domingo, 17 de julio de 2016

Crítica #390: CASI DON QUIJOTE


Libérrima versión del Caballero de la Triste Figura   

Conmemorando el cuarto centenario del fallecimiento de Miguel de Cervantes Saavedra, máxima figura de la literatura española, se viene presentando en el Teatro del Centro Cultural de la Católica la puesta en escena para toda la familia llamada Casi Don Quijote, versión libre de la novela cumbre por excelencia en nuestro idioma. Pero a pesar de las muchas libertades que se ha tomado la directora Paloma Reyes de Sá (responsable de la exitosa Los Fabulatas) para llevar a cabo su proyecto, la esencia del Caballero de la Triste Figura se mantiene intacta, en un montaje apoyado en el carisma del elenco, que interpreta precisamente a una troupé de actores que se embarca en el difícil reto de llevar a escena la historia del Quijote, así como también en un ingenioso y vistoso diseño escenográfico que ayuda a crear los ambientes para representar algunas de las clásicas aventuras del hidalgo caballero.

En cuanto a la puesta en escena, por un lado destacar el maquillaje y el vestuario de los actores, así como también la funcional y llamativa escenografía, pero que anticipaban ciertamente una historia atemporal ambientada en cualquier lugar del mundo y no precisamente en el Perú. Sin embargo, las constantes referencias localistas (además de una canción de Aerosmith) pueden funcionar como graciosos efectismos, pero rompen en cierto grado la magia que los actores van creando en escena: todos los cuadros, desde el primer encuentro del Quijote con Sancho Panza y su ilusión por Dulcinea hasta la obligatoria secuencia con los molinos de viento, están ejecutados diestramente, siendo prescindible cualquier detalle que sitúe innecesariamente la historia en un lugar o tiempo determinado. Por otro lado, el paralelo entre los sueños del Quijote y los de los actores por no dejarse vencer y cumplir sus objetivos resulta ingenioso y entendible en el montaje.

A destacar la actuación de Manuel Gold, prestándole su delgada apariencia física y su particular registro vocal a una joven y convincente versión de Alonso Quijano. A su lado, los versátiles actores Cesar García, Fiorella Kollmann, Francisco Luna y una divertida Lizet Chávez, lo secundan interpretando diversos roles con gran versatilidad. Casi Don Quijote, libérrima adaptación del clásico universal, vale como un sano entretenimiento para los más pequeños y funciona también como un pertinente homenaje a Cervantes. Queda en la talentosa directora Paloma Reyes de Sá el de crear universos verdaderamente propios para sus futuros proyectos, evitando así cualquier innecesaria referencia, para así lograr un producto completamente atemporal e independiente en su propia concepción.

Sergio Velarde
12 de julio de 2016