miércoles, 22 de abril de 2009

Comentario: I CONGRESO INTERNACIONAL DE TEATRO CONTEMPORÁNEO

Tuve la suerte de participar como expositor en una Mesa Redonda en el I Congreso Internacional de Teatro Contemporáneo organizado por la Universidad Científica del Sur. Aquí transcribo mi ponencia:


LA CRÍTICA TEATRAL Y EL INTERNET  
Autor: Sergio Velarde

Cuando hablamos de la cantidad de blogs en Internet a nivel mundial, estamos estimando una cifra de varios millones, que está en constante aumento día tras día, así como lo está también el número de sus lectores, que están convirtiendo al Internet en uno de los principales medios de comunicación masivos. Generalmente los blogs (conocidos también como “bitácoras” virtuales, en los que se pueden colgar textos, fotos, videos e información variada) son de carácter personal, pero muchos de ellos son dedicados a la promoción de las actividades culturales, y algunos, más específicamente, a las reseñas de obras teatrales.

Este auge, no sólo de los blogs, sino también de páginas webs, revistas digitales y otros soportes tecnológicos, permite la difusión de críticas teatrales en cualquier parte del mundo. Pero entendiéndose este fenómeno, en principio, como de carácter positivo. En el sentido de la difusión “virtual” de las artes escénicas a nivel mundial, del intercambio de propuestas teatrales entre diferentes culturas y de registro histórico para aquellos interesados en realizar investigaciones acerca de las corrientes teatrales a lo largo del tiempo.

Difusión “virtual” a nivel mundial, pues las críticas pueden ser leídas por cualquier cibernauta que acierte a encontrar dicha página a través de un buscador. El estreno del espectáculo artístico puede ser, entonces, conocido en cualquier parte del mundo gracias a esta reseña. ¿Utilidades? Incontables: dramaturgos estrenados en otros países, que logran así ver su obra artística difundida; amigos y familiares alejados por la distancia de los artistas, que están al tanto de su labor teatral; oportunidades de trabajo en el extranjero, etc.

Intercambio de propuestas teatrales interregionales, logrado en mayor medida cuando la reseña de la obra está acompañada de fotos del montaje, datos sobre la iluminación, sonido y escenografía, videos de la puesta en escena, etc. Artistas y creadores del teatro de todo el mundo pueden apreciar, si bien es cierto no tan fidedignamente como lo sería en vivo y en directo, cómo trabajan sus colegas en otras latitudes y enriquecer así, sus propios trabajos con las mil y un maneras de hacer teatro. Y, por supuesto, fomentando encuentros teatrales internacionales, dando a conocer grupos y compañías de teatro deseosas de presentar sus trabajos a otros públicos para enriquecerlos.

Registro histórico, pues gracias a estas críticas publicadas en Internet, investigadores en general pueden realizar análisis sobre la evolución teatral en las diferentes regiones del mundo a través del tiempo. Es decir, determinar que una obra específica (con un autor, director y actores específicos) fue estrenada en tal lugar y en tal momento, y en un contexto histórico determinado que motivó, probablemente, la propia existencia del espectáculo. Y es que es importante, al tener al alcance de la mano estos datos, poder confeccionar las tan requeridas “historias del teatro” en cada país o región, que permanecerán para siempre como fuente informativa para las generaciones venideras. Por supuesto, para ser realizadas con rigurosidad, amplitud de criterio y sentido común.

Se debe entonces, tomar en cuenta principalmente todas las virtudes y los beneficios que ofrece el Internet para la comunicación, promoción y discusión de las artes escénicas, específicamente el teatro, contrastando criterios y puntos de vista entre individuos de regiones y culturas diversas y distantes. Todas las informaciones y las opiniones en línea pueden ser leídas, discutidas y evaluadas en literalmente, cualquier lugar del planeta. Contrastando, por citar sólo un ejemplo, una misma obra montada en dos lugares distintos, a través de las reseñas de los propietarios o “bloggeros” que se animen a opinar sobre dichos montajes. El Internet sirve entonces, principalmente como un nexo artístico entre regiones distintas y distantes del planeta.

Pero señalando también, los peligros que puede acarrear esta gran facilidad que tiene básicamente cualquier individuo con nociones mínimas en computación, para exponer sus particulares puntos de vista sobre creaciones artísticas, sin tener en cuenta la tan necesaria ética periodística, el respeto que se merece cualquier artista o creador, y la correcta fundamentación de los criterios utilizados para la emisión de estos juicios de valor. Tan fácil que es crear un blog para comentar obras de arte, como también lo es menospreciar o subestimar espectáculos, que a pesar de cualquier resultado artístico que tenga, se trata de un trabajo que merece reconocimiento.

La ética es muy importante para cualquier comunicador que se dedique al periodismo de opinión. Si bien es cierto, cuando una obra teatral se estrena, pasa a ser del dominio público al sonar la tercera llamada y levantarse el telón. Pero debe tomarse en cuenta que los ejecutores del montaje son seres humanos, que son personas falibles como cualquiera y que el resultado final puede no colmar las expectativas del agudo crítico virtual. En estos casos, queda en la conciencia de cada comunicador, el verter una opinión sincera en su blog o página web, sin traicionar su punto de vista, pero tampoco sin ofender a los responsables de la puesta en escena.

Las opiniones que genera una obra artística siempre son variadas, y en la mayoría de los casos, pueden llegar a ser hasta extremas y diametralmente opuestas. Ningún espectador que acude a ver una obra de teatro, observa la misma que el otro espectador. Y es que el arte es así, y así lo entienden quienes lo practican. Nadie es “monedita de oro” para agradarle a todo el mundo, reza un conocido refrán. Los artistas o creadores saben que se exponen cada vez que presentan algún montaje y deben estar preparados para recibir, de ser el caso, críticas negativas. Pero el auge del Internet crea múltiples espacios, regentados por personas que tienen un nivel de respeto hacia los demás, bastante variado.

La fundamentación, al momento de criticar o reseñar una pieza dramática, es sumamente importante para cualquier dueño de alguna página dedicada a la crítica teatral. No se trata de criticar por criticar. Cada punto de vista debe estar adecuadamente justificado por una postura coherente por parte del autor. Se deben dejar de lado los engreimientos y caprichos, para conseguir una reseña contundente, que no sólo llegue a trascender en el tiempo, sino que le sirva a los creadores y artistas para mejorar el nivel de sus propuestas. Que es finalmente, lo que se busca conseguir al criticar un espectáculo teatral.

Y es que el comunicador virtual debe cumplir, creemos que obligatoriamente, ciertas condiciones y requisitos para ejecutar su trabajo. Eso sí, siempre respetando la libertad de expresión por encima de todo. Pero también es cierto, que la libertad de uno termina donde empieza la libertad del otro. Existe pues, una gran responsabilidad que tiene cualquier comunicador que emita juicios de valor en un medio como el Internet, cada vez más difundido y que, en un futuro no muy lejano, será nuestro principal medio de comunicación masivo.

Quien les habla, tiene a su cargo actualmente un blog dedicado a la crítica teatral (EL OFICIO CRÍTICO http://eloficiocritico.blogspot.com/), en donde expone sus puntos de vista sobre contadas obras de teatro presentadas en diversos escenarios en la ciudad de Lima y en los diferentes lugares a los que logra acceder. Una cifra minúscula comparada con la cantidad de montajes teatrales estrenados a nivel nacional. Y como autocrítica, debo señalar que lo mencionado anteriormente, ha sido resultado de varios años de tropiezos y caídas, de malos entendidos y fallas garrafales, que no sólo sirvieron finalmente para mejorar la calidad del espacio virtual (eso espero), sino también para hacer reflexionar al propio autor del blog sobre la gran responsabilidad que carga bajo sus hombros y la absoluta determinación de alcanzar un nivel periodístico más que óptimo. Y por supuesto, siempre dejando siempre en claro, el gran cariño y respeto del autor por las artes escénicas, por todos los creadores y artistas del teatro, que comparte con los propietarios de los varios blogs y sitios web dedicados a esta tan necesaria y sacrificada labor.

Gracias.

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