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sábado, 27 de junio de 2026

Crítica: EL SÍNDROME DE LA ABEJA REINA & VELAS AL MAR


Risas y performance

La Noche de Creadoras en Casa Bulbo de Barranco no se detiene y sigue ofreciendo, como todos los miércoles, una interesante variedad de propuestas de teatro en formato breve, interviniendo las habitaciones con las que cuenta su espacio no convencional. Si bien no existe en los ciclos presentados alguna temática clara en común, salvo la destacada presencia femenina en los equipos creativos, todos los microespectáculos estrenados han sabido llegar a buen puerto en su particular manera; por supuesto, existiendo siempre públicos que podrían tener preferencias hacia ciertos géneros o estilos. Ya terminando mayo, Oficio Crítico tuvo oportunidad de asistir a dos microobras tituladas El Síndrome de la Abeja Reina⁠ y Velas al Mar; ambas muy distintas entre sí, pero que coinciden en lo bien que han resuelto, tanto las actrices como las directoras, la ejecución en escena de sus respectivas historias.     

Una divertida comedia breve es la que nos propone la dramaturga y directora Jimena Salas Pomarino con El Síndrome de la Abeja Reina⁠, en medio del típico conflicto laboral entre la gerenta autoritaria y superficial (Isabel Chappell) y la subgerenta sensata y espiritual (Gabriela Jordán). La coartada dramática aparece como una especie de “maldición kármica” que recae en la primera mujer en cuestión y que la va convirtiendo inexorablemente en una abeja, ante los incrédulos ojos de la segunda. Bien resuelta la convención de esta suerte de “metamorfosis progresiva”, apoyada por el buen desempeño actoral, especialmente Chappell, en un rol que pudo caer que en gratuito estereotipo, pero que la actriz asume con absoluta convicción.   

Por su parte, Velas al Mar⁠ arriba a Casa Bulbo, luego de su auspicioso paso por Microbutaca a inicios de año, aprovechando al máximo el espacio disponible. Esta pieza breve performática mantiene el formato cálido e intimista, invitando al público a una inmersiva celebración de cumpleaños a orillas del mar, en la que los espectadores tienen una participación activa. La ingeniosa dirección de Karla Reluz, la entrañable actuación de Catalina Santillán y la precisa producción de Metanoia Colectivo convierten este conmovedor ritual en una oportunidad para recordar el pasado y enfrentar con empatía y esperanza el futuro.

Felicitaciones a Casa Bulbo y La Noche de Creadoras, por consolidarse como un espacio de visita obligatoria para los amantes del buen teatro.

Sergio Velarde

27 de junio de 2027

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