jueves, 14 de junio de 2018

Estreno: BUSCANDO A KAZUO OHNO

Primer actor y director teatral Edgard Guillén presenta segunda etapa de su tradicional Teatro en mi casa

Performance es un homenaje al reconocido maestro danzante de origen japonés, cofundador junto a Tatsumi Hijikata, de la danza Butō

Va todos los domingos a las 7 y 30 de la noche en la avenida Paso de los Andes 1147 – Pueblo Libre. Entrada absolutamente libre

El primer actor y director teatral Edgard Guillén presenta la segunda etapa de su tradicional Teatro en mi casa, esta vez con el unipersonal “Buscando a Kazuo Ohno” que va todos los domingos a las 7 y 30 de la noche en la avenida Paso de los Andes 1147 – Pueblo Libre. El ingreso es absolutamente libre.

"Buscando a Kazuo Ohno" es una impresionante performance que dura 55 minutos en homenaje al reconocido maestro danzante de origen japonés, Kazuo OHno, que volvió a la actividad artística a los 70 años creando, junto a Tatsumi Hijikata, la danza Butō. La puesta en escena es, para su autor, “más que nada una búsqueda de lo que quedó en mí de este bailarín sui generis“. “Kazuo Ohno es único, irrepetible y en mi performance trato de encontrarme con él y dar lo que él dejó en mí”, expresa. 


“Recorrí el mundo tratando de encontrarlo y siempre había partido el día anterior del lugar al que llegaba, solo lo veo en sus maravillosos vídeos y es tan grande mi admiración hacia él que no hubiera querido ser como él sino ser él mismo”, comenta. “Kazuo Ohno es un personaje de culto. Nació en Yokohama - Japón el año 1909 y murió al cumplir 103 años. A los 70 años crea junto a Hijikata, otro gran maestro, la danza Butoh como respuesta a la posguerra a Hiroshima y se nutre del existencialismo de aquel momento”, señala.

“Es una danza hacia el lado oscuro, una suerte de danza que contraviene las leyes de cualquier danza clásica o tradicional. Ohno dice: yo no hago un movimiento tras otro para crear una bella coreografía, yo me remito al vientre de mi madre, al mar, a las flores”, agrega. “En los ochentas alguien me invita a ver un vídeo y quedé absolutamente prendado de él, era Kazuo Ohno y a partir de ese momento no hacía más que pensar en él. Lo perseguí en Nueva York y en Brasil pero él se marchaba siempre un día antes”, finaliza.

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