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lunes, 2 de marzo de 2026

Crítica: LA NIÑITA QUERIDA


Una sátira de las falsas expectativas 

Los alumnos del octavo ciclo de la Especialidad de Teatro de la Facultad de Artes Escénicas de la PUCP, presentaron una breve temporada de la obra La niñita querida, del dramaturgo cubano Virgilio Piñera, bajo la dirección de Alfonso Santistevan, en el Teatro Ricardo Blume. 

Es la primera vez que la narrativa de Piñera se realiza en el Perú, la misma que sitúa su conflicto en el ritual simbólico de los quince años, un momento transitorio que se convierte en un espacio de confrontación. La protagonista, una adolescente a puertas de celebrar su cumpleaños, decide rebelarse contra un destino diseñado por su familia, donde la figura materna es implacable en cuanto a sus deseos para la “niñita querida”.  El novel elenco conformado por Ariadna Callihuanca, Dayjhan Trujillo, María Rubio, Miluscka Coronado, Munaytica Dávila, Christine Lemus, Mick Jack Gónzales, Ximena Villacorta, Kelly Neira, Camila Barrantes, Daritza Guerovich, Luis Jaime Cisneros y Ariana Valdivia, destacó por su sostenida interpretación tanto a nivel individual como colectivo. Con una partitura física y vocal exigente –cargada de ironía e ingenuidad aparente- aunada a la caracterización y el vestuario, que reforzó la dimensión del absurdo que propone el autor, en el que las normas sociales son una herencia alimentada por la costumbre y el miedo al qué dirán. Así, los intérpretes trabajaron sobre la exageración y la repetición como recursos propios de la farsa. Esta elección no solo generó momentos de humor incisivo, sino que permitió revelar el trasfondo opresivo que sostiene la dinámica familiar.

Por otro lado, la escenografía en tonos rosas, con adornos y utilería que recrea la atmósfera de un quinceañero clásico, además de otros elementos como los instrumentos musicales, favorecieron el desarrollo del conflicto y permitieron que la atención se centrara en la interacción de los personajes. Sin duda, la mirada de Santistevan, evidenció un acompañamiento pedagógico, junto a la asistencia de Daniela Trucíos, logrando unir la crítica a las convenciones establecidas sin perder la vitalidad lúdica de la puesta.   

La niñita querida es una obra que reafirma la potencia de la narrativa de Piñera, como herramienta de cuestionamiento social. Asumiendo con claridad los códigos de la farsa y del teatro del absurdo, resaltando la vigencia crítica de la historia y su punzante cuestionamiento a la autoridad familiar y los mandatos sociales. Finalmente, este montaje no solo reveló el proceso de formación de los estudiantes, sino también su capacidad para afrontar un repertorio complejo y ágil, poniendo en la palestra una reflexión acerca de las falsas expectativas familiares y la rebeldía como un gesto de identidad. 

Maria Cristina Mory Cárdenas

2 de marzo de 2026

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