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lunes, 22 de junio de 2026

Crítica: EL RÍO EN MÍ


El lado salvaje de la humanidad

El río en mí es más que un drama. Es un thriller que conecta la vulnerabilidad de la humanidad con su lado salvaje.

Dos mujeres, madre e hija (Grapa Paola y Alejandra Guerra) viven solas en un hospedaje de un lugar apartado de la selva que casi no recibe visitantes; cerca de un río cuya contaminación, por la actividad de una empresa, ha modificado la vida de las personas. Algunos visitantes, huéspedes del hostal, han fallecido en circunstancias extrañas y un monstruo extraño las acecha.

La soledad de estas mujeres no es pacífica sino cargada de reproches mutuos y desesperanza compartida. La crisis estalla con la llegada de un nuevo huésped (Alfonso Dibos) que trae recuerdos, cuestionamientos y evidencias de las oscuras relaciones de los personajes que las ponen en riesgo.

Como en las antiguas tragedias, una joven ajena canta desde un rincón y con las notas de su guitarra establece un ambiente de desventura y soledad. Luego, ella (Karla Quispe) se incorpora como un personaje más del conflicto, para evidenciar con su dramatismo la violencia de esas vidas, consumidas por la venganza como objetivo vital.

El río en mí nos introduce, con un lenguaje descarnado, al misterio y la tragedia. Al mismo tiempo, revela y denuncia los daños de la contaminación ambiental en las personas. Más allá de los signos evidentes de deterioro  en la  naturaleza,el daño está en la conciencia y las personas están envenenadas por su odio. Así como el río está enfermo, las personas están física y moralmente perturbadas. Frente a los dos visitantes, relacionados con las víctimas de los asesinados, ellas parecen dos monstruos. El katupirí (animal fantástico creado por el dramaturgo) amenaza devorarlas, pero Marta (la hija) parece convertirse, con muecas cómicas, en ese monstruo. Ella también necesita devorarlo todo para que esa realidad desaparezca. Su maquinación es la materialización de ese objetivo y su madre no puede controlarla.

A partir de la obra trágica El malentendido de Albert Camus, el dramaturgo argentino Francisco Lumerman construye un thriller que toca fibras y temas profundos y nos atrapa desde el primer momento. Como director, aprovecha la disposición circular para lograr un contacto más directo con el público y así la atmósfera se "contamina" totalmente con la amenaza y sufrimiento de los personajes, sin que podamos escapar a sus miradas.

Para lograr la potencia de esta puesta, Lumerman reúne a dos maestras del teatro peruano: Grapa Paola y Alejandra Guerra, que cargan con personajes de gran intensidad. Junto a ellas, Alfonso Dibos y Kiara Quispe aportan el equilibrio de las víctimas desconcertadas que buscan respuestas.

Muy buena puesta,solo hasta el 6 de julio, en el auditorio del Británico de Miraflores.

David Cárdenas (Pepedavid)

22 de junio de 2026

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