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lunes, 2 de marzo de 2026

Crítica: REALISMO REAL


Metateatralidad para reflexionar

Jugar a lo real dentro y fuera del teatro, interceptar la ficción con elementos de la realidad, es una interesante perspectiva. La obra se confunde con lo real y con lo imaginario, se incluye al público de forma espontánea, hay una metateatralidad que nos permite entender y reflexionar muchas cosas. El juego rítmico a través del humor también es peculiar; siempre he sido de los que prefieren el humor para hacer pensar, me gusta cómo lo que da risa puede ser cruel o lo que se está mostrando es una manifestación complicada. Pero el humor permite que la mente disocie y la capacidad cognitiva y específicamente la de reflexión se encuentre en aprietos, es como si se bajara la guardia desde la risa y ¡pum! ingresa lo complicado… el drama. 

Realismo real me parece una buena obra por lo impredecible de su narrativa y por la participación constante del público; mantenernos en alerta es un buen anclaje y el desarrollo de los personajes va tomando poder a medida que la historia se cuenta. Las interpretaciones son buenas, hay peso escénico, naturalidad y una chispa adecuada que permite conectividad con los espectadores.

La obra trascurre de forma directa, no hay momentos de pausa, se genera incomodidad cuando se rompe la cuarta pared y estos momentos son geniales desde un punto de vista artístico. El arte no solo como comodidad espectacular, sino también como un momento donde no sabes qué pasa y no solo se vive la historia también se vive la experiencia de sentir, de estar preocupado por lo que sucede; tal vez nada es nuevo bajo el sol, pero la forma que presentas las cosas siempre le dará un toque de originalidad a tus propuestas.

El personaje principal desarrolla su carácter paulatinamente, se siente una carga emocional profunda y los saltos de tiempo y de composición que realiza están bien manejados, la forma en que dice el diálogo es directa, envuelta en gracia, pero ataca directamente apunta un problema, descubres que hay algo malo, algo que no cuadra. Los compañeros de escena, si bien es cierto no mantienen un espacio tenso o dramático, permiten que la sensación sea diferente porque como mencione en un momento lo gracioso es original al presentar el drama. En ese sentido, el grupo funcionó adecuadamente, son buenos momentos, buenos tiempos y muchos aspectos que reflexionar sobre la salud mental.

Moises Aurazo

2 de marzo de 2026

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