jueves, 14 de noviembre de 2013

Crítica: LA TRAICIÓN

Notable y experimental juego de apariencias

Daniel Dillon es un dramaturgo y director que puede llegar a límites insospechados cuando abandona los proyectos de encargo, para dedicarse a sus ambiciosos experimentos personales, en los que puede hacer volar con mucho estilo su creatividad. Así, en el 2006 asistimos al estreno de Estudio de escena, presentada en el VIII Festival de Teatro Peruano Norteamericano, constituyéndose en un inesperado juego escénico en el que el público tenía un rol determinante; y en el 2011, a la temporada de Historia de un hombre, dramático espectáculo plagado de duras imágenes sobre oscuros personajes incapaces de relacionarse. Este año, con el auspicio del Centro Cultural de España, llega La traición, pieza dirigida por Dillon y escrita por él mismo, en colaboración con el actor Ricardo Delgado, quien asume el rol protagónico de esta inspiradísima crítica al show business y a las caretas que usamos día a día.

El espacio que ofrece El Galpón de Pueblo Libre es utilizado en su totalidad para presentarnos una historia de amor muy sui generis, entre un galán televisivo llamado Sebastián, y su amada Margarita, la diva que trabaja en la misma telenovela. Una traición por parte de ella provoca un total desbarajuste emocional en Sebastián, quien se pasea por el espacio fumando como chimenea, emborrachándose con vino, lamentando en voz alta su suerte, llamando por celular insistente e infructuosamente a Margarita, cantando canciones de Juan Gabriel, azotando inútilmente la puerta del camerino y una serie de sencillas acciones que provocan nuestra total atención, hasta la aparición de la diva.

Cuando el dúo se junta comienza el juego escénico, intercalando pasajes de ficción y de realidad, dentro y fuera de la telenovela. Esos sencillos detalles, como las gotas de colirio en los ojos de la actriz antes de grabar su escena dramática o las manchas rojas de vino en la camisa blanca del actor, estilizan y enriquecen la puesta en escena hasta el predecible, pero no por ello, impactante final. Impecable la producción de Angeldemonio Colectivo Escénico, especialmente con el efectivo uso del multimedia. A destacar la actuación de Delgado, absolutamente creíble en su deambular errante al inicio de la obra, así como la imponente presencia de esa pequeña gran actriz que es Mirta Urbina. La traición es un insólito espectáculo, muy acorde con la personalidad artística de Dillon, acaso no para todos los gustos, pero que destila “teatro” en cada minuto de su duración. Uno de los mejores estrenos de teatro independiente en este año que poco a poco se acaba.

Sergio Velarde
15 de noviembre de 2013

1 comentario:

Christian Sagastegui dijo...

Excelente obra de mi maestro Daniel Dillon, haber asistido a ella en las únicas funciones que tuvo este año fue un deleite para mi tanto como para todas las personas que asistimos a ver la obra, genial y esperamos poder volver a ver puestas en escenas de tan buen nivel como La Traición. Felicidades Maestro!