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sábado, 11 de abril de 2026

Crítica: JAQUE MATE


Zugzwang

Tras Telón es la productora encargada de traer a escena Jaque Mate, obra inédita de Álvaro Cáceda dirigida por Gianella Alzamora, que cuenta con las actuaciones de Adrián Aguinaga y Renato Hidalgo. A esta obra, que tal como su título lo indica utiliza el ajedrez como hilo conductor de la narrativa, se le puede encontrar en el Teatro Juanita Tarnawiecki (ex Mocha Graña), en pleno corazón de Barranco. Pero, ¿es esta nueva propuesta de teatro contemporáneo peruano una auténtica jugada maestra, o es más bien un desacierto dentro del panorama teatral local actual? 

Más que presentar una historia lineal, este montaje nos muestra diferentes momentos en la vida de dos hermanos. Estas viñetas, inicialmente dispersas, terminan por ordenarse e interconectarse en nuestras mentes conforme la obra avanza, definiendo así una imagen clara de la dinámica que tienen los dos personajes. Esta forma de presentar la historia constituye un primer acierto del montaje, puesto que le da dinamismo. Como los eventos no ocurren de forma secuencial, existe una sensación de anticipación fuerte, ya que uno como espectador no sabe si lo siguiente que va a ver va a ser un salto al pasado, al futuro, o al presente. Un segundo acierto importante lo constituye el texto en sí. Dentro de su dramaturgia, Álvaro construye diálogos efectivos, coherentes y llenos de emoción, los cuales crean picos dramáticos bastante logrados. Esto es especialmente destacable porque la situación central que muestra la obra, la cual no revelaré porque creo que se apreciará mejor sin conocerla de antemano, es una relativamente común. Pero precisamente por el buen juego de palabras, la adecuada yuxtaposición de textos, y la correcta implementación del ajedrez como columna vertebral de la obra, este texto logra no solo fluir sino resaltar y ser muy específico, lo cual es un atributo muy positivo. Finalmente, el trabajo de Adrián Aguinaga merece también una mención especial. Adrián tiene la difícil tarea de interpretar a un niño de ocho años. Esto, por supuesto, implica un tipo de energía muy específico, una construcción corporal y un manejo de voz marcados, y mucha entrega y compromiso con la propuesta, la cual Adrián sostiene satisfactoriamente de inicio a fin.

Habiendo dicho esto, existen elementos que creo pudieron haberse trabajado mejor, principalmente dentro del ámbito de la dirección de actores. Un texto de este tipo requiere una cadencia precisa y, sobre todo, suficiente espacio para que aparezcan pausas y silencios entre los diálogos y escenas, sin los cuales la obra no solo no alcanza los niveles que podría alcanzar, sino que los textos terminan sonando un poco botados y las escenas resultando un tanto apresuradas. Renato Hidalgo cae un poco víctima de esto, estando algunos de sus diálogos ligeramente declamados y atropellados, como si estuviese en una carrera consigo mismo por decir todos sus textos, cuando sería mucho más interesante y efectivo si se tomara el tiempo de procesar cada frase antes de decirla. Por otro lado, ya a nivel mucho más subjetivo, también considero que algunos elementos físicos utilizados durante el montaje se sienten un tanto fuera de lugar. La propuesta de por sí es minimalista, por lo que creo que una mejor distribución y sobre todo elección de lo dispuesto en el espacio beneficiaría mucho al montaje, liberándolo de estímulos visuales innecesarios. Finalmente, el recurso de romper la cuarta pared es utilizado de tal forma que engancha al espectador y contribuye a la narración, pero durante solo una pequeña fracción de la obra. Creo que hubiera sido mejor prescindir del todo de este recurso, o en todo caso utilizarlo de forma más equilibrada, sobre todo porque cuando se usó, este funcionó bastante bien.

Jaque Mate es, sin duda, una obra que recomendaría ver. Es cierto que no está exenta de errores. Hay, como ya mencioné, aspectos que pueden pulirse. Pero lo que hay debajo de esos aspectos puntuales es una historia tierna, conmovedora y valiosamente honesta. Dirigida con mucha sensibilidad. Actuada con gran entrega y compromiso. Y presentada de una forma emotiva y original. Les queda una última función este lunes 13 de abril. Vayan. No se arrepentirán. 

Sergio Lescano

11 de abril de 2026

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