viernes, 31 de diciembre de 2021

Crítica: UN CUENTO DE NAVIDAD


Un clásico original

Los montajes de Santiago Giraldo me parecen que son rescatables, principalmente, porque enfatizan un aspecto que muchas veces se olvida del teatro: el esfuerzo del actor. Durante estas semanas estuve leyendo un poco del trabajo del famoso investigador teatral Jerzy Grotowski. Este polaco, muy controversial en su tiempo, indicaba que en el teatro se puede prescindir de todo, menos del trabajo del actor.

En ese sentido, el proyecto Un cuento de Navidad siempre será un gran reto y en esta versión, hecha por los chicos del Club de Teatro, fue muy gratificante desde el punto de vista estético. Al principio de montaje, se sentía un poco de vacío por la ambientación muy minimalista y sencilla, pero el esfuerzo de los actores lo compensó. La historia es más que conocida, pero se puede mencionar algunos aspectos por mejorar, como los micrófonos de los actores que a veces no funcionaba bien y la voz se difuminaba en algunas conversaciones importantes. Si el argumento de la obra no fuese más que conocido, habría sido difícil entender algunos de los diálogos. Otro aspecto fue la luz, cuya intensidad se difuminaba mucho y además no se centraba en los actores y por momentos frente a algunos pasos se resaltaba las sombras. Estos son detalles perfectamente mejorables.

Por otro lado, y como mencionaba al inicio de esta crítica, el montaje tuvo muchos puntos a favor. En primer lugar, la actuación de Gerardo Cárdenas como el protagonista Ebenezer Scrooge fue sencillamente original. Los cambios de humor del personaje fueron únicos. La transformación de la ira a la compasión fue muy creíble y destacable. El resto de actuaciones fueron interesantes y se notaba una cierta naturalidad en la expresión, pero destacó más la de Cárdenas. Otro aspecto muy positivo fue apelar al arte del títere; por esta razón, se me vino a la memoria las palabras de Jerzy Grotowski sobre la importancia del actor más que de aspectos técnicos. Apelar a los títeres durante las escenas donde implicaba otras escenografías, no solo fue una forma de economizar los recursos para la presentación, sino una manera de demostrar que los actores también tienen una técnica vocal que les permite apelar a esta herramienta. Sinceramente quedé muy sorprendido con los títeres. Finalmente, el baile durante las escenas y algunas canciones cantadas a capella fueron muy inteligentes y originales.

Un cuento de Navidad es un clásico de clásicos en los meses de diciembre, pero siempre habrá aspectos importantes por resaltar. El trabajo del equipo bajo la dirección de Giraldo destacó por lo original, definitivamente.

Enrique Pacheco

31 de diciembre de 2021

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