal, con Wendy Vásquez y Alejandro Córdova. Y como actor, trabajé con David Carrillo en Dios de Woody Allen y colaboré con otros chicos de la PUCP en Galileo Galilei con Lucho Peirano.” Además de Alegría y sus padres, que tiene siempre a su lado para despejar cualquier duda, Mateo reconoce a Alberto Isola como su principal maestro. “He trabajado y he seguido cursos de actuación con Alberto, él ha dirigido obras mías también. Lo considero como mi segundo padre teatral, a pesar de haber tenido grandes profesores en la facultad, como Miguel Rubio, Teresa Ralli, Alicia Sacco, Berta Pancorvo, entre otros.”

¿Escribir, actuar o dirigir? Mateo contesta de manera categórica: “Lo que más me gusta es escribir, aunque es difícil y agotador.” Él recibió en 2008 el Premio Iberescena a la dramaturgia que le permitió escribir su ópera prima Il Duce, basada en la vida del dictador italiano Benito Mussolini y que él mismo dirigiera en el Teatro Británico. Y el 2015 fue un año muy fructífero para él, con tres estrenos en su haber: la ya mencionada 1968: Historias en soul, galardonada por el público de El Oficio Crítico como el mejor montaje de comedia o musical del año; La última estrella; y Búnker, reconocida por los Premios Luces de El Comercio como la Mejor dramaturgia nacional. Consultado sobre su técnica de escribir, Mateo nos revela que a veces la historia llega hasta él y otras, se debe esforzar por crear una historia. “Mi papá quería dirigir un texto mío y existía el acuerdo con Augusto Mazzarelli (primer actor uruguayo de La controversia de Valladolid) para trabajar un montaje a fin de año. Así que escribí Búnker para que dirija una obra mía, por fin. Fue bastante rápido e intenso; sin embargo, me ha traído muchas satisfacciones.”

Los musicales

Su colaboración con la actriz y productora Denisse Dibós de la Asociación Cultural Preludio no representó el inicio propiamente dicho de Mateo dentro de los musicales. “Pero sí fue mi primer acercamiento al musical de Broadway, en el que se centra Preludio. Yo he visto musicales con Osvaldo Cattone, otros con textos de Brecht, y también en teatro para niños; siempre he entendido cómo entran las canciones o la música a la obra teatral”, afirma. Es sabido por todos que el musical de Broadway tiene ya una formula y que el deber del director es tratar de hacer que dicha fórmula tenga algún tipo de contenido. “Ellos se manejan como franquicia”, comenta. “Si tú quieres el montaje completo te cuesta una cierta cantidad de dinero; pero si no quieres el montaje, sino solo el texto, entonces te cuesta mucho menos.” Es por eso que Mateo siempre le decía a Dibós que comprara solo el texto, pues siempre ha sido su deseo realizar sus montajes a su manera. “Pero corro el riesgo de parecerme mucho al montaje original, porque está en el texto. Pero es como buscarle los tres pies al gato. Por ejemplo, si uno de los personajes es sexy y quieres ponerle un vestido rojo, si en el montaje original es de ese color, te llaman la atención.”

Uno de los primeros musicales que tuvo a su cargo Mateo fue Jesucristo Superstar (2006), que se estrenó en el Teatro Segura y protagonzado por Marcos Zunino. Y el estigma que persigue al personaje de Judas, al que siempre le debe pasar algo, se llegó a cumplir en este caso con el actor Giovanni Ciccia. “Siempre sucede cuando Judas se lanza para ahorcarse. Es un momento espectacular. Los directores siempre piensan en cómo hacerlo, pues hay miles de formas. Yo probé con la luz cerrada en el andamio, mientras Giovanni se enganchaba un arnés y luego saltaba.” Lo que sucedió lamentablemente en una función, fue que el actor dudó si estaba bien o mal puesto el arnés al momento de ponérselo y cayó al suelo. “Se le fracturó el pie”, recuerda Mateo. “Yo estaba atrás dando indicaciones, escucho los gritos y veo a Giovanni arrastrándose hacia el telón. Luego seguía una escena con video en la que Judas aparecía cantando. Solo se dejó el video, pero Giovanni siguió cantando mientras le acomodaban el pie.” La temporada peligraba, así que Mateo decidió asumir este personaje. “Es difícil cancelar en el Segura una función con entradas vendidas. Estuve estudiando todo el día y estaba petrificado el día de la función. Pero salí airoso, porque el canto es medio “rockeado” con gritos y aullidos; yo tengo un grupo de rock, así que todo salió muy bien. Todos me ayudaron mucho y acabé la temporada con Giovanni viéndome desde el público.”

Y en el 2009 llegó la consagración de Mateo como director de musicales con Cabaret, con libreto de Joe Masteroff, música de John Kander y letras de Fred Ebb. “Trabajar con actores talentosos como Marcos Zunino y Gisela Ponce de León fue una bonita experiencia”, comenta. “La obra es muy buena, es uno de los mejores musicales escritos. Hay musicales con cierta superficialidad en su guion, no pasan de ser un pasatiempo, pero Cabaret tiene un contenido. Es una obra muy querida y fue un éxito.” Felizmente para Mateo, solo se compró el texto; es por ello que el montaje en cuestión tuvo su sello personal.

Las artes escénicas y futuros proyectos

¿Cuáles son las cualidades que debe tener un buen actor de teatro? Mateo responde que primero debe ser “la humildad, pues cualquiera que entre al teatro está en un trabajo colectivo, donde no pueden primar los egos.” En segundo lugar, destaca la disciplina, la constancia y el rigor; y finalmente, la proactividad y creatividad, es decir, la capacidad de propuesta. “Existen actores con diferentes cualidades, puedo elegir para un montaje a uno más plástico y a otro no tan plástico, pero que sí maneje bien el texto.” Mateo reflexiona sobre aquellos actores que han dejado que les gane el ego. “Cada vez me gusta menos trabajar con gente que se siente estrella consagrada, por más que sean buenos”, comenta. “Hay entre los mediáticos gente muy linda, pero hay otros que me piden revisar la obra o el pago de una forma poco adecuada. Acaso como si el aceptar fuese entendido como un favor. Yo no tengo nada contra ellos, pero en el teatro independiente sí es molesto y si encima uno se encuentra con alguien que te ponga peros, prefiero que no esté en el montaje.”

Por otro lado, en cuanto a las características que debe tener un buen director de teatro, Mateo afirma que en primer lugar está “la paciencia, porque este es un oficio de mucha tensión y estrés, en el tienes que manejar tu estado emocional.” Luego, la creatividad y la capacidad de desarrollarla; y en tercer lugar, manejar aspectos psicológicos, porque es importante conocer las particularidades de los actores, sus momentos, las circunstancias. “Además, estoy convencido que todos los directores deberían pasar por la experiencia de actuar, si bien no en un montaje profesional, por lo menos en un taller. Un director debe conocer lo que le pasa a un actor”, asegura. Y es que Mateo, luego de estas experiencias como director, ha seguido talleres de actuación, incluyendo una temporada de teatro infantil. “Porque reencontrarme con lo que pasa el actor me es útil, para luego decirle yo a mi actor: Yo sé lo que te pido, porque sé por lo que estás pasando.”

Sobre la pertinencia de un musical como 1968: Historias en soul, Mateo refiere que es una obra sobre los ideales, en una época en la que se creyó que en ese año el mundo podía cambiar, pues los jóvenes lo estaban haciendo. “Conversando con Teresa Fuller (hija de Chabuca Granda), me decía que me diga quien no pensó que Velasco significaba un cambio para el país, una  renovación. Que después haya fracasado es una cosa, pero en ese momento significó el cambio para muchísima gente. Me pregunto dónde quedan los ideales cuando el mundo se vuelve cada vez más agresivo y trato de mantener la esperanza, pues a veces se derrumba”, reflexiona. “A veces pasan cosas tan agresivas en el mundo que te dices cómo mantengo la esperanza.” Estos aspectos se plasmaron en la puesta en escena, en los elementos racistas, en el suicidio de los compañeros, en la opresión del gobierno y en la dificultad para tener relaciones sentimentales de largo plazo sentimentales. “Hay pertinencia en eso, específicamente en el Perú, en donde constantemente estamos esperando a que un ideal de proyecto nación se cumpla. Pero lamentablemente estamos absolutamente desesperanzados o pensamos todos diferente sobre cómo debería ser. La prueba es la cantidad de candidatos, son tantos y cada uno representa un pequeño sector, estamos fragmentados.”

Actualmente, el Teatro Ricardo Blume, ubicado en Aranwa Teatro en Jesús María, es uno de los más acogedores que funcionan en la capital. “Con el teatro circular, el público viene a ver una experiencia diferente y como director, me pone en muchos aprietos. Estás manejando varios frentes, tienes a un actor que no se puede quedar mucho tiempo en un lugar.” Sin embargo, esta experiencia trae consigo la intimidad y el vínculo directo del publico con la escena. “Puedes ver al público del otro lado. Todo funciona como espiral, te lleva hacia el centro, todos somos parte de una misma cosa, es como estar en una experiencia mucho más vívida, hasta las luces bañan al espectador”, asegura.

Este 2016 tendrá muy ocupado a Mateo con tres interesantes proyectos. “Haré una adaptación del clásico Moby Dick de Herman Melville, que dirigirá mi papá (Jorge Chiarella) con egresados de Aranwa y otros actores del medio”, adelanta. Y es que la puesta en escena requiere que los mismos intérpretes recreen los barcos, los remos y los arpones con elementos, gestos y mímicas. “Colaboraré nuevamente con Preludio en otro musical y además, estrenaremos Skylight, traducido como Cielo abierto por Gonzalo Rodríguez Risco, una obra ganadora del Tony. Haremos una coproducción entre Aranwa y el productor peruano Carlos Arana, que ganó el Tony en Broadway. Actuarán Alberto Isola y Wendy Vásquez”, finaliza.

Sergio Velarde
24 de enero de 2016