miércoles, 4 de diciembre de 2019

Colaboración regional: BIEN MACHA, O UN TEATRO PARA EL HOY


Siempre es hoy

Una pieza de teatro no necesita ser presentada, basta con ser representada. (Eugéne Ionesco)

El teatro es efímero como un suspiro, como el hoy, que apenas al comenzar ya ha empezado a morir. Es por eso que se le hace tan escurridizo a quienes tratan de contenerlo en libros, retratarlo con palabras y hacer reseñas, que siempre serán injustas ante la convivencia teatral, injustas a lo que se vive realmente entre el actor y el espectador. 

Ante la imposibilidad de poder contener su magnitud en papeles, los historiadores, han preferido recopilar la dramaturgia que, si bien es el género literario para la representación, no es el hecho escénico. Es por eso que, en las escuelas, si tenemos la suerte de estudiar algo de teatro, nos enseñarán la historia teatral desde la dramaturgia, influencias y repercusiones de la palabra escrita; pero sobre el suceso de la representación, solo tendremos breves reseñas y descripciones sobre la forma de los escenarios, sobre los vestuarios, o la condición socio-política de los actores.

Las voces de los creadores escénicos parecen perderse en el devenir histórico, parecen estar supeditadas a la voz del dramaturgo, al mensaje del escritor, de ese gran hermano que, desde el pupitre, funge de titiritero y dicta desde la palabra escrita qué es lo que hay que decir, cómo hay que decirlo, qué debemos cantar, cuándo entrar, cuándo salir y hasta de qué color pintar las paredes de la escenografía. ¡Nada más alejado de la realidad!

El teatro de texto ha reducido, en ciertos casos, al actor a un mero recitador obediente; y al director, a un intérprete enmarcado en el deseo del dramaturgo. Al proceso creativo en una decisión de entonaciones, entradas-salidas, vestuario y escenografía.

Grotowski define el teatro como la relación entre el actor y el público, relación real, vivencial y sobre todo, humana. Cada relación humana implica conocimiento, saber de alguna medida y de alguna forma quién es el otro, un deseo de conocerlo y de estar al tanto de lo que le pasa. Conocer a nuestro espectador, salir a su encuentro, interesarnos por él, es un paso importante en el teatro.

Es cierto que la genialidad de los dramaturgos reside en inmortalizar lo común a todo el género humano, en la elaboración de sus tramas universales, pero ¿qué sabrá el tal William Shakespeare de la Arequipa de los dos mil diecinueve? ¿Qué demonios sabe Brecht de nuestro preciso contexto sociopolítico? ¿Qué conoce Sófocles del público que nos viene a ver al teatro hoy? ¿Qué de sus necesidades, dudas, virtudes y falencias?

La respuesta es evidente: nada; del hoy, esos señores, por muy brillantes que sean, no saben nada. Es por eso que el creador escénico “del hoy” debe hablarle a la gente “del hoy”.

Muchas veces los grandes clásicos, la dramaturgia nacional y local nos ayuda para hablar “del hoy”, pero cuando no basta, cuando no es suficiente, el creador escénico se ve en la obligación de empezar a tramar, extraer, quitar, poner, crear desde el escenario y faltarle el respeto, de cierta manera, al dramaturgo. Y no solo en cuanto a temas de fondo, si no, sobre todo, en temas de forma.

Laura Silva, maestra Argentina en Shakespeare, dijo una vez: “La mejor manera de honrar a Shakespeare hoy, es faltándole el respeto, que es algo que él también hacía”.

No hay forma de llevar a Shakespeare a escena hoy, por poner un ejemplo, sin enmendarle la plana. Para empezar, sus obras de teatro estaban dirigidas para un público que podía entregar medio día de su vida a la contemplación teatral, era además un público acostumbrado a la palabra que podría de disfrutar de la recitación del parlamento con completa atención.

El dramaturgo puede pensar en perdurar en el tiempo mediante la palabra escrita, pero para el creador escénico, siempre es hoy.

Sobre la puesta ¡Bien macha!

Teatro del tercer piso es un colectivo teatral que llevó a escena “¡Bien macha!”, un tramado escénico, un tejido audaz de “La mujer errante” de Aarón Carrasco y “Cercados” de Grégor Díaz.

“¡Bien macha!” es una pieza que denuncia el acoso laboral, en ella podemos encontrar las distintas voces que la componen; por un lado, la de los dramaturgos con su pluma; y por otro, con mucha potencia, la voz de quienes la encarnan, que dan vida con potentes actuaciones, a este breve, pero sustancioso trabajo.

El tramado es ágil, no necesita mucha explicación y nos remite de manera precisa a la problemática de la obra: mujeres cercadas, acosadas, por alguien que ostenta una mejor posición, y de quien dependen para seguir obteniendo el sustento económico, mujeres de distintos lugares que convergen, por desgracia, en la misma situación. La obra, creada desde la colectividad, nos da una estética minimalista, con bastante plástica, que nos permite centrarnos en la trama ya antes mencionada.

Al apreciarla pude disfrutar la frescura, tanto del trabajo, desprovisto de pretensiones, como de las actrices que prestaban su cuerpo y voz a la denuncia. A pesar de ser un tema de alta tratativa en el teatro local, Teatro del tercer piso ha sabido darle un nuevo enfoque, un nuevo punto de vista que mantiene vigente la vieja denuncia.

Es insulso para mí seguir ahondando en belleza de la estética de la obra, o sobre el impacto de los textos dichos en escena, o sobre la potencia de las actuaciones, pues nada de eso es tan importante como el fondo y la motivación que este grupo ha llevado a las tablas. Simplemente, diré que la puesta en escena es tan pulcra y bien lograda que uno no tenía más que hacer que centrarse en el tema que nos reunía a todos los espectadores ahí, la contemplación y la catarsis.

Posterior a la obra se realizó un conversatorio con el público, en el que los creadores pudieron hacerse cargo de su puesta en escena y confrontarla con el espectador y sus opiniones. Los valiosos comentarios vertidos sirvieron para revalorizar lo sucedido, la empatía de las mujeres en la sala, que relataban con valentía haber sufrido situaciones similares a las observadas en la obra nos hace saber que el tema, lamentablemente, es actual y vigente, y que puestas en escena como esta son necesarias, no solamente por su tratamiento estético, o por el valor de encarar un proceso teatral desde la grupalidad creativa, sino porque nos gritan en la cara que eso que vemos en el escenario está sucediendo hoy, y que hoy, desde el teatro, debemos afrontarlas.

¡Hoy!

Bien macha

Ficha técnica y artística
Dirección colectiva
Dirección artística: Erick Alpaca
Elenco: Alexandra B. Montesinos, María Alejandra Márquez, Sol Montalván.
Facilitador escénico: Diego La Hoz

Cesar Mauricio Rodriguez-Camargo
Arequipa, 4 de diciembre de 2019

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