martes, 3 de febrero de 2009

Comentario: FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO ZICOSUR

VIVO Y SIN FRONTERAS   

Queridos amigos y compañeros de teatro: comparto con ustedes este informe del Festival del Teatro Zicosur al que fui invitada a hacerme cargo de las sesiones de crítica teatral.

Festival Internacional de Teatro Zicosur

Una semana dedicada al teatro latinoamericano llega a su fin y ratifica una vez más que el arte vuela, se hermana y se eleva más allá de las fronteras, de las diferentes visiones y concepciones, generaciones y culturas para llamarse por una sola palabra: Teatro. Y este milagro tiene en la Agrupación Cultural Pedro de la Barra, a sus artífices.

Veinte compañías teatrales de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia-México, Paraguay, Uruguay y Venezuela se han dado cita en la cálida ciudad de Antofagasta para darse el abrazo teatral que se dan durante once años en este relevante evento y presentar sus propuestas en los teatros Pedro de la Barra, Municipal, Colegio San Agustín y Parque Croata. Funciones descentralizadas en Taltal, Coloma, Mejillones, Tocopilla y Sierra Gorda. Complementadas además con talleres de formación y con los animados foros de crítica en los que críticos, directores, actores y teatristas en general han intercambiado una mirada reflexiva de las puestas en escena apreciadas y de las connotaciones con el contexto social y teatral que plantean éstas. Estas sesiones estuvieron a cargo de la crítica peruana Mary Soto Bringas, directora de la publicación Textos de Teatro Peruano y del Sello Editorial CANTA EDITORES.

DE CHILE PARA EL MUNDO
La fiesta teatral se inició con la presentación del montaje Nagy, el habitante del cielo a cargo de la Compañía de Teatro de la Universidad de Antofagasta, bajo la dirección de Alberto Olguín Durán y basada en la novela de Jaime Collyer El habitante del cielo. Puesta en escena muy versátil que cuenta con una imaginativa propuesta de la dirección expresada en el diseño de los personajes, la estética del montaje, la escenografía, la música, la alteración de planos en el aspecto temporal y espacial, el uso adecuado del lenguaje audiovisual, entre otros aciertos. Fortalezas al servicio de una temática que apuesta por la persistencia en los sueños, en la búsqueda de la utopía a partir de un personaje simple pero que logra elevarse en ese empeño por conquistar el cielo. Renglón aparte merece la excelente construcción de los personajes de los que hace gala un elenco homogéneo y profesional. Desempeño que se ha podido apreciar igualmente en Patria Ensayo y Error creación y dirección de Alberto Olguín y Comegato de la autoría del escritor venezolano Gustavo Ott y con la creación y dirección de Raúl Rocco Rojas, que son los otros dos montajes presentados en el ámbito del Festival Zicosur por la Compañía de Teatro de la Universidad de Antofagasta.

El teatro de Santiago estuvo representado a través de cuatro propuestas jóvenes que contaron con mucho compromiso teatral y búsquedas muy interesantes en el ámbito artístico. Es así que tenemos el montaje Percápita de La Ruda Teatro que bajo la dirección de Cristián Marambio nos ofreció una puesta en escena innovadora que apuesta por la palabra y la fragmentación para asediar temas vigentes en una sociedad de valores capitalistas donde hasta el amor se convierte en una mercancía. Es así que en el ambiente de una empresa se aprecia a través de variados cuadros la injusticia, la muerte, el dinero y las estructuras jerárquicas.

Por su parte el Colectivo de Investigación Escénica Teatro B presentó Kapital, bajo la dirección de Ronald Cortez una propuesta despojada de artificios en la que se revalora el desempeño de los actores al servicio de una temática contestataria, que a partir de la historia de una familia cuestiona desde el humor negro los mecanismos de poder. En la línea de abordar los grandes temas de denuncia se inscribe Mericrismas Peñi que defendiendo la causa del pueblo Mapuche nos ofrece una puesta en escena que armoniza el lenguaje del video documental con una dramaturgia escénica valiente en la que la energía y el compromiso puesto por los actores es la nota resaltante de una problemática en la que todos los seres humanos debemos reflexionar. Este montaje pertenece a la Compañía Teatro Público y contó con la dirección de Patricia Artés.

También debemos señalar que Un Roble, puesta en escena de Alfredo Castro, concitó mucha expectativa por su interesante y desafiante estructura dramática y al decir del actor Angel Lattus, que siguiendo el planteamiento de esta experiencia teatral, que trabaja con un actor diferente en cada puesta y que no conoce de antemano el personaje a desempeñar fue el actor invitado en esta ocasión, se trata de “una experiencia que provoca terror y placer al mismo tiempo ya que hay que estar, ser, sentir y transmitir sensaciones duraderas y contradictorias”. Alcalde montaje de la Compañía de los Hermanos Brunelli Internacional y dirigido por Sebastián Torres refleja la vida y obra del escritor de Punta Arenas Alfonso Alcalde. De una manera jocosa y en registro de clown nos retrata el mundo marginal y los personajes populares que el escritor presenta en poemas y cuentos.

El Escándalo de la Calle Huanchaca a cargo de la Compañía de Teatro Arlequín constituyó el fenómeno de este evento, pues la función en el parque Croata contó con alrededor de cinco mil espectadores. Estuvo a cargo de la Compañía de Teatro Arlequín bajo la dirección de la Sra. Teresa Ramos y con el texto basado en un hecho real ocurrido en 1969, escrito por el cineasta Pedro Arturo Saltar. Una puesta en escena que de manera imaginativa aborda la discriminación que en sociedades conservadoras sufre la población gay. Un elenco muy joven que estuvo a la altura del compromiso presentándonos una historia que conmueve y que moviliza emociones encontradas, pues ellos desarrollan personajes humanos e intensos dentro de una problemática que interpela a la sociedad chilena. Coreografías muy bien ejecutadas, lenguaje de luces, imágenes y muy pertinentes actuaciones completan una puesta fresca y versátil.

LA CONDICIÓN HUMANA

Para cerrar la participación del teatro chileno, dentro de la oferta de los tres unipersonales que se han podido apreciar en este festival se encuentra Ya todos mis amigos son calles de Puerto Montt y cuya dirección pertenece a Mauricio Edmundo De la Parra Vial y que ha sido escrito y actuado por Rodrigo Córdova. Un montaje que nos plantea la soledad de la vejez y que apela a la dignidad del ser humano frente al final de la vida. A través de la actuación de Rodrigo Córdova y con muy pocos elementos podemos vivir los últimos momentos de un viejo a quien la familia y la sociedad tienen confinado a una habitación, sin embargo en el hilvanar de sus recuerdos nos retrata un Chile que ya no existe, que se fue junto con sus nostalgias. Conmovidos recorremos este periplo de sentimientos de frustraciones pero también de pequeñas victorias. Mauricio De la Parra apuesta por una historia simple y por una dirección sobria y precisa que trasciende a los grandes temas de la humanidad: la vida y la muerte.

Con la fuerza y la energía del director y actor David Mondacca nos sentimos sobrecogidos frente a las historias que desarrolla el unipersonal “Amores que matan…” de Mondacca Teatro de Bolivia., que con el pretexto de un programa de radio desarrolla cuatro historias tomadas de la literatura boliviana a través de sus mejores cuentos. Un mundo sórdido e inquietante es el que podemos apreciar en estas historias en las que ciertamente podemos constatar que la realidad supera la ficción, pero que no deja de sobrecogernos porque se trata de indagar en las zonas oscuras del ser humano, en un mundo cruento y cruel que sin embargo es contado con mucha maestría por parte del actor y gracias a ese excelente desempeño podemos apreciar todas estas dimensiones que transitan desde la ingenuidad, la morbosidad hasta la crueldad.

El tercer monólogo también asedia la vida de un artista, en este caso se trata del acuarelista Raúl Javier Cabrera y de la vida cultural de Montevideo de mediados del siglo XX. La obra se titula Cabrerita y fue presentado por la Compañía Teatro de la Alambra y bajo la dirección de Eduardo Cervieri con la actuación de Carlos Rodríguez.

EL TEMA COMO PROTAGONISTA

De la calurosa Venezuela llegó la excelente puesta en escena de Passport, obra escrita por el reconocido y premiado autor venezolano Gustavo Ott. Este montaje que ha recorrido el mundo durante seis años cuenta con las actuaciones de Carolina Torres, María Brito y Luis Domingo Gonzáles quien además es el director de la puesta. Transitando la temática de la incomunicación, del desarraigo y de lo absurdo del poder este montaje nos cuenta de un viaje kafkiano en el que finalmente se encuentran tres personajes que se ven, oyen y tocan pero no se comunican y en tanto esta pesadilla de confusiones y sospechas se somete a una mujer a la tortura y al vejamen. Con una dramaturgia escénica que desarrolla un lenguaje sutil, imágenes de marcada belleza estética y una excelente música nos deja planteadas preguntas relacionadas con la pertenencia o no a un lugar y con una instancia superior de comunicación entre los humanos que rebase un canal tan frágil como lo es el lenguaje.

A todos nos toca. Desde una lectura sui generis de la muerte la Compañía Teatro Rodante de México-Colombia nos regala una puesta en escena que desde la perspectiva de lo real maravilloso nos cuenta el viaje a esa región desconocida e inasible que es la muerte. Son cinco misterios en los que se deslizan sensaciones y sentimientos que van configurando una América india, pero también occidental, orgullosa de su riquísima herencia cultural y festiva frente a la dicotomía muerte-vida. Escrito y dirigido por Francisco Lozano, quien además integra el elenco junto con María del Carmen Cortes, este montaje es un regalo a las sensaciones pues nos permite el placer visual, olfativo y auditivo. La belleza estética de la puesta en escena dialoga con fluidez con una lectura de América Latina desde la violencia permanente en su historia, sus costumbres y música, así como las epopeyas comunes y pedestres de sus hombres y mujeres. Pero sobre todo apuesta a no perder la memoria.

Por su parte la Compañía de Teatro La Cueva de Bolivia ofreció el montaje Alasestatuas, cuyos textos, dirección y actuación han sido abordados por Enrique Gorena y Darío Torres. Esta propuesta narra las peripecias por trascender de dos personajes sencillos. Con el pretexto de esta anécdota y de manera fresca e imaginativa se cala en lo profundo de seres que no cuentan con ningún talento, educación ni posición social pero que sueñan con hacer algo trascendente que los haga merecedores de una estatua. Es así que intentan persistentemente mostrándonos la aventura cotidiana del hombre sencillo en realidades tan comunes a todas las latitudes citadinas de este continente. La virtud de esta puesta en escena está en la aparente simpleza de la propuesta pero que desde ese lugar de sencillez alcanza profundidades temáticas que la lograda construcción de los personajes permite apreciar.

De Argentina llegaron dos compañías de teatro que presentaron dos montajes que permitieron valorar la versatilidad del teatro argentino. Por un lado la Compañía Pesonetoteatro ofreció Oniria, comedia que aborda las pesadillas y culpa de un padre que se angustia por los sueños de su hijo. Teniendo en cuenta que este niño vive en un contexto de violencia intrafamiliar, esta propuesta integra varios lenguajes siendo el de mayor énfasis el del clown, cómic y el del teatro del absurdo para abordar así la violencia que parte de la anécdota del hogar para extenderse al contexto social y a las guerras en el mundo. Se trata de una obra de autor y en este caso corresponde la autoría y la dirección a Martín Giner; en las actuaciones se apreció el desempeño experimentado de Daniel Chacón, Pablo Dragone y Marcelo Cioffi.

La otra puesta en escena proveniente del teatro argentino es la obra Cita a Ciegas del autor Mario Diament y que estuvo a cargo del Grupo de Investigación Teatral Salta bajo la dirección de Jorge Renoldi. Se destaca el compromiso y la energía de un elenco integrado en su mayoría por jóvenes actores en el desarrollo de una historia que narra el encuentro azaroso de un viejo escritor ciego con cuatro personajes.

El apoteósico aplauso final del Festival Internacional de Teatro Zicosur lo obtuvo la Compañía Fundación Arlequín Teatro con la obra Julieta y Romeo del autor Franklin Rodríguez y de la dirección de José Luis Ardissone. Con este montaje se cerró con broche de oro este encuentro que constituyó una vez más el revitalizante abrazo anual del teatro latinoamericano. La experimentada actuación de la renombrada Myriam Sienra y de José Luis Ardissone se dio la mano con las juveniles participaciones de Jazmín Romero, Marcelo Buenahora y Drelis Esquel en una tierna y conmovedora historia de amor en la tercera edad. Esta deliciosa comedia basada en la universal historia de Romeo y Julieta, pero en esta ocasión contada desde la perspectiva de la mujer selló una edición más del festival Zicosur que se realiza todos los años gracias al esfuerzo heroico de la Agrupación Cultural Pedro de la Barra. Gracias a ellos y al teatro por este regalo a la razón y al corazón.

Mary Soto

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